“Nació y vive en Paraná pero creció en Viale, a 50 kilómetros del río. Vio muchos arroyos, caminos y tierra y apuntó a perdices con el rifle ensartado en su hombro. Es la menor de cinco hermanos y mamá de dos mujeres”. De este modo, con datos certeros y personales, se da a conocer María Belén Zavallo en la solapa de Aspas –cuarto título de esta autora entrerriana-, adelantando así la personalidad que caracteriza a este libro de poesía claramente confesional –con la experiencia de la maternidad como uno de los ejes: “el mundo es líquido / nuestra vida setenta por ciento agua // ahora sí / -fuerza / una dos tres arranca el llanto nuevo”-. En esta misma línea subjetiva la poeta titula al primer poema “Quién soy”, al cual divide en siete fragmentos o pequeños poemas -procedimiento que reitera en la obra-. Y para decir quién es, se nombra y se dice junto a su familia: “mamá vendió su piano y olvidó la música / papá era un clavel del aire, / huérfano de madre y de padre / y de hermano / pronto lo rodearon tres tumbas // y se le llenó de polvo la lengua”.































