Estimado señor Cobos: mi nombre es Mercedes, tengo 22 años y soy estudiante de abogacía en la ciudad de Rosario. Antes que nada quisiera saludarlo y felicitarlo por su actuación en el Senado de la Nación. Mire señor Cobos, no creo tener la altura para hacer una evaluación lo suficientemente profunda y madura de lo que pasó en nuestro país estos últimos cuatro meses, pero sí quisiera transmitirle desde lo más profundo de mi persona el enorme orgullo que siento de que sea usted nuestro vicepresidente. Su proceder junto con el de muchos otros valientes protagonistas de este reclamo han despertado en mi generación el sentimiento de que es posible hacer política transparente, que es verdad que se pueden defender nuestros intereses sin tener que dejar en la banquina nuestros principios y valores. Al fín podemos pensar que un país que va hacia adelante, que soluciona sus problemas con racionalidad, consenso y pacificación, no es un mero ideal que se perdió en las frases de nuestros viejos. Fue su actitud, señor vicepresidente, y la de quienes supieron llevar con su voz el pensamiento de muchos, la que nos ha hecho emocionar hasta las lágrimas. Por eso señor Cobos, así como le dijera el doctor Pichetto que no quisieran muchos estar en su lugar, así le decimos... ya quisieran muchos tener su valor. Gracias.































