El final soñado. La merecida despedida de Ángel Di María con más gloria todavía. El cierre de una película fantástica para el Fideo de la gente, el pibe rosarino que a pulmón y a corazón abierto se metió en la historia más grande de la selección argentina, con este último título en la Copa América de Estados Unidos, en la infartante finalísima ante Colombia, lograda con el gol agónico del Toro Martínez en tiempo suplementario para darle la cuarta estrella en fila a la Scaloneta. Gracias por todo muchachos argentinos, pero especialmente gracias totales a Di María, un fenómeno, un crack, que en su última función fue la gran figura de la cancha a pura gambeta y yendo siempre al frente como un león. Y poniéndose sólo el equipo al hombro cuando debió salir por lesión Lionel Messi, su compadre dentro y fuera de la cancha. Di María se retiró de la selección, pero jugará por siempre en el corazón de los hinchas argentinos.
Ni bien terminó el partido en Miami, Fideo, muy emocionado, le habló a todos los simpatizantes argentinos: “Lo soñé así, era mi última Copa América y soñé que la ganaba y me retiraba de esta manera. Tengo tantas sensaciones hermosas en el cuerpo que estoy eternamente agradecido a los chicos, me dieron todo y logré todo lo que busqué. Parece fácil pero es muy difícil ganar finales y siempre luché. Messi esta vez tuvo que salir por una lesión y pudimos darle la alegría nosotros a él”.
Fue la noche plena del muchachito que juega con el número once. De principio a fin. Ni el mejor cineasta hubiera imaginado tamaño cierre a su carrera en la selección. Porque Angelito comenzó emocionado, tal vez como cuando repleto de ilusión su madre lo llevaba a entrenar a bordo de una bicicleta amarilla y oxidada a las inferiores de Rosario Central, y así entonó las estrofas del himno nacional por última vez luciendo la casaca argentina.
Y luego llegó la hora de afrontar su último baile, de librar su batalla final con la albiceleste y allí Angelito dio todo lo que pudo, se vació, siendo el más incisivo del ataque argentino, con enorme corazón, como cada vez que fue un soldado albiceleste. Sin dudas. un verdadero campeón de campeones.
Ahora está toda la expectativa en lo que será su futuro a nivel clubes y los hinchas canallas aún sueñan con verlo en el Gigante. Pero ayer fue todo alegría, todo festejo, todo emoción.
Sin dudas, que en la intensa e interminable final Di María fue el arma más desequilibrante de la ofensiva argentina. En un trámite de hacha y tiza donde el equipo debió luchar muchísimo ante un rival bravo como el colombiano que dirige Néstor Lorenzo.
En la etapa inicial hubo un equilibrio de fuerzas, con los cafeteros apelando a la supremacía física y a la dinámica, y Argentina tratando de sostener la pelota y llegar con juego asociado. Como cuando Di María desbordó por la izquierda y vio la entrada en soledad de su compadre Messi, pero el remate del diez con destino de arco rebotó en Julián Álvarez. No fue un gran trabajo albiceleste en los 45 iniciales y la dupla rosarina en ese lapso tampoco logró imponer condiciones.
En el complemento hubo un gran tiro cruzado de Di María que manoteó con lo justo Camilo Vargas.
Tras cartón llegó la pésima noticia de la lesión de Messi, que debió salir y no pudo ocultar sus lágrimas de impotencia cuando se sentó en el banco de suplentes. Antes le entregó la cinta de capitán a Angelito.
Y Di María siguió siendo el mejor de Argentina y metió un centro pasado que no pudo conectar con precisión de cabeza Nicolás González. Era una película de suspenso. Y casi marca a los 92’.
Ya en el suplementario el partido era una ruleta rusa, donde ninguno podría doblegar la resistencia rival. Todo era adrenalina y nerviosismo. Hasta que llegó el golazo del Toro Martínez, tras el gran pase del excanalla Giovani Lo Celso. Delirio en Miami.
A cuatro minutos del final salió Angelito ante la ovación de todo el estadio y de cada casa de Argentina donde había un televisor prendido en este lunes de madrugada.
La Scaloneta, que venía de tres finales ganadas en fila: Copa América 2021 ante Brasil, Finalissima 2022 frente a Italia y Mundial de Qatar 2022 con Francia. Ahora abrazó con justicia en Miami su cuarta estrella.
En las tres finales anteriores hubo goles trascendentales de Di María para aportar a la causa y ahora ante Colombia fue la gran figura de la cancha. Corrió, gambeteó, encaró y marcó el camino a más gloria.
Así terminó de meterse en el podio sagrado de los mejores jugadores de la historia de la selección. Porque más allá de los títulos Angelito logró ganar una estrella que no tiene trofeo, la del amor y el cariño eterno de los hinchas argentinos. Si hasta fue campeón sub-20 en Canadá 2007 y oro olímpico en Beijing 2008.
Un cierre angelical para un mega jugador, para una estrella inconmensurable del fútbol mundial, para un verdadero crack que nunca se olvidó del potrero que traía en la sangre desde la periferia rosarina.
Ni el papelón de la previa, que demoró casi una hora y media el inicio del partido por el caos en el ingreso, pudo empañar la gran noche del Ángel de la guarda de la selección. Se va con cuatro estrellas en el pecho y el amor eterno de la patria futbolera. ¡Gracias Fideo!