Coincido con la carta del pasado 14 de julio en apoyo al autódromo municipal. Pienso que existen en nuestra ciudad muchos automóviles con potencias desproporcionadas para circular a las velocidades máximas permitidas en diferentes puntos de Rosario (80-60-40-20 K/H), según la importancia de las arterias. Además de las velocidades máximas permitidas en las autopistas, que pueden ser duplicadas sin inconvenientes por muchísimos vehículos modernos o de altas cilindradas y todos debemos respetarlas, pero: ¿nadie estará tentado de acelerar más de lo correcto? A saber: es de público conocimiento las "tiraditas" que se organizan en la zona norte de la ciudad en determinadas noches de la semana, poniendo en peligro no sólo la integridad física de los improvisados pilotos sino la de terceros. Amén de los cientos de actas que se labran diariamente por excesos de velocidad. En mi opinión, el único lugar donde sin riesgos para el conductor y terceras personas se puede sentir piloto aunque sea por unas horas cualquier aficionado a los autos, respetando las normas de uso correcto, es el autódromo. Por ello se deben apoyar sus mejoras, como obras de atenuación sonora e infraestructura, para beneficio de todos. En casi todo el mundo las cosas son así.































