Cartas de lectores

Casos de pedofilia, de Chile a Irlanda

Viernes 16 de Febrero de 2018

Los casos de encubrimiento de pedofilia en la Iglesia chilena, que ahora el Papa dice hará investigar después de su desmentida, hoy suman datos que muestran otro escenario. Asesores le hicieron llegar, ya en 2015, las evidencias del encubrimiento del obispo Barros. Junto a una carta de ocho páginas donde una víctima describía los abuso que se ejercían con la presencia y consentimiento del cuestionado obispo. El principal acusado, Karadima, fue retirado del sacerdocio y "condenado a una vida de penitencia y oración". A pesar de estos datos, y las objeciones de la Conferencia Episcopal chilena, el Papa Francisco nombró a Barros obispo de Osorno. Por otra parte, en Dublín, en estos días la última de las lavanderías de las Magdalenas, en Irlanda, será demolida. Puertas que abrían a un infierno, no en un espacio mítico sino aquí, en la Tierra. Fundada en el siglo XIX, integró una "cadena" de negocios dirigidos por monjas católicas donde trabajaban internas –niñas huérfanas o jóvenes embarazadas entregadas por sus familias– sin recibir ninguna remuneración a cambio. La única garantía era morir en ese lugar. La última interna fue admitida en 1995. Las condiciones laborales eran extenuantes. Ni hablar de derechos. Mujeres sometidas y en muchos casos violadas por sacerdotes. Una de las internas que ha sobrevivido, símbolo presente de esta tragedia, hoy tiene 86 años. Sus hijos eran arrebatados y dados en adopción. Algunas de estas personas han podido ubicar a sus madres antes de que mueran y hoy solicitan el mínimo de un recordatorio. Anónimas. En muchas de estas lavanderías han encontrado cientos de mujeres en fosas comunes. La Iglesia sigue mostrándose como adalid de superioridad moral y espiritual con pocos reflejos en la Tierra.

DNI 11.826.364

Beatriz_salto@yahoo.com.ar

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