Integrantes de la comunidad científica argentina señalaron que el presupuesto destinado a la ciencia y tecnología en Argentina se redujo drásticamente y que el gobierno redujo una cuarta parte los fondos para el Conicet. En ese escenario de desguace, son cada vez más los científicos que optan por ir a otros países en aras de continuar su carrera.
En las diferentes áreas de investigación abundan los señalamientos por falta de insumos, rotura y obsolescencia de los recursos y la incertidumbre sobre la continuidad de los cargos dentro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Las becas del año se redujeron en 56,9%, pasando de casi 1400 a 600 becas a otorgar en 2024, siendo que todavía no fueron abonadas las concursadas en 2023.
La doctora Adriana Guiri es docente de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas (FCByF) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y es responsable del Grupo de Virología Humana y apunta que “el ambiente científico es terrible” a partir de esta situación: “Con el corte de subsidios en ejecución y con el corte de las becas, todavía no se pagaron los fondos para los concursos que se deberían haber pagado en enero y posteriormente se suspendieron”, apuntó.
“Muchos laboratorios estamos trabajando con los subsidios que ya teníamos del año pasado”, reveló la científica en diálogo con La Capital. Guiri sostuvo que la falta de financiamiento hace que los grupos de investigación se vean imposibilitados de abordar nuevos objetivos ni decidir sobre los experimentos que llevan adelante: “Al ver la situación de los laboratorios, hay muchos científicos jóvenes que optan por no seguir con sus becas”.
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Cuadro elaborado por el investigador Jorge Aliaga, integrante del Conicet.
La viróloga afirmó que “nunca pasó una cosa semejante” y deslizó a este diario que hay cada vez más casos de becarios que han escrito a sus directores de beca “porque no van a tomarla, mientras que muchos de ellos ya saben que van a buscar fondos en el extranjero para continuar sus proyectos. No se ve ninguna intención para rectificar esta situación por parte del gobierno nacional”.
No hay plata
Un informe del Grupo EPC (Economía, Política y Ciencia) del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti) reveló que “en mayo, los investigadores científicos que desarrollan tareas en el Conicet, en organismos que dependen del Sistema Nacional de Empleo Público (Sinep) y en universidades nacionales recibieron aumentos salariales que apenas superaron la inflación mensual”, lo cual llevó a la pérdida del poder adquisitivo “hasta el 25% en los primeros cinco meses del año”. Además, el informe también revela que todos los indicadores oficiales apuntan a una consolidación de esta caída a lo largo de 2024.
“Los becarios son el recurso humano del futuro y se están formando continuamente. Ayudan en un principio a los investigadores, para después tomar su lugar cuando éstos pasan a hacer sus doctorados. Si vos cortás esa rueda, es muy difícil poder volver a recuperarla”, explicó Guiri a este diario con preocupación.
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La docente esgrimió que “no hay tanta vocación científica tampoco” de parte de los gobiernos nacionales y detalló que “desde el 2015 en adelante el gobierno nacional fue muy eficiente en banalizar la tarea de los científicos. Se redujo mucho el número de gente que buscó iniciar esta carrera, y encima se bajó el número de becas por el cual las personas compiten.
En este mismo sentido, lo dramático de la situación está en que las personas que buscan dedicar su vida a la ciencia en Argentina encuentran cada vez más razones -y opciones- para seguir haciéndolo en el extranjero: “Los que compiten para las becas del Conicet tienen un promedio de 8 para arriba, son los mejores, pero son personas muy jóvenes. La falta de recursos para el área es una invitación a que busques perspectivas en otra parte, es muy caro formar a los científicos”, expresó Guiri al tiempo que hacía cuentas: la formación de cinco años en el ciclo universitario, los concursos y la obtención de becas para llevar adelante los doctorados ocupan en los aspirantes numerosos años y recursos puestos en sus carreras.
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El área científica sigue dando pelea a los recortes del gobierno nacional.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
“Cuando ven que están por arrancar su carrera u etapa productiva personal y no la pueden brindar al país, se van a otra parte porque acá directamente no se les brinda la oportunidad. Ya había pasado en otros momentos de Argentina pero nunca de una forma tan terminante. Es muy dramática la situación”, apuntó.
Científicos que van y no vuelven
“En la carrera de Física, en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de la UNR, los que terminaron su doctorado ya se fueron”, apuntó a La Capital una fuente de la carrera de investigación, quien reveló que está pronto a cerrar una oportunidad de continuar su postdoctorado en Europa, destino de moda entre los científicos que eligen continuar en otro país su profesión: “La mayoría de los que se van es porque ya tenían una línea de contacto, de trabajo con estos espacios donde deciden irse” para continuar su carrera.
Según lo indicado por este becario del Conicet, la tendencia de los estudiantes viró de la investigación técnica hacia la intromisión en el sector industrial: “En el último año, el pensamiento de los estudiantes universitarios cambió. Ahora no es que la mayoría de ellos continúan la línea académica, sino que se meten más al sector privado. Pero no a laboratorios o academias que sean privadas, sino directamente a trabajar”.
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Al ser consultado por las razones que llevan a la decisión de buscar en otras latitudes los espacios para poder desarrollarse plenamente como profesionales de la ciencia, el becario contestó que “antes, los que se iban afuera es porque ya lo venían pensando, hacían la articulación con otro instituto en otro país y viajaban. Ahora los postdoc eligen hacerlo en otros países, no buscan espacios para hacerlo en Argentina, y lo que antes era un proceso que podía ser de dos años ahora lo están estirando a más tiempo”. La lentitud del sistema burocrático hace más torpe, incluso imposible, el acceso a los materiales más elementales de trabajo y incluso el traslado para la participación de congresos.
"Hay gastos que no nos autorizan, como traslados dentro del país, inscripción y alojamiento para ir a los congresos, que son los espacios de trabajo donde vamos a encontrarnos con nuevos conocimientos que después nos sirven para nuestras investigaciones. Ni hablar de los sueldos", lamentó el becario.
En línea con eso, el investigador del Conicet Rosario del área de Física apuntó que “si quisiéramos quedarnos para continuar nuestra carrera, no podemos. Hace algunos años, si te ibas, abandonabas su beca, pero al volver podías concursar de nuevo y saber cuándo ibas a tener los resultados. Ahora no tenemos esa seguridad. Si querés quedarte en Argentina porque no tenés las conexiones para viajar o tenés una historia familiar que te impide viajar, tenés que cambiar de trabajo”.
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Actualmente, no se han realizado los llamados para las becas de a entidad científica del 2024, a la vez que se están pagando tarde los fondos y los sueldos para las becas doctorales correspondientes al año pasado: “Entre que tenés cada vez menos recursos para poder hacer las tareas más básicas, te encontrás con que no tenés la certeza de que vas a poder hacer tu postdoctorado en Argentina”, dijo la fuente consultada y agregó: “Esto nos invita a una expulsión de la experiencia científica. Antes había posibilidades de seguir tu trabajo en el país, hoy los que se van no pueden volver o están obligados a salir del ámbito de la investigación".