La fuerte corrección que registraron los granos en el mercado de Chicago durante la última semana tuvo un impacto mucho más moderado en Argentina. Mientras la soja y el maíz retrocedieron cerca de un 5% en la plaza estadounidense y el trigo perdió alrededor de un 2%, el mercado local mostró mayor fortaleza: el maíz prácticamente no registró cambios, la soja cedió apenas un 1,5% y el trigo logró sostener sus valores.
Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, indicó que el movimiento respondió principalmente a una toma de ganancias de los fondos de inversión luego del fuerte rally alcista de las semanas previas. Sin embargo, advirtió que los factores que impulsaron esa suba siguen presentes y mantienen la incertidumbre sobre la evolución de los precios. "Los fondos compraron mucho durante las últimas semanas y, al no aparecer novedades que justificaran nuevas subas, comenzaron a tomar ganancias. Sin embargo, los fundamentos alcistas siguen presentes y no desaparecieron", explicó.
Según el especialista, el mercado ya había incorporado buena parte de los riesgos geopolíticos en las cotizaciones. "Llama la atención que, aun con un agravamiento de la situación en Medio Oriente y en el Mar Negro, los precios no hayan logrado seguir escalando. Es una señal de que esos riesgos ya estaban descontados", sostuvo.
La tensión en Medio Oriente y el Mar Negro continúa siendo uno de los principales factores de seguimiento para los mercados agrícolas. A los problemas que ya afectaban el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y el Mar Rojo se sumaron durante la última semana los primeros ataques sobre el Canal de Suez. En paralelo, Omán mantiene negociaciones con Irán sobre la administración del estrecho de Ormuz, una situación que mantiene elevada la incertidumbre y obliga a numerosos buques a modificar sus rutas o permanecer detenidos.
Al mismo tiempo, Rusia y Ucrania intensificaron los ataques con drones sobre puertos, embarcaciones e infraestructura vinculada al comercio de granos y energía, complicando aún más la logística en el Mar Negro. "El problema logístico en el Mar Negro sigue siendo importante. En plena cosecha, muchos puertos tienen dificultades para recibir mercadería porque el tránsito marítimo continúa restringido", señaló Romano.
La soja mantiene fundamentos alcistas
En Estados Unidos, la condición de los cultivos de soja calificados entre buenos y excelentes cayó del 66% al 63%, un deterioro superior al esperado por el mercado. Sin embargo, las lluvias comenzaron a mejorar las perspectivas productivas justo cuando finaliza la floración y avanza la formación de vainas, reduciendo parte del riesgo climático.
Las exportaciones estadounidenses también aportaron señales positivas al superar ampliamente las expectativas y alcanzar 1,6 millones de toneladas, de las cuales unas 600.000 tuvieron como destino China. A eso se sumó la confirmación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) de una venta adicional de 132.000 toneladas al gigante asiático.
Los fondos especulativos mantienen una posición neta compradora de 13,6 millones de toneladas, cerca de los máximos históricos para esta época del año.
A más largo plazo, la demanda continúa mostrando señales de fortaleza. Indonesia incrementó un 6,8% la asignación de biodiésel para avanzar hacia el corte obligatorio B50, mientras que Estados Unidos anunció nuevas inversiones que ampliarán en unas 700.000 toneladas anuales la capacidad de molienda de soja, impulsando el consumo de aceite.
En Argentina, la mejora de los precios incentivó la comercialización. Los productores vendieron 1,1 millones de toneladas durante la última semana, el doble que en los siete días previos. Aun así, el volumen acumulado continúa alrededor de cinco puntos porcentuales por debajo del registrado a la misma altura del año pasado.
"La mejora de precios permitió acelerar las ventas de los productores argentinos, aunque después del retroceso internacional el mercado volvió a mostrar mayor calma", indicó Romano.
El maíz encuentra respaldo en el mercado local
El maíz continúa condicionado por la evolución del clima. En Estados Unidos, la condición buena a excelente también descendió, del 67% al 63%, aunque los pronósticos de lluvias permiten esperar una recuperación del potencial productivo. Además, las exportaciones sorprendieron positivamente, con ventas cercanas al millón de toneladas.
En Europa, en cambio, el escenario sigue deteriorándose. La Comisión Europea redujo su estimación de producción de 59,9 a 51,9 millones de toneladas, mientras que en Francia apenas el 34% de los cultivos presenta una condición buena a excelente, frente al 69% de un año atrás.
En Argentina, la cosecha avanza con demora y cubre el 69,8% del área, lejos del 88% registrado a la misma fecha de la campaña pasada. La elevada humedad dificulta el secado de los granos y retrasa las labores.
A pesar de ese escenario, las ventas de los productores alcanzaron un récord semanal de 1,4 millones de toneladas, impulsadas tanto por la recuperación de los precios como por la necesidad de mercadería de los exportadores.
La oferta disponible sigue siendo limitada. A los puertos ingresan unos 2.000 camiones diarios, cuando lo habitual son alrededor de 3.000, mientras una fila de buques espera cargar cerca de tres millones de toneladas.
"En Argentina sigue habiendo un fuerte interés comprador. Los exportadores necesitan mercadería, pero la cosecha avanza lentamente y las lluvias mantienen muy irregular el ingreso de camiones a los puertos", afirmó Romano.
El trigo sostiene sus precios
En el mercado internacional, el trigo enfrenta nuevos problemas logísticos. Las terminales portuarias rusas comenzaron a restringir el ingreso de camiones debido al aumento del riesgo marítimo por los ataques ucranianos, complicando el movimiento de mercadería en plena cosecha. Al mismo tiempo, la Unión Europea volvió a recortar su estimación de producción, que pasó de 126,3 a 124,4 millones de toneladas, aunque las exportaciones estadounidenses todavía no reflejan una mayor demanda.
En Argentina, la siembra alcanzó el 98,4% de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas. Solo resta implantar una pequeña superficie en el sudeste bonaerense, donde los excesos hídricos dificultan el ingreso de las máquinas. La elevada disponibilidad de humedad mantiene al cultivo en muy buenas condiciones. "El balance del trigo argentino sigue siendo positivo. Solo queda pendiente una pequeña porción del área en el sur de Buenos Aires, donde las lluvias dificultan terminar la siembra", concluyó Romano.