Recuerdo un dibujito animado, donde Don Gato (gran maestro del engaño en una serie de planes y tretas con fines de lucro) le hacía las mil y una al policía Matute, al sentirse protegido en sus fechorías por su pandilla. Cualquier parecido con nuestros políticos no es pura coincidencia: existe una causa en la que se investiga la forma en que el ex intendente de El Calafate Néstor Méndez habría utilizado tráfico de influencias para entregar terrenos a bajo costo (en su último día como intendente de El Calafate repartió 40 mil metros cuadrados de tierras fiscales a empresarios ligados al matrimonio Kirchner y otros funcionarios por la modesta suma de $7,50 por metro). La Cámara Penal confirmó a la sobrina de Néstor Kirchner, Natalia Mercado, como fiscal del caso. El abogado denunciante, Alvaro De Lamadrid, sostuvo que "por la Justicia de Santa Cruz, esto puede tardar meses y lo más seguro es que la flamante funcionaria intente archivar la causa". ¿Hasta cuándo vamos a estar en este callejón sin salida sin un Matute que actúe en defensa de nuestros intereses? La táctica de estos inescrupulosos es llegar al poder, dar regalías a su pandilla y usar las frases "leitmotiv" que usaba Don Gato: "Vamos, muévanse muchachos" (refiriéndose a devastar las arcas y tierras argentinas) y finalmente: "Desaparezcan, muchachos". No nos olvidemos de Menem y su pandilla.































