Hace pocos días se publicaron en esta sección dos cartas de las señoras Mónica Crocenzi de Secchi y de Yanina M. Perrini sobre la educación deportiva que se les imparte a los jugadores de rugby en Rosario. La esencia de ambas notas radicaba en la violencia que se despierta en el jugador si es que no se lo prepara correctamente para controlar sus impulsos y no se impone el criterio de que no todo vale en pos del triunfo. No puedo menos que terciar en este debate recordando lo sucedido durante el período de diciembre de 2006 a junio de 2007 en que un grupo de jugadores de rugby identificados como Mafia Mens Sana atacaron sin piedad a una mujer y sus dos hijas declamando consignas nazis y ufanándose de sus agresiones en sus propios blogs "oficiales" (llamados "Dorrego manda- Dany es nuestro Dios" y "Mafia Mens Sana"). El club al que pertenecían dichos jugadores se comprometió a investigar, sancionar e impartir charlas a todos los deportistas sobre la convivencia y el respeto a la sociedad. Pero no hizo nada de eso. Es más, obstaculizó el avance de la Justicia cometiendo errores infantiles en la entrega de la información que solicitó el juzgado actuante con el fin de que la prescripción de la causa "salvara" a sus jugadores. Si se permite que una agresión como ésta quede impune, ¿cómo nos va a sorprender que un entrenador les diga a sus jugadores que todo vale por un triunfo?































