Hay cuestiones ciudadanas en las que Rosario supera a la milenaria Roma. La más seria es, de lejos, la total anarquía y desprecio del conductor hacia el peatón. Aun en las calles peatonales se deben adoptar todas las precauciones y asumir riesgos al cruzar por la senda peatonal. El peatón es directamente el "objetivo" del conductor. ¡En vez de frenar ante su presencia aceleran! Olvidando el conductor que él mismo puede ser el peatón al que no le ceden el paso. Hace unos cuantos años ya, conjuntamente desde la Asociación de Agencias de Publicidad y todos los medios de la ciudad, hicimos una eficaz campaña con eslóganes como: "El peatón tiene derecho". Con ella, en poco tiempo, logramos modificar conductas mejorando la seguridad peatonal. Recuerdo especialmente uno de los comentarios recogidos entonces: "Hasta los colectiveros nos respetan". Sería bueno repetir aquella experiencia en favor del peatón porque todos lo somos. Espero que esta pequeña colaboración tenga en mis colegas y en los medios su respuesta.


























