A Central el presente le sonríe o, cuanto menos, le juega de manera muy amistosa. Los resultados están a la vista y contra eso hay poco que agregar, salvo que se enfrente un análisis mucho más fino sobre cuestiones que tengan que ver estrictamente con el juego. Lo que el Canalla hizo hasta aquí fue una siembra casi perfecta, a conciencia, respetando todos los estándares de vida y con un manual bajo el brazo. Parte de esa cosecha la deberá levantar ahora, por etapas, pero de manera inmediata. La otra, la que podría generarle un rinde muchísimo mayor, viene con un proceso más lento. Le falta algo más de riego para que la semilla germine.
Toda esta metáfora no tiene que ver con otra cosa que no sea el torneo Apertura y la Copa Libertadores, los dos frentes en los que el equipo de Jorge Almirón se puso entre ceja y ceja en el inicio de la temporada y con los que viene cumpliendo al pie de la letra. En la Copa Argentina también la viene piloteando.
Un frente está resuelto, al menos en su primera etapa, que es la clasificación a los octavos de final en el torneo Apertura. El otro, está en proceso y todo marcha de acuerdo al plan.
Central cumplió con todos los protocolos
Para todo hay un tiempo de trabajo previo. En el caso del fútbol, también. Y Central hizo hasta aquí lo mínimo indispensable, que cumplió con todos los protocolos habidos y por haber en esto de poder generar algo de ilusión.
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Enzo Copetti marca el tercero de Central en Venezuela. Fue el gol que le bajó la persiana al partido.
AP
Posiblemente, una de las semillas más importantes que haya plantado el Canalla haya sido la de Venezuela, donde ganó un terreno importantísimo frente a la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores. Es el recuerdo más reciente y, quizá, el de mayor impacto.
Claro, había ya un trabajo realizado en otro terreno que también había resultado muy bueno. Con semillas de buena calidad, Central fue haciendo lo suyo en el torneo Apertura, donde sólo falta una fecha para largarse de pleno a la cosecha.
En el Apertura el fruto está ahí
En este ámbito local, el fruto está no sólo a la vista, sino al alcance de la mano, pero para llevarlo a la boca hay un proceso más que cumplir. Los playoffs que tendrá por delante el equipo de Almirón serán justamente esa cosecha a la que deberá hacerle frente.
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En la visita a Estudiantes de Río Cuarto, el Canalla selló el pasaje a los octavos de final en el Apertura.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Las condiciones para la misma las irá poniendo el propio andar del equipo. Es que puede ser segundo, tercero o cuarto en su zona y más allá del rival que toque, en los octavos de final seguro jugará en el Gigante de Arroyito. Después, cuanto más arriba termine, más chance tendrá de jugar las próximas instancias, en caso de seguir avanzando, en condición de local. Los últimos antecedentes, los del equipo de Ariel Holan, no son los mejores, pero, se entiende, siempre es mejor definir en casa propia. Hasta desde lo económico habría una ganancia tremenda.
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Como sea, Central está parado ya con las herramientas en la mano o a punto de subirse a una máquina que le permita encarar la etapa final del proceso. En el Apertura ya le llega el momento de cosechar, después de lo que será el choque del próximo domingo en el Gigante frente a Tigre.
Un terreno más fértil
Claro que hay un campo con suelo mucho más fértil, donde el rinde asegura una ganancia de todo tipo, de dinero, pero sobre todo de prestigio. También muchísimo más difícil de trabajar, en el que se tienen que conjugar una serie de factores. Allí Central está también trabajando.
El preparado del suelo no fue del todo bueno, con ese empate de local en el debut frente a Independiente del Valle, pero todo lo que vino después fue para mejor.
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Jorge Almirón fue moldeando un equipo competitivo. Con altibajos, el Canalla pelea en todos los frentes.
Marcelo Bustamante / La Capital
Metió una excursión altamente satisfactoria a Paraguay, donde realizó un trabajo prolijo y por demás efectivo en esa victoria ajustada pero justa frente a Libertad.
Y a eso le agregó un abono perfecto. El equipo sabía que, de mínima, no debía perder en Venezuela, pero también tenía muy en claro que una victoria contra Universidad Central lo posicionaría de cara a la clasificación. Lo jugó con el manual de instrucciones bajo el brazo.
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Buen clima
Hay pasos por delante que debe dar y no tiene nada resuelto, pero el pronóstico le canta “buen clima”. En los dos partidos que tendrá como local, frente a los dos equipos a los que les ganó como visitante, es donde no puede fallar con el fertilizante. Si no la pifia con eso, el período de siembra habrá sido excelente en una Copa Libertadores en la que el tiempo de la cosecha llegará mucho más adelante, después del receso.
Central viene trabajando desde hace meses, intentando fortalecer un proceso. Lo hizo con altibajos propios del fútbol, pero con mucho convencimiento, lo que hizo que la siembra resultara efectiva. En un terreno, la Libertadores, le falta todavía. En el otro ya está para meter máquina e ir por la cosecha gruesa.