La carta de lectores del 18 de enero de 2009, bajo el título "¿Casildazo, historia con pocas luces?", escrita por el señor Pierini, incurre en una serie de imprecisiones acerca de lo ocurrido en Casilda el 15 de enero del 2002. La continuidad de la política económica del menemismo, seguida por el gobierno de la Alianza, había llevado al país a la ruina. Fábricas cerradas, "corralito", miles de productores agropecuarios con sus campos hipotecados, comerciantes fundidos, millones de desocupados, las empresas de servicios cortando los suministros y a todo esto hay que agregarle la represión del 19 y 20 de diciembre y una treintena de muertes, aún impunes, entre ellos la de Pocho Lepratti. Así, con toda esa violencia hacia la población, llegamos al 15 de enero, donde no fue una manifestación agrícola, ésta fue una convocatoria hecha por la multisectorial, integrada por sindicatos, industriales, comerciantes, desocupados, las ONG, la FAA, y a la que se le sumó el pueblo de Casilda. En un clima de gran tensión y con más de 10.000 personas en la calle, comienza la manifestación, y descarga su bronca contra lo que visualizaba como el causante de sus males, como ser el sistema financiero, las recaudadoras de impuestos, y las "prestadoras" de servicios. Pero en ningún momento se agredió a comercios, vehículos o personas, es ahí donde se equivoca el señor Pierini. El dice que aparecieron los que nada tenían que ver en el asunto, pero a nuestro modesto entender todos los que estábamos teníamos que ver, porque de una manera u otra habíamos sido perjudicados por la crisis. En cuanto al accionar del cuerpo de bomberos, fue destacado como siempre, y nadie les impidió el paso de dotaciones externas. Las luchas del 2001 y 2002 nos han dejado una experiencia invalorable para afrontar la difícil situación que se avisora. El Casildazo tiene su luz propia e inapagable, legítima por la justeza de su causa y la masividad de su convocatoria.
































