Sin duda Argentina es un país complejo, aun con fuertes contradicciones y asimetrías. En este contexto, la donación de órganos no escapa a dichas reglas. Es necesario tomar conciencia, informar adecuadamente a la sociedad, hablar claro y sin miedos, asumiendo que sólo así podremos ir modificando parte de la realidad. Sin dejar de comprender que la donación y el trasplante de órganos es hoy en todo el mundo un problema del sistema sanitario, son los profesionales e instituciones asistenciales los mayores actores en el proceso de lograr mayor cantidad de donantes, y es en ellos donde debe encontrarse respuesta a la escasez de órganos. La identificación de posibles donantes no se realiza mediante voluntarios de ONG's (que de hecho cumplen el rol de sensibilizadores de la sociedad), ni por pedidos agónicos y desesperados en los medios de comunicación, sino por la efectiva identificación de potenciales donantes en las unidades asistenciales y es por ello que necesitamos organizaciones de procuración eficientes, profesionales (esto incluye capacitación del recurso humano y reconocimiento económico) y altamente motivadas. Por lo tanto es necesario que el sistema sanitario (público y privado), incorpore la problemática como suya, como parte del servicio que se le brinda a una comunidad, no sólo a través del trasplante sino del aporte de posibles donantes, buscando que las autoridades que conducen las distintas instancias comprendan la particularidad de este tema que nos vinculan fuertemente a los médicos con la sociedad. Es necesario entonces revitalizar programas, desarrollar estrategias claras, generar nuevas alianzas, sin vergüenza, copiar lo que funciona en otros países, reconocer la importancia del profesional y sobre todo generar políticas que vinculen los objetivos, intereses y compromisos de los actores. Debemos quizás vencernos ante la evidencia de tener que repensar nuestros objetivos y metas para cumplir con la tarea. Junto a esto es necesario, además, fomentar una mayor equidad en el acceso al trasplante, a la lista de espera, a la medicación inmunosupresora, etcétera. Se debe reconocer que en países como los nuestros existe una deuda pendiente con los que menos tienen y están enfermos, muchas de las insuficiencias orgánicas que llevan al trasplante serán (de hecho algunas ya lo son), verdaderas "epidemias", por lo que es imprescindible planificar ágil y dinámicamente sus diversos niveles de atención. Si se logra más confianza a través de conducciones inteligentes y a la altura de estos tiempos, si fomentamos políticas que nos acerquen a mejores valores de equidad, si profesionalizamos nuestra actividad, si no improvisamos y generamos alianzas con programas transversales que impacten a todos en un mismo tiempo, podremos seguir aumentando nuestros donantes de órganos. El sistema de procuración de órganos de nuestro país tiene potencialmente todo, y ha logrado espectaculares éxitos durante los últimos años. Sólo falta el compromiso de asumir que hay que "afinar un poco el motor".































