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Alumnos de Los Surgentes rescatan la historia de una masacre de 1976

Los Surgentes.— Para un grupo de alumnos del Instituto Privado Diocesano Presbítero Emilio Castoldi, la historia de esta localidad cordobesa no estaba completa. Había un hecho del pasado del que mucho no se había hablado...

Lunes 08 de Noviembre de 2010

Los Surgentes (enviado especial).— Para un grupo de alumnos del Instituto Privado Diocesano Presbítero Emilio Castoldi, la historia de esta localidad cordobesa no estaba completa. Había un hecho del pasado del que mucho no se había hablado. En una acción por rescatar “La masacre de Los Surgentes”, los estudiantes movilizaron a la comunidad que acaba de brindar la más emotiva conmemoración que se haya hecho sobre uno de los episodios más dolorosos del pueblo.

En memoria de esos siete jóvenes torturados, fusilados y luego abandonados a la vera de un camino rural, se colocó un monolito con sus nombres y se plantaron siete sauces llorones. Fue en un acto donde estuvieron las autoridades y familiares de las víctimas, algunos de los cuales se acercaban por primera vez al lugar donde en octubre de 1976 fue escenario de la triste masacre.

Filme motivador. Es el típico trabajo escolar que logra traspasar las fronteras de la escuela. En una clase de Formación Etica y Ciudadana, a cargo de la profesora Nancy Marino, se proyectaron varias películas para recordar el golpe de Estado del 24 de marzo del 76. En ese ámbito, los chicos comenzaron a hacer preguntas sobre el hallazgo de siete cuerpos durante esos años de plomo.

La charla desembocó en un proyecto que llevó al nombre de Lazos de Identidad. La docente lo enmarcó en la temática referida a la adolescencia, juventud y protagonismo social y consistió en un primer momento en buscar a testigos del hecho, muchos de los cuales son vecinos de los propios estudiantes.

Entonces se puso en foco el tema. El 17 de octubre de 1976 los jóvenes Cristina Costanzo, María Cristina Márquez, Analía Murguiondo, Daniel Oscar Barjacoba, Sergio Abdo Jalil, Eduardo Felipe Laus y José Antonio Oyarzábal, todos entre 20 y 25 años, en su gran mayoría de Rosario y San Nicolás, todos militantes de la juventud peronista, fueron secuestrados y llevados al servicio de informaciones de la Jefatura de Rosario.

Luego de permanecer en el centro de detención ilegal “El Pozo” fueron conducidos a un angosto camino rural. Los alumnos no saben si muertos o vivos, pero algunos historiadores hablan de que, en ese lugar, a unos diez kilómetros del pueblo, fueron obligaron a descender de los vehículos y luego los acribillaron a mansalva vendados y esposados.

Muchas preguntas. “¿Por qué pasó esto? ¿Por qué nunca se habló abiertamente en el pueblo? ¿Quiénes eran esos muchachos? ¿Quiénes estaban en Los Surgentes entonces cuando ocurrió? ¿Quiénes encontraron los cuerpos? ¿Cómo reaccionó la comunidad?”, se preguntaron entre otras cosas los chicos cuando abordaron el tema.

Por esos días, la profesora Nancy sacó fotografías de la placa del frente del edificio que se usó como centro de torturas durante el proceso militar, hoy Museo de la Memoria donde también figuran los nombres de los militantes sociales y políticos asesinados.

Testimonios. Creyeron convenientes entonces hablar con testigos directos. Bajo la guía de la profesora Nancy y de muchos otros que colaboraron, los alumnos grabaron un video con el productor que encontró los cuerpos en el campo, Dionisio Tesán, el ex policía Oscar Saldaña que estaba a cargo de la comisaría local, Alberto Minella, el médico que convocaron apenas hallaron los cuerpos y José Ulla, el comisionista que llevó los cuerpos hasta una morgue de Córdoba.

Minella exhortó a los alumnos a que se rescate alguna enseñanza de aquella época de atropello a los derechos humanos y la necesidad de que los jóvenes vuelvan a involucrarse en política. “No acepten las cosas que están mal”, les dijo el médico a los alumnos.

El ex oficial Saldaña contó que se tomaron fotos además de las huellas dactilares, por orden de la jueza de Paz, Trinidad de Molina, luego los cuerpos fueron trasladados a la morgue del cementerio (“una pequeña piecita”, escribieron los chicos en el trabajo), y que al día siguiente los trasladaron a Córdoba.“El intendente me pidió que trasladara los cuerpos en un furgoncito que yo usaba para hacer comisiones a Rosario y a Córdoba. Le dije que sí, pero luego me arrepentí. Tenía mucho miedo. Estaba tan tensionado que hasta me temblaban las piernas”, dijo José Ulla. En Córdoba los cuerpos fueron depositados en la morgue del hospital San Roque, los cubrieron con telas y lonas.

Homenaje. Los alumnos Joaquín Nicolás Caminotti, Eugenio Di Pietro, Daniela Vaccalini, Marina Maccarini, Antonella Frías, todos entre 15 y 17 años, cuentan lo que significó ese momento para ellos. Sabían de la masacre a través de los dichos de sus padres, pero nunca habían tomado contacto tan directo con el suceso.

Los estudiantes se movilizaron apenas conocieron lo ocurrido. Tomaron contacto con el periodista Carlos Del Frade (debido a que ya había escrito artículos periodísticos sobre el tema), y posteriormente se reunieron con los ediles locales, quienes declararon como “lugar histórico” el sitio donde fueron hallados los cuerpos sin vida de las siete personas.

El domingo 31 de octubre plantaron siete sauces llorones y colocaron un monolito con los nombres de todas las víctimas. “Incluso vino un familiar de Francia de uno de los jóvenes”, contaron emocionados los alumnos por lo hecho.

También hubo una misa por la paz y la memoria. Luego de esa celebración, se trasladaron hasta el sitio histórico ubicado a unos 300 metros de la ruta 6 frente a los silos de la Cooperativa Agrícola de Cruz Alta. Posteriormente se descubrió otra placa en las pirámides de la plaza Carlos Sauberán.

“Quisimos plantear la necesidad de que este hecho sea reconocido por la población como símbolo de la época más oscura de la historia nacional caracterizada por el terrorismo y la violación a los derechos humanos”, contó Nancy a sabiendas que junto a sus alumnos acaba de llenar una página importante de la historia local.

“Nunca antes se había hablado tan abiertamente de esto. Sabemos que había mucho miedo, pero nos hizo muy bien conocer esto y usar todos los medios tecnológicos disponibles”, dicen los chicos en la mima aula donde salió por primera vez la idea.

Los alumnos resaltaron que el año que viene Los Surgentes cumple 100 años de existencia. “Es un buen momento para hacer lugar a todo aquello que forma parte de la historia. Lo hacemos desde la mirada comprometida de nuestros jóvenes”, dijeron.

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