Como es de público conocimiento, desde el 29 de septiembre pasado los acreedores del ex Banco Integrado Departamental están cobrando el cuarto dividendo concursal. Desde 1995 mi padre, Ricardo Latof, jamás ha bajado los brazos y hoy se ven los resultados obtenidos, no sólo personales sino de miles de familias damnificadas. Es sabido que un comité de acreedores representa muy bien los intereses de todos, y mi padre es parte de ese comité. Pero no soy la única que recuerda que en los primeros tiempos mi viejo fue una de las primeras personas en ponerse de pie y comenzar toda esta lucha que ya lleva muchos años. En estas líneas quiero expresarle mi admiración, por su espíritu, por su valentía y coraje, y agradecer su ejemplo y su amor. Siempre lo he visto pelear con uñas y dientes, no sólo por nosotros sino por toda las personas a las que representa el comité, intentando que jamás paguen un peso por los trámites, atendiendo el teléfono para quitar las dudas de la gente en todo horario y en cualquier día, invitándolos a reunirse para intercambiar ideas y quitar dudas. Apuntalándolos para que no paren la lucha y alentándolos a seguir. Ojalá quienes ocupan cargos políticos en este país tuvieran algo de su humildad, su firmeza, su carácter, sus fuerzas, su rectitud y su entrega a los demás.































