Ian Glavinovich es el último juvenil que apareció en la primera de Newell’s. Gabriel Heinze confió en el zaguero, nada menos que para que sea el líbero contra Corinthians en el Coloso por la revancha de los octavos de final de la Sudamericana. “El sueño era llegar adonde estoy”, manifestó el futbolista, que ya había jugado en esa posición contra Talleres por la última fecha de la Liga Profesional, once meses después su debut en primera, durante unos pocos minutos contra Godoy Cruz. A los 21 años, se le presentó una chance que se venía demorando, aunque entiende que “no está mal que haya sido así”, porque le tocó a una edad que lo encuentra “más maduro”. Horas antes de la práctica de este martes por la tarde, el defensor habló con Ovación y contó que se siente “cómodo” en cualquier puesto de la zaga, aunque “un poco más” de líbero, donde lo hizo recientemente. “En ese lugar es en donde más simple tenés que jugar”, precisó el futbolista.
Sí, era llegar adonde estoy. Es un sueño muy largo. Y esto recién en el principio.
¿Cómo fueron todos estos años en el club?
Hace 7 años que estoy y siento que todo se pasó volando. Pero no es tan así, porque me pasaron cosas no tan buenas, que las sufrí. Tuve varias lesiones. Por una en el tobillo estuve casi cinco meses sin jugar. Esa fue la más dura. También hubo cosas favorables. Salí dos veces campeón de inferiores de AFA y otras veces fui segundo, tercero. El sacrificio tiene su recompensa a corto o a largo plazo. A mí me tocó más a largo plazo, pero llegó.
¿Por qué a largo plazo?, ¿esperabas tener antes la chance de jugar en primera?
Hace poco venía pensando en eso, en que no se me había dado la oportunidad en años anteriores y tampoco más recientemente. Aunque también hay que ser realistas y pensar en la gente que tenía arriba. Estaban Lema, Willer (Ditta), Gustavo (Velázquez). En el momento te molesta que no te dan la oportunidad, pero después entendés mejor como son las cosas. Creo que me tocó jugar a una edad en la que me encuentra más maduro. No está mal que haya sido así.
Destacaste los títulos en inferiores, ¿qué más rescatás de todos estos años?
Todo fue muy importante para mí desde que llegué al club. Lo valoro, como la gente que siempre estuvo al lado de uno y fue fundamental. Acá hice también la escuela, hice amistades allí, e incluso afuera del fútbol. Uno deja un montón de cosas de lado, pero tiene que saber que es por lo que lucha y lo que quiere.
¿Cómo surgió la posibilidad de llegar a Newell’s desde Elortondo?
Jugaba en Peñarol, mi club en Elortondo, y el técnico de inferiores me llevó a Boca en noviembre de 2016. Había quedado y tenía que volver en 2017. Cuando vuelvo, cambió la coordinación. No estaba Coqui Raffo sino Claudio Vivas. En ese momento, los tres que habíamos quedado entrenamos una o dos semanas, pero fue como que no se sabía bien cuál era nuestra situación. Estando allá hice una buena relación con el Tato Aguilera (periodista que sigue la cobertura de Boca para TyC), que me ayudó. Hizo unos contactos y me vine dos semanas a prueba a Newell’s, en febrero de 2017, y quedé.
¿Tenés raíces futboleras por parte tu familia?
Sí. Mi viejo jugó al fútbol desde chico y por cuestiones de laburo no siguió. Mis abuelos también. Mi abuelo Juan, que falleció este año, fue presidente de Sportsman Carmelense (de la localidad de Carmen) en su época dorada. Y mi primo es el Rafa Maceratesi (exdelantero).
¿Siempre fuiste zaguero?
No. En Peñarol era el goleador de mi categoría. Jugaba de enganche, a veces por afuera y de nueve. El día que faltó un central en la reserva me pusieron a mí, por altura y físico. Me empecé a sentir cómodo ahí y a tomar confianza.
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¿No tenés problemas de jugar en cualquier puesto de la zaga?
Últimamente jugué mucho de seis en reserva, por el lado izquierdo. Me siento muy cómodo. Tengo otro panorama del juego, trato de usar bastante la zurda. En las tres posiciones, líbero, stopper izquierdo y stopper derecho me siento cómodo. Pero un poco más de líbero, más suelto, y que la pelota pase más por mí. También jugué bastante en reserva de lateral derecho. Incluso el año pasado debuté en esa posición (ante Godoy Cruz). Pero ya no estoy para ese ida y vuelta que pude haber tenido en su momento. Ahora estoy asentado como marcador central.
Heinze te puso de líbero contra Talleres y Corinthians. ¿Cómo fue esa experiencia, teniendo a tu lado a Velázquez y Ortiz, en especial en el partido por la copa?
Por un lado estaba tranquilo porque en reserva había jugado partidos recientes de líbero. Antes de jugar, Gabriel (Heinze) me habló y me dio toda la confianza. Me recalcó que lo venía haciendo muy bien en reserva y que tranquilamente lo podía hacer en primera. Eso te genera confianza. Después, en el vestuario, la unión del grupo y el apoyo también me sirvieron para tener confianza. Una vez que entré a la cancha estaba tranquilo, tratando de no hacer cosas raras, ayudando, cubriendo los espacios y usando algunas de mis cualidades.
¿Cuáles son esas cualidades?, ¿una es la altura?
Tan alto no soy (mide 1,83 metro). Podría ser más alto, unos tres o cuatro centrímeros más (sonríe).
Pero andás bien de arriba.
Sí, bastante bien dentro de todo. Tengo también velocidad. Me falta soltarme un poco más, poner los pases filtrados que venía haciendo muy bien en reserva. Todo eso igual se consigue a partir de la confianza. De a poco la voy agarrando.
Jugar de líbero no te deja mucho margen para fallar, porque el delantero rival puede irse solo. Pese a lo que significa, se te notó muy tranquilo y seguro ante Corinthians, siendo que había tanto en juego.
Traté de jugar simple. Pensamos que iban a jugar con dos nueve o que los wines iban a presionar, pero no lo hicieron y solamente el nueve (Yuri Alberto) estaba conmigo. La salida no me pertenecía tanto a mí sino a los stoppers, Gustavo (Velázquez) y Guille (Ortiz). Lo que traté es de no errar jugando ahí, porque es como decís, el rival está de frente al arco y yo soy el último hombre. En ese lugar es en donde más simple tenés que jugar.
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En esa posición sos el que mejor visión tiene de la defensa, ¿te animaste a darle indicaciones a tus compañeros?
Obvio, pero adentro de la cancha, y más en el Coloso, no se escucha prácticamente casi nada. Te hablás más con señas, señalándole a alguno si lo cubrís o si tiene que ir más atrás. Trato de ayudar, porque desde atrás tengo todo el panorama de juego, y hablando hay cosas que se pueden corregir.
¿Cómo se vivió la eliminación con Corinthians?
Nos queda la sensación de que el partido debió ser nuestro. Por algunos detalles perdimos el partido allá o no lo supimos aguantar. Corinthians también es un equipo muy respetable. Quedó demostrado, acá y allá, que estuvimos a la altura. Nos faltó el gol. Hoy tenemos que pensar en positivo, en corregir esos errores y esos detalles. Porque hoy en día el fútbol es más sobre detalles que otra cosa.
En estas últimas semanas tuviste la oportunidad de jugar, ¿cuáles son las expectativas para el próximo torneo, teniendo a varios compañeros para jugar en la zaga, Velázquez, Ortiz, Mansilla y ahora Ordóñez?
Es lindo también que haya gente que se entrene al máximo tratando de ganarse un lugar. Yo tengo que seguir haciendo lo mío, entrenando y mejorando. Estoy tranquilo y después verá el técnico quién está mejor.
Las presencias del zaguero
Glavinovich tuvo estreno en primera el 27 de agosto de 2022. Ingresó a los 80’, por Tomás Jacob, contra Godoy Cruz (1-2) en el Coloso. Recién once meses después volvió a jugar en primera. Y nada menos que de titular, contra Talleres (1-1), en el Parque el 28 de julio pasado. Luego entró en la segunda etapa contra Corinthians (1-2) en San Pablo y fue titular en la revancha (0-0) en el Coloso.-