En un debate con mis amigas, quise imponer una idea y una de ellas me respondió que no se podía pensar diferente. Ello hizo darme cuenta de que tenía razón y la equivocada era yo. Imaginé entonces al matrimonio Kirchner imponiendo su ideología sin importar las consecuencias. Por ello le ruego al pueblo de la Nación que levante la voz, sin miedo; nadie tiene la verdad absoluta, no dejemos que otros piensen por nosotros ya que todos somos parte de este país, que en este momento necesita que lo defendamos. No dejemos que nos engañen con el recuerdo fantasmal del golpe de Estado. La libertad de expresión es un derecho que nos confiere nuestra Constitución nacional, hagámosla valer antes que nos la saquen y caigamos en la horrible situación que hoy está atravesando Venezuela. La restricción a la libre expresión trajo allí como consecuencia los asesinatos de dos importantes periodistas, quienes quisieron expresar su oposición al gobierno. Vamos Argentina: por un país democrático, constitucional y federal de verdad.

































