Las turbulencias económicas inquietan a los industriales metalúrgicos de la ciudad pero no frenan los proyectos de inversión en marcha. Unos 20 empresarios rosarinos se acercaron a la sede de la Asociación Industriales Metalúrgicos (AIM) para escuchar de primera mano la oferta crediticia del Banco Argentino del Desarrollo (Bice). Hay interés en darle continuidad a algunos planes que ya comenzaron a ejecutarse y aprovechar las tasas de interés que rondan el 49%, en algunos casos.
Mariano De Miguel, presidente del Bice, y María de los Angeles Sacnun, directora de la entidad, explicaron las líneas disponibles en la entidad. “Nos llama la atención para bien que la demanda de créditos no bajó, tenemos comprometidos algo más de $ 70 mil millones, con el ticket promedio de algo más de $ 100 millones”, señaló el titular de la entidad, para quien “el problema que traen los empresarios no es de falta de demanda o de rentabilidad sino la dificultad para conseguir dólares para importar una maquinaria o algún insumo para la producción”. Pero, según reseñó, “la demanda de créditos está porque la economía crece”.
Por su parte, Sacnun señaló que en Santa Fe hay “enormes proyectos y planes de inversión que no se demoraron”. La provincia es el segundo distrito con más créditos colocados por el Bice. El 80% de los tomadores son pymes. En ese sentido, resaltó: “ No somos obtusos y sabemos las dificultades que existen pero también vemos que hay una impronta de la producción santafesina de seguir invirtiendo y generan empleo”.
La directora del Bice explicó que los sectores que están demandando asistencia en Santa Fe “son ligados a la economía del conocimiento y a la metalmecánica que abastecía al agro y que ahora está más vinculada a la industria del petróleo y el gas”. También resaltó la participación de la línea blanca, lácteos y cereales pero con valor agregado.
Roberto Cristiá, presidente de AIM, consideró que “frente a la incertidumbre tan grande” que vive la economía, la inversión está “un poquito frenada” pero destacó que “hay proyectos que están en marcha y les puede venir bien la financiación”. El banco oficial llega, a través de programas instrumentados por el Ministerio de Economía, con tasas subsidiadas del 49% anual, muy por debajo de la inflación actual.
“Para poder planificar hay que tener en cuenta el comportamiento de las principales variables, una es la tasa de inflación”, resaltó el empresario, al tiempo que manifestó que se suma el tema electoral y la definición de “si gana un modelo de valorización financiera o se mantiene este modelo que es de valorización productiva”.
Sobre el ritmo de la actividad industrial, reconoció que algunos sectores se vieron muy afectados en los últimos meses pero también resaltó que “si llueve un poquito los productores agropecuarios vuelven a comprar maquinaria agrícola, que es la más castigada, y si ese sector se recupera arrastra a otros”. También bajó el ritmo de la construcción en la ciudad.
Como parte de los problemas de estos tiempos, Cristiá mencionó que a las empresas se les acumulan los pesos y las deudas en dólares porque “no nos dejan pagar”. La incertidumbre adicional es a qué tipo de cambio va a poder cancelar ese pasivo cuando se permita cambiar moneda.
También celebró la posibilidad de que las pymes cuenten con una nueva ley para la promoción del empleo. “Todo sirve y toda ayuda que venga del Estado viene bien”, dijo.
Respecto al panorama laboral del sector recordó que hasta hace dos o tres meses todos los industriales se quejaban de que no había gente capacitada y que no había mano de obra. Esto tiene que ver con que el empleo industrial “viene creciendo en los últimos 30 meses” y “a pesar de que la actividad baja casi nadie despide”.
Explicó que “por todos los procesos de desindustrialización que hubo, el porcentaje del costo de mano de obra en el total del costo no es tan importante, entonces conviene aguantar y tener unos meses personal que sobre porque después cuesta mucho volver a formarlos”.