El impacto negativo que la política económica genera en la industria ya afecta el tejido económico de muchas ciudades del país. Es el caso de Río Tercero, donde los despidos masivos en la emblemática fábrica petroquímica de esa localidad amenazan con provocar una crisis social de grandes dimensiones.
Lucas Felici, secretario gremial del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de la ciudad cordobesa estuvo en Rosario y recordó que el primer capítulo del conflicto fue en octubre del año pasado, cuando Petroquímica Río Tercero cerró las plantas de rubro de hidrocarburos, en la cual producía, entre otras cosas, el TDI, un producto básico para la fabricación de colchones, en cuya cadena de valor se relacionaba con los polioles que producía la fábrica que Dow cerró en Puerto San Martín.
“En esa instancia la empresa despidió a 140 trabajadores”, señaló Felici, quien explicó que , luego de 90 días de lucha se logró reincorporar una parte del plantel en el área química de la planta de Río Tercero. Pero hace unos días, “a empresa militarizó la fábrica, paró la producción en el marco de un lock out y despidió a otros 124 trabajadores”. Es decir, 250 despidos directos en pocos meses, que se elevan a 350 si se cuentan los contratistas.
El impacto en la ciudad, de 45 mil habitantes, es enorme, porque se estima que por cada empleo en las fábricas petroquímicas se crean otros dos vinculados al movimiento que se genera con el destino de que esos obreros le dan al salario en esa localidad industrial.
Y, como explicó el secretario gremial del sindicato, Petroquímica Río Tercero no es la única en problemas, ya que “Fabricaciones Militares también enfrenta un plan de vaciamiento y posible privatización, mientras que Atanor podría pedir un procedimiento de crisis”.
“Río Tercero creación con la industria por eso el impacto de los despidos es enorme y hoy hay una crisis económica y social importantísima a nivel regional”, señaló.
La tensión sobre el tejido productivo y laboral no solo proviene del efecto de la apertura importadora y la política industrial. También hay una ofensiva de las empresas para reformar los convenios colectivos. “Es un conflicto al que es difícil seguir el hilo porque también puede haber una venta detrás, lo cierto es que la producción de químicos venía en niveles normales y la empresa decidió el lock out con una intención que todavía no sabemos bien cuál es”, dijo Felici, que sí tiene claro que el primer objetivo es “flexibilizar el convenio, que es bastante fuerte porque hemos luchado para que así sea, y bajar el salario de los trabajadores”.
Movilización en Río Tercero
En respuesta a lo que considera un enfrentamiento muy agresivo de la empresa con la sociedad, este jueves se llevará adelante una marcha que se estima será masiva. “Es una acción para poner en evidencia las decisiones del gobierno nacional y para reclamar que el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora ,se diferencie de la Nación en este tema”
Felici, junto con otros representantes del gremio, participaron el martes del segundo congreso obrero aceitero de salud y trabajo, organizado por el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario. Allí, en el nuevo auditorio del gremio en General Lagos, se dieron cita no solo delegados del complejo oleaginoso sino representantes de distintos gremios en lucha en la región y en otros puntos del país.
En ese marco, el secretario general de Soear, Marco Pozzi, explicó que se busca “reconstruir el sujeto de lucha para enfrentar los ataques durísimos que está sufriendo la clase trabajadora, con cepo en la paritaria, cierre de plantas y cambios de condiciones laborales, la reforma laboral de hecho que van realizando las fábricas”.
En eso coincidió el secretario general del sindicato de petroquímicos de Río Tercero. “Hay un discurso instalado a favor de la idea de que los empresarios deben ganar más a costa de que los trabajadores ganemos menos, pero nosotros vamos a dar esa lucha”, dijo.