Con mucho dolor e impotencia leí en un portal rosarino de la web el tema de las cinchadas de caballos. Considero que usted, Jorge Boasso, es uno de los pocos ediles comprometido con los problemas de la ciudad. Por ello le solicito encarecidamente que tome cartas en este asunto. Mi preocupación se extiende a similares prácticas crueles y antiguas con otros animales, como las riñas de gallos, peleas con perros o lo que vemos diariamente con los caballos, que arrastran carros cargados con escombros y son sometidos a latigazos. Quisiera saber si existe alguna ley que prohíba tanto sadismo. Sé que, gracias a Dios, es mucha la gente sensible que está tan preocupada como yo por encontrarle una solución a tamaño problema. Con la esperanza que usted pueda ayudarnos a todos los que amamos a los animales, le agradezco su atención y lo saludo atentamente.































