Creo que la vida del hombre tiene muchas tareas importantes, pero considero que entre todas ellas se destaca la educación. Después de la sobrevivencia, lo más importante que ha de hacer la persona es educarse para llevar a la plenitud su ser, lograr un comportamiento realmente humano y alcanzar sus fines. Esto ha hecho que el maestro o el profesor, haya sido siempre un ser respetado y honrado en todas las sociedades a lo largo de la historia. Sólo cuando el hombre ha perdido su valor, porque la vida se ha centrado en las riquezas materiales, esa profesión ha perdido su consideración social. He de decir con tristeza que pienso que estamos en uno de esos momentos de la historia, y es la razón que me ha llevado a escribir estas breves palabras. En el camino de la docencia, que empecé a transitar hace ya muchos años, y que volví a elegir en diciembre pasado, al egresar del Instituto N° 29 Galileo Galilei con el título de "profesor de historia"; quiero agradecer a esa casa de estudios, no sólo por el aporte de los contenidos disciplinares, sino también por haber formado nuestras mentes y nuestros corazones a semejanza de sus docentes. Entre todos, destaco a su regente, el profesor Jorge Sgrazzutti, quien con profesionalismo y responsabilidad hace de su labor una entrega total en pos de la enseñanza de sus estudiantes; razón por la cual es admirado y respetado por todos. Finalizando esta, vaya pues, mi reconocimiento a todos los que fueron mis docentes y me siguieron infundiendo ánimo en la tarea de educar. Gracias, Instituto Galileo Galilei.



























