El último fin de semana largo visité San Luis y me pareció increíble. Lo llamativo es que desde que uno entra en la provincia transita por autopista. Y eso no es nada, está iluminada completamente. Yo fui desde Rosario y pasé por tres provincias: Santa Fe, Córdoba y San Luis, y la verdad es que las otras dos dejan mucho que desear. No pido autopista para toda la Argentina porque sé dónde vivo y quiénes me gobiernan, pero si en una provincia tan chica y con pocos recursos como lo es San Luis se hace tanto, cómo es posible que en provincias ricas como Santa Fe y Córdoba no se pueda. Hace siglos que estamos esperando que se termine el tramo que une Rosario y Córdoba: la eterna y horrible ruta 9, que es un asco y peligrosa. Y ni hablar de la ruta 33, con el tránsito de camiones insufrible. Hay muchas cosas que me llamaron la atención, una que no pude creer fue que el gobernador le entregó a cada chico de escolaridad primaria de todo San Luis una computadora portátil. ¿Cómo se hace? Era la pregunta que me daba vueltas y pensaba en las escuelas rosarinas que no tienen calefacción ni vidrios en las ventanas. ¿Qué hacemos mal? Y al final del viaje y para no cansar con todas las cosas que vi diferentes quiero hacer manifiesto que en la época donde muere tanta gente en accidentes automovilísticos, en un trayecto de 640 kilómetros no pase por ningún control policial.































