El sector industrial volvió a poner en el centro del debate el impacto del actual programa económico sobre el entramado productivo. El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, reclamó al gobierno una redefinición de la estrategia oficial y alertó que, de persistir el rumbo vigente, la Argentina se encamina hacia un escenario de “equilibrio bajo y socialmente regresivo”, con más cierres de empresas y pérdida de empleo.
La preocupación del sector pyme encuentra también su correlato en los datos relevados por la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel). La entidad presentó su último informe trimestral de actividad y el relevamiento realizado entre empresas de todo el país muestra un escenario de estabilidad frágil, con una disminución en los niveles de producción y señales todavía débiles de recuperación.
Específicamente Rosato alertó que la estabilización de algunas variables macroeconómicas no se tradujo en una recuperación de la actividad. Por el contrario, sostuvo que la producción nacional “está en el subsuelo” y afirmó que desde el inicio de la actual gestión se perdieron más de 300 mil puestos de trabajo registrados. “La estabilidad lograda se parece mucho a la paz de los cementerios”, graficó el dirigente industrial, al cuestionar un esquema que, a su juicio, ordena precios pero desarticula la capacidad productiva.
La realidad de las empresas
Las declaraciones se apoyan en un informe del Observatorio IPA, elaborado por el economista Federico Vaccarezza, que analiza el impacto de la política económica sobre las pequeñas y medianas empresas. El documento advierte que la industria enfrenta un contexto recesivo marcado por la caída de las ventas y el aumento de los costos operativos, un combo que erosiona la rentabilidad y desalienta nuevas inversiones.
En ese marco, Rosato fue especialmente crítico con la apertura de importaciones, en particular en rubros sensibles como textiles y calzado, al considerar que se avanzó sin instrumentos que promuevan una competencia equilibrada. “Sin fábricas no solo se profundiza la crisis, sino que se convierte en permanente”, advirtió.
Impacto en el empleo
En tanto, de acuerdo con el informe de Cadieel, el 44% de las compañías registró una caída en su producción durante el cuarto trimestre de 2025, con un retroceso promedio del 31% respecto del período anterior. Otro 40% se mantuvo sin cambios y apenas un 16% logró incrementos. Esta heterogeneidad también se refleja en la utilización de la capacidad instalada, que se concentró mayormente en niveles intermedios, sin una expansión generalizada de la actividad.
En materia de empleo, el comportamiento fue mayormente defensivo. Casi siete de cada diez empresas mantuvieron sin cambios su dotación de personal, mientras que el 32% redujo puestos de trabajo. Si bien se moderó el ritmo de ajustes, el dato relevante es la ausencia de generación neta de empleo, lo que refuerza la idea de un sector que resiste, pero no logra despegar.
El único indicador con una dinámica más favorable fue el de las exportaciones. Durante el último trimestre de 2025, el 54% de las empresas relevadas realizó ventas al exterior, 13 puntos porcentuales más que en el período previo.