Granadero Baigorria.— Muchos ciudadanos asistieron a la asamblea en la
vecinal del barrio Santa Rita para expresar su preocupación y descontento por la gran cantidad de
análisis que arrojaron presencia de plomo en la sangre en varias personas, sobre todo menores.
El accionar de una empresa metalúrgica, ubicada en el barrio de la zona norte de
Baigorria, fue el eje de la discusión y objeto de reiteradas denuncias de los vecinos, quienes
aseguran que además de estos trastornos de salud, las vibraciones han producido también rajaduras
en paredes de viviendas vecinas.
Otro tema cuestionado en su momento fue la presencia de un surtidor de
combustibles en plena vía pública, a decir de los vecinos disimulado con una reja y sin medidas de
seguridad.
Testimonios.Posturas realmente muy duras y testimonios muy crudos se escucharon,
como el de una madre que vive a 30 metros de la empresa, quien aseguró que uno de sus hijos de 11
años tiene 39 Ug/dl (microgramos/decilitros de plomo en sangre), y recibió como consejo médico
mudarse del lugar y esperar unos 20 años para que la presencia de plomo baje a la mitad en forma
natural y mejore su calidad de vida: "No hay tratamiento médico posible dada su edad", comentó
Lorena, la mamá, en diálogo con este diario, a quien aseguró: "También tengo otro hijo de 4 años al
que al último análisis le dio 21 microgramos de plomo en la sangre".
Además de los vecinos, a la reunión asistieron ediles y funcionarios del
municipio. La charla por momentos se tornó muy áspera, y todas las miradas apuntaron a una
metalúrgica ubicada en calle Dante Alighieri y Río Negro, que se dedica a la fabricación de
bandejas portacables, y al corte, plegado y estampado de chapas. La empresa fue clausurada por la
Intendencia en mayo de este año, pero un recurso de amparo en el Juzgado Civil 9 de Rosario, a
cargo de Marcelo Bergia, la habilitó para seguir trabajando.
Más allá de la situación judicial algunos vecinos insisten con la clausura de la
firma Gabapel y emplazaron al municipio a dar una respuesta ya. Al cierre de esta edición una nueva
asamblea debatía los pasos a seguir: "Si ni la Justicia, Medio Ambiente y el municipio hacen algo
vamos a ser los vecinos los que la tendremos que clausurar" comentó Laura, otra vecina
indignada.
Cifras diferentes. Un dato que abre interrogantes tiene que ver con los análisis
sobre 11 casos que se hicieron poco después de la clausura. Las muestras se tomaron en el Hospital
Eva Perón y las pruebas que se habrían hecho en el Centenario arrojaron que la presencia de plomo
era inferior a 10 microgramos.
Sin embargo a partir de una familia que decidió concurrir a un laboratorio
privado, lo que fue seguido por más de 40 vecinos, aparecieron cifras que superaban largamente lo
permitido, hecho que desató la movilización. Los vecinos aseguran que estos resultados están en
manos de las autoridades provinciales de Salud y de Medio Ambiente, aunque aún no los presentaron
en la Justicia.
Postura municipal. Al ser consultado por LaCapital el intendente Alejandro Ramos
remarcó: "En su momento el municipio procedió a la clausura, ahora estamos obligados a acatar la
resolución judicial que habilitó a la empresa a seguir trabajando. Estamos hablando de una fuente
de trabajo y de vecinos, por lo que tenemos que ser muy cautos y serios al manejarnos".
Con respecto a la denuncia de una presencia de plomo superior en la sangre de
varios chicos, Ramos sostuvo: "Hasta hoy nos manejamos con los datos de Medio Ambiente y Salud
provincial, que nos dice que los análisis son negativos, si existen otros valores sería bueno que
sean llevados a la Justicia".
Por su parte, Carlos Raccamato, abogado de Gabapel, dijo: "La empresa no puede
ser la responsable de la existencia de plomo en la sangre de los vecinos porque no usa tal metal en
su proceso productivo. Prueba de ello es que en la planta de Baigorria trabajan 40 obreros y
ninguno de ellos tiene plomo en la sangre".