Al menos 13 personas murieron en la ciudad brasileña de Campinas, a unos 100 kilómetros de San Pablo, en el marco de una ola de violencia que se prolongó entre la noche del domingo y la madrugada de ayer, informó el comando de la policía local.

Al menos 13 personas murieron en la ciudad brasileña de Campinas, a unos 100 kilómetros de San Pablo, en el marco de una ola de violencia que se prolongó entre la noche del domingo y la madrugada de ayer, informó el comando de la policía local.
Según el director del Departamento de Policía Judicial, Licurgo Nunes Costa, una de las hipótesis investigadas es que la muerte de un agente de la policía militarizada durante un asalto a un puesto de servicio en el barrio Recanto do Sol haya motivado los demás asesinatos.
Horas después de la muerte del policía Aride dos Santos, otros 12 hombres —entre ellos un adolescente de 17 años— que vivían en la misma región periférica de la ciudad fueron asesinados a tiros por un grupo de hombres armados y encapuchados.
Al menos un testigo aseguró, en entrevista al canal televisivo GloboNews, que los asesinos vestían uniformes policiales.
Los crímenes fueron perpetrados a lo largo de cuatro horas, y dejaron un saldo de víctimas fatales equivalente al 60 por ciento del promedio registrado en los meses de enero en Campinas.
Todas las víctimas fatales murieron con balazos del mismo tipo de arma.
Horas después de la masacre, la ciudad volvió a enfrentar problemas graves, a raíz de ataques incendiarios perpetrados supuestamente por bandas criminales que prendieron fuego a tres micros en el barrio Vida Nova, donde ocurrieron cinco de los asesinatos.


