Escenario
Lunes 09 de Octubre de 2017

Emoción, alegría y reflexión en el cierre de la gira de "El gusto es nuestro"

Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos dieron un recital de tres horas con clásicos, orquesta en vivo y coros.

Con un histórico show de tres horas y media, los artistas españoles Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos cerraron en Rosario la gira de "El gusto es nuestro". Con calidad y compromiso, los cantantes ibéricos ofrecieron un vibrante y emotivo recital.

El público que colmó el Salón Metropolitano el viernes fue partícipe de uno de los eventos artísticos que quedará en la historia del espectáculo en Rosario. La estructura del show contempló un set de cada uno en solitario, además de los encuentros en dúo, trío ó cuarteto.

Con tres pantallas y un sonido ajustado, la puesta técnica permitió el lucimiento de doce músicos y dos coristas que apuntalaron el desempeño de los cantantes.

Serrat, en un impactante comienzo, cantó con autoridad y motivando a los fans con "Hoy puede ser un gran día" por canción por la que recibió una cálida bienvenida en una ciudad donde juega de local y en donde el sábado recibió el título de Doctor Honoris Causa.

Ana Belén ingresó elegantísima, con impecable vestuario rojo. Miguel Ríos vistió campera de cuero negra que destacó su impronta rockera.

Cambiando el clima sonoro, Víctor Manuel interpretó la balada "Sólo pienso en ti", con su voz prolija y clara. Con un discurso crítico sobre la guerra civil española, recordando sus muertos, cantó "Cómo voy a olvidarme". "Una canción que habla de mi país, pero puede hablar de otros", dijo al presentarla.

Culminó su primer tramo solista con "A donde van los besos", su romántica declaración de amor a Brigitte Bardot. "Fui un adolescente enamoradizo, siempre persiguiendo mujeres imposibles, hasta que conseguí una", bromeó.

Serrat consiguió los aplausos más intensos con "Cantares". El recitado cobró vigor y actualidad porque el texto forma parte de su filosofía. De muy buen humor, El Nano se relajó, saludó y confió que "se mezclan sentimientos de felicidad y de separación, porque todo termina y esto también", refiriéndose al final de la gira para luego emocionar con "Aquellas pequeñas cosas".

Un video de animación acompañó "Algo personal", otro relato donde Serrat expone sus ideas y opiniones. La letra ratifica sus posturas y encierra una dura crítica al poder global. Con Miguel Ríos, compartió "No hago otra que pensar en ti" y juntos improvisaron una simpática coreografía en el final del tema.

Con Ríos como solista, pasaron al frente las guitarras eléctricas. Aceleró el ritmo con "Memorias de la carretera", un clásico propio y en el saludo se autopresentó como Miguel "Despertador" Ríos. "Cojí un resfrío", dijo en su discurso, bromeando sobre la hinchazón producida por los corticoides.

Reconocimiento argentino. Ríos reconoció en el escenario a los artistas argentinos que lograron trascender en España. Mencionó a Waldo de Los Ríos, Moris y Fito Páez. Y arengó al público al pedido de "una que sabemos todos" antes de encarar su versión de "Santa Lucía", con un reconocimiento especial a Roque Narvaja, que estuvo presente esa noche.

"Es el único tema serio que voy a cantar esta noche", anunció y encendió al auditorio con "Nos siguen pegando abajo", de Charly García.

"Desgraciadamente, cada vez que la cantamos, sentimos que tiene vigencia", comentó Ana Belén sobre "Sólo le pido a Dios". La cantó con el desgarro y la profundidad que impone la canción de León Gieco y pidió un aplauso para el autor.

En medio de este reconocimiento a los artistas argentinos, se incluyó a la cantante de tangos Marcela Ferrari el coro, una artista que ya editó dos discos de música ciudadana.

Víctor y Ana reflotaron "Contamíname", sellada con un beso que provocó la envidia de todos y todas. Ana consultó "¿Están a gusto?", y luego también confesó emociones por la despedida, con nostalgia por las experiencias vividas junto a sus compañeros de ruta.

El sonido de la armónica introdujo su conmovedora versión castellana de "El hombre del piano", de Billy Joel. Su voz y su figura lograron llenar el gigante escenario.

Reflexiva, habló de encuentros, de cruces con colegas en el camino, agradeciendo a quienes le confiaron canciones. En "Peces de ciudad" la acompañó su hijo David en el teclado. "Esta me la regaló un amigo, el tío Sabina", comentó sonriente y cómplice.

Serrat y Víctor Manuel ajustaron sus voces para el dueto en "El abuelo Víctor", en tanto que Miguel Ríos propuso un homenaje a las leyendas del rock con "Rock and roll boomerang", donde se destacaron los guitarristas con sus riffs.

Con su actitud de rockero inoxidable, desafió al público a que adivinen cuál de ellos era el guitarrista rosarino de la banda (Osvi Grecco, músico de Ariel Roth, entre otras formaciones). "Voy a compartir escenario con otro artista que compone canciones maravillosas", dijo invitando a Víctor Manuel para cantar juntos "Soy un corazón tendido al sol".

Con solvencia, Víctor Manuel cantó "Luna" y luego rescató la figura del poeta Pedro Garfias, el autor de "Asturias", interpretando con solemnidad y sentimiento este himno no oficial, el que canta la gente en la calle.

Serrat regresó al escenario y pidió ayuda al público disculpándose por el deterioro de su voz. Con la gente cantó "Para la libertad", "Lucía" y "Mediterráneo". "De cualquier manera, aunque sea a rastras, quiero cantar esta canción", dijo el Nano con la escasa voz que le quedaba.

"Soy catalán, orgulloso de serlo", dijo al dedicar "Paraules d"amor" a Gerard Piqué, jugador del Barsa. La cantó en su idioma y la dedicatoria al futbolista fue "por aguantar los chiflidos por defender sus opiniones" y bregó porque "la serenidad se imponga sobre el sentimiento", con obvia referencia al conflicto por el referéndum catalán.

Ana Belén, después de "Lía", sumó a todos para cantar "Derroche". Los cuatro se quedaron en escena para "Esos locos bajitos", "Nada sabe tan dulce como su boca" y "El blues del autobús", y jugaron y bailaron con "Quiero abrazarte tanto".

La primera despedida fue con el "Himno de la alegría", un canto a la hermandad universal que selló la comunión con el público. Luego, con aires de jazz y swing encararon los bises, cuando ya habían pasado tres horas de show.

Víctor Manuel hizo "Marcianita" y Miguel Ríos dedicó la suya "a mi otorrino y a San Corticoide". Por su parte, Ana cantó y bailó el twist "Dime que me quieres", haciendo flamear su vestido. Y con "Fiesta", anunciaron que llegó el final del concierto y de la gira.

Luego de un extenso saludo y de las interminables ovaciones, remataron la inolvidable noche con la infaltable "La puerta de Alcalá".

A los ocasionales y privilegiados espectadores del final de la gira de "El gusto es nuestro" les costará olvidar este show, de impecable producción y con una reunión de notables artistas difícil de repetir.

Comentarios