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Andino, una historia ligada al río

Con apenas dos mil habitantes y rodeado por el serpenteante río Carcarañá, lo localidad mantiene a rajatabla su característica de pueblo. Calles prolijamente mejoradas y sin cemento que enamoraron a muchos rosarinos, hoy considerados los nuevos habitantes, que en los últimos años llegaron para hacer su quincho y pileta o para residir permanentemente.

Miércoles 16 de Enero de 2008

Por Delcia Karamoschon / La Capital

Andino.— Con apenas dos mil habitantes y rodeado por el serpenteante río Carcarañá, lo localidad mantiene a rajatabla su característica de pueblo. Calles prolijamente mejoradas y sin cemento que enamoraron a muchos rosarinos, hoy considerados los nuevos habitantes, que en los últimos años llegaron para hacer su quincho y pileta o para residir permanentemente.
  Cada fin de semana llegan 5.000 personas para disfrutar de la naturaleza. Ubicado en el departamento Iriondo sobre la ruta 26-S y con 4.500 hectáreas, el pasado de la localidad tiene vigencia como el presente.

Hijos nativos. Al llegar a Pueblo Andino, su arco de ingreso describe la imagen que se repite en sus seis kilómetros de extensión. “Un cielo verde y un río marrón” dice el cartel que invita recorrerlo. Estas frases forman parte de dos canciones escritas por uno de sus hijos nativos, el autor, compositor e intérprete Jorge Fandermole.
  También son nativos de este pueblo el empresario gráfico Orlando Vignatti y Julio López, conocido por su personaje de Globulito en la comedia televisiva La Tuerca.
  Con el impulso de la comuna, un libro narra la historia del pueblo. Desde sus primeros habitantes, los aborígenes y se remarca que sus inicios estuvieron cimentados por la instalación de la primera papelera de la provincia y la segunda del país.
  En Memorias de Pueblo Andino, trabajo de 2006 perteneciente a Bibiana Pivetta y Norma Alloatti, se reflejan diferentes grupos que formaron la comunidad. Además de los gringos, llegaron a estas tierras migraciones del Chaco, el norte santafesino, de Entre Ríos (María Grande) y los más recientes residentes: los rosarinos.
  El jefe comunal Oscar Pagnucco contó que los primeros pobladores fueron los indígenas, los timbúes y los carcaraes. En 1717 llegaron los jesuitas que construyeron la estancia San Miguel del Carcarañá.
  Cuando son expulsados por orden de Carlos III, partes de las ruinas fueron trasladadas por los franciscanos y pasaron a formar el actual convento de San Carlos de San Lorenzo. En 1767 se hizo cargo del casco de la estancia Manuel Díaz de Andino. A mediados de la década de 1870, el heredero y dueño de la estancia, Juan Andino, hizo construir una represa para evitar los frecuentes robos de ganado de los cuatreros que asolaban la zona vadeando el río.

La papelera. El dique dio origen a la instalación de la represa que generó la energía para la fábrica de papel erigida en 1877. A su alrededor se construyeron las primeras viviendas de los obreros que dieron origen al actual casco urbano. Al principio, la materia prima para la producción del papel se llevaba desde Rosario en carretas hasta la inauguración de la estación del ferrocarril de Serodino en 1886.
  Hoy, tanto la papelera como el dique sobre el río Carcarañá, representan un verdadero icono de la localidad. La idea fue de los hermanos Olivetti que propusieron a la familia Andino traer unas máquinas de Turín.
  Fue la primera fábrica del país que usó materia prima local. La planta luego perteneció a Celulosa Argentina y ahora, con otra firma, sólo produce bobinas de cartón, pero en sus albores llegó a fabricar papeles finos, papel moneda, para estampillas y fruteros con anilinas de Alemania. Emplea a unos 120 operarios, la misma cifra que un frigorífico, otra de las industrias que permiten no tener desocupación.
  La industria papelera llegó a operar las 24 horas y generó un fuerte desarrollo demográfico, conociéndose en 1885 el lugar como Campo Andino y en 1908 como Estación Andino porque ese año se determinó la habilitación de la Estación de Trenes.

Creación legal. El pueblo se creó legalmente el 16 de noviembre de 1910, cuando la provincia aprobó la traza, tras lo cual puso en venta lotes que posibilitó la radicación de colonos en su mayoría de origen italiano. Pero dependió del distrito de Serodino hasta 1940 cuando se creó la primera Comisión de Fomento.
  Fue importante para el pueblo una industria de curtiembres ya desaparecida que en su momento generó la inmigración de familias entrerrianas.
  Andino cuenta con escuela primaria, jardín nucleado y escuela técnica secundaria. Los chicos que estudian carreras superiores en Rosario tienen a disposición una pensión comunal ubicada en Ovidio Lagos 488.

Para disfrutar del río. Para disfrutar de su costa existen varios lugares como el camping Los Dos Puentes, concesionado por la comuna, que posee parrilleros, pileta, cancha de vóley y comedor. Se puede acampar y pescar pues tiene bajada al río.
  Otro es el camping 15 de Junio, concesionado al gremio de los gráficos que cuenta con similares comodidades. Ambos son de ingreso gratuito para los habitantes del pueblo. La comuna creó el denominado Camino de Sirga donde se fijó que toda la costa es de uso público en un tramo de hasta 35 metros como lo establece el Código Civil. Incluso los privados que tienen sus lotes hasta el río deben autorizar el paso de la gente. En el sector de Villa La Ribera que pertenece a Andino desde la década del 90 está el camping Automóvil Club Argentino. Otros espacios de recreación son el camping temático El Dorado que será unido por un puente con el complejo La Olla de Timbúes y el Camping San Miguel del Carcaraña. Entre las labores sociales se destaca la agrupación Patria Gaucha que realiza anualmente el festival del Pre Diamante.

El museo de los huesos. Mandíbulas de mastodonte, muelas inmensas, caparazones de gliptodontes y un sinnúmero de piezas sin clasificar son el legado del recolector de huesos Tito Zuddas. En 59 años extrajo los fósiles del río y de las barrancas que se desmoronaban con las crecidas y los donó para construir un museo. “Se inauguró en 2007 como paleontológico”, explicó el guía Juan Martín.
  Entre esos elementos hay botellas de vidrio donde se envasaba la leche UPA, empresa que comenzó a funcionar en el pueblo, una pianola de los Andino que fue sorteada en una rifa, radios y tocadiscos y fotos del puente carretero que unía Aldao con Andino y que se desmoronó en 1961.

El progreso en camino. La construcción reciente de una planta potabilizadora permitió tratar el agua bajando los niveles de arsénico que hay en las napas. A los avances se sumará la ruta 10 que unirá San Lorenzo pasando por Aldao y Andino hasta Serodino y el futuro tercer anillo circunvalar, que enlazará a estos pueblos con Arroyo Seco.
  La iluminación en el ingreso del pueblo, que tiene seis kilómetros, es otra obra en ejecución junto con la futura red de gas natural que ya tiene su planta reductora en marcha.

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