Las acciones y los bonos argentinos sufrieron un derrumbe generalizado, en medio de un mal clima en los mercados globales y el temor de los inversores locales por la renovación del swap con China. Mientras el riesgo país subió al máximo desde marzo, el mercado cambiario asistió a una nueva jornada de suba de los dólares paralelos.
En el ámbito local, el vencimiento del swap de monedas con China pone un manto de cautela entre los inversores. El asesor de inversiones, Gastón Lentini, aseguró que la caída de los activos nacionales “viene por el lado de los rumores” respecto de que no se podría rollear ese compromiso.
De ser ciertos, Argentina tendría que poner algo así como u$s5.000 millones para saldar la deuda con Pekín. “Lo que nos podría salvar es que se renueve el swap o que el Fondo Monetario Internacional (FMI) nos preste esos u$s15.000 millones que se hablan”, agregó una fuente del mercado.
El índice S&P Merval cedió un 4,7% en pesos a 1.581.164 unidades, tras acumular una fuerte mejora del 24,8% durante mayo. Asimismo, medido en dólares la caída es del 5,7%. En tanto, entre las acciones argentinas que cotizan en Wall Street resaltaron desplomes de más del 8% en Supervielle e YPF.
Los bonos nominados en moneda dura acompañaron la tendencia de los activos de renta variable. En ese contexto, cayeron hasta 4,8% tras moderar la caída que en las primeras operaciones fue de más del 6%. Las bajas las lideraron los títulos más largos; el GD41 y el AL41. En ese sentido, riesgo país se dispara 74 unidades, o 5,1%, a 1.486 puntos básicos, según la medición de JP Morgan.
En el mercado cambiario, el dólar blue subió y cerró a $ 1.265 para la venta en las cuevas de la City. De esta manera, alcanzó valores máximos de siete jornadas. El aumento de la segunda rueda de junio fue de $ 30 y fue mayor que el de los financieros, que operaron con alta volatilidad. La brecha con el oficial se ubicó en el 41% y así se acercó, de a poco, al 45% que tocó hace unos once días, su pico desde fines de enero.
El CCL aumentó $ 13,82 hasta los $ 1.311,29. Más temprano en la jornada había tocado un máximo de $ 1.333,69. La brecha con el tipo de cambio oficial ascendió al 46,2%, luego de anotar un récord de 48,7% el pasado 9 de febrero.
Por su parte, el MEP subió $ 10,89 hasta los $ 1.280,80, después de alcanzar en la primera parte de la rueda un récord de $ 1.309,82. Así, el spread con el dólar mayorista se ubicó en el 42,8%. De este modo, las cotizaciones acumularon un salto superior al 8% en las últimas tres ruedas.
El Banco Central compró u$s 48 millones en el mercado libre y único de cambio (MULC) en medio de la volatilidad cambiaria. En ese contexto, las reservas subieron a u$s 29.292 millones.
Las monedas de la región sufrieron pérdidas generalizadas este martes, algo que le suma presión al peso argentino en la plaza financiera, en medio de un avance global del dólar y con la atención de los mercados centrada en datos de la economía estadounidense en busca de pistas sobre los futuros movimientos en las tasas de interés de la primera economía del mundo.
La cuestión cambiaria está en el centro de los debates económicos. En el medio, asoma un factor que tendió a “inflar” la oferta de divisas a partir de marzo, que próximamente pegará la vuelta y sumará presión adicional sobre las arcas del BCRA.
Se trata de los préstamos en moneda extranjera adjudicados por bancos locales, que se dispararon en marzo y abril. En ese lapso, el otorgamiento creció 518% respecto del nivel promedio registrado en años de cepo cambiario, según cálculos del economista Damián Pierri. El problema es que, cuando estos créditos empiecen a vencer, las empresas irán a buscar los dólares al Central para cancelar las deudas con sus bancos, algo que el actual cepo no restringe. Es decir, lo que ahora infla la oferta sumará presión por el lado de la demanda de divisas