El 9 de julio en la República Argentina recordamos el Día de la Independencia de 1816, en que 29 representantes de las Provincias Unidas, en el Congreso de Tucumán, confirmaron su intención de poner fin a siglos de dominio colonial con la Declaración de la Independencia, para concluir el proceso emancipador iniciado en 1810. Entre los congresales firmantes del Acta, hace 206 años se contaban 10 religiosos, parte de la élite política y que tenían un rol importante en la sociedad. Dos estadistas prominentes, los generales José de San Martín y Manuel Belgrano tenían interés en la Declaración de la Independencia, para finalizar el Plan Continental de San Martín, que sería la realización de la Independencia más allá de las Provincias Unidas. Este plan consistía en la liberación de Argentina, Chile y Perú del dominio colonial. Para lograrlo proponía formar un ejército en Mendoza, cruzar la cordillera, liberar Chile; y avanzar con una flota por el Pacífico hasta Lima, centro del poder colonial en América. Belgrano controlaría a los realistas por tierra en el Norte. No todos pensaban igual, pues Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe no participaron del Congreso, estaban enfrentadas con Buenos Aires, integraban la “Liga de los Pueblos Libres” con la Banda Oriental, bajo el mando del general. José Gervasio Artigas. San Martín esperaba impaciente que el Congreso proclamara la Independencia y escribió a Godoy Cruz: “¿Hasta cuándo esperamos para declarar la Independencia? ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón, cucarda nacional y pretender la guerra al Soberano de quien aún dependemos?” Belgrano participaba del Congreso como asesor, dijo “no queremos ser más condenados en nuestra tierra, sino felices”. Todos firmaron el Acta de la Independencia, prevaleció la postura que representaba el mandato de la mayoría: “lograr el alto carácter de una Nación libre e independiente del rey Fernando VII, sucesores y de toda dominación extranjera”.































