Educación
Sábado 06 de Mayo de 2017

"La escuela tiene que enseñar a leer, es su tarea específica"

Opina la ganadora del Premio Nacional Viva Lectura, Paola Piacenza. Es profesora del Colegio San Bartolomé.

Paola Piacenza es doctora en letras, coordina el área de lengua en Colegio San Bartolomé y es la ganadora del Premio Nacional Viva Lectura (categoría "Comprensión lectora"). Un jurado de expertos eligió, entre cientos de todo el país, su proyecto Lecturas Anotadas. Una idea tan simple como desafiante: invita a los chicos a marcar los libros y textos con preguntas y apuntes propios. "Una manera de abrirse a otras lecturas", anima la educadora.

   Piacenza está feliz por la distinción a nivel nacional a tantos años de trabajo y sobre todo a esta iniciativa que se diferencia de las sugerencias más conocidas de proponer "marcar ideas principales" o "subrayar palabras clave", como se suele invitar a los adolescentes cuando estudian. "El discurso de agenda sobre la comprensión lectora siempre está señalando el déficit: «que los chicos no saben» o «que los chicos no entienden». Cuando en realidad el problema está en la demanda que se les hace", se explaya la docente distinguida por el premio que promueven la Organización de Estados Iberoamericanos, el Ministerio de Educación y la Fundación Santillana. En esta edición también se llevó el primer premio el proyecto pedagógico de la Eempa Nº 1.306 de Tablada.

   La profesora analiza que son prácticas comunes pedirles a los estudiantes que resuelvan consignas que ni los propios docentes pueden hacer, como resumir un texto de tres líneas. Además de demandarles "cosas de escuela". "¿Por qué pedirle a un chico de 10 o de 15 años hacer cosas que no se hacen en la vida real y cotidiana?" Se pregunta sobre aquellas situaciones estereotipadas de lectura que solo conducen al fracaso.

   Opina que una de las claves está en superar esa diferencia entre los modos de leer que se dan entre las distintas generaciones. Cita a Michel Serres y su libro Pulgarcita, un texto que lee con los chicos y que asegura a ellos les agrada porque no los trata "de burros", más bien los reconoce como lectores diferentes. "La escuela está sustentada sobre la galaxia Gutemberg y los chicos sobre una escritura y una lectura digitales. Son sujetos de dos generaciones brutalmente diferentes. Esto no implica que no podamos negociar", invita a sostener la convivencia de las distintas formas de leer en la cultura actual.

   "Serres (el autor de Pulgarcita) opina que los chicos llevan la cabeza en la mano porque tienen en el celular o en sus computadoras la información. Entonces —continúa Piacenza— la clase no tiene que darles más información, sino los medios para apropiarse de la misma. Y para eso están los profesores. No se puede decir «estos chicos no entienden nada». Es fundamental el papel del maestro, que además tiene que ser un lector".

El valor del conocimiento

Para Piacenza más que escandalizarse con afirmaciones temerarias sobre los jóvenes y la comprensión lectora hay que hacerlo por el lugar que se le da al conocimiento: "El único escándalo sobre el que hay que trabajar es que el conocimiento no tenga valor, que dé lo mismo que alguien tenga las palabras para nombrar las cosas a que no, que pueda o no comprender. No da lo mismo".

   La propuesta pasa por poner el acento en la función que tiene la escuela respecto de la lectura: "La escuela se tiene que hacer cargo de lo que es su especificidad, que es enseñar a leer. Isabel Solé (educadora española) diferencia entre dar de leer y enseñar a leer. Si damos diez libros para leer son los que después leen la tía, la abuela y el resumen se los hace wikipedia. Nosotros (en el San Bartolomé) tenemos una lectura intensiva sobre dos o tres libros por año. Se leen en clase, se leen en voz alta, es la oportunidad de decirles «¿... se fijaron ahí?» «¿anotaron eso?». Nos abrimos a experiencias de lecturas como los maratones, que son momentos, que es cuando damos a leer. Pero lo específico de la escuela es enseñar a leer".

   Paola Piacenza es doctora en letras, da clases en Psicología y en Humanidades (UNR), también en el secundario del San Bartolomé, donde además coordina el área de lengua desde el primer grado de primaria hasta el quinto año del secundario. El proyecto que presentó en el certamen atraviesa todas las disciplinas, no es sólo para lengua. Cuenta que en esta institución se usan manuales sólo hasta el sexto grado, luego las materias se aprenden con el apoyo de textos de divulgación científica. El proyecto ganador se inició hace unos años en sus clases de cultura y comunicación y se extendió a las demás áreas, por eso asegura que el reconocimiento es a un trabajo en equipo, con otros docentes que enseñan en el mismo sentido. "Tiene plena aplicación y seguirá porque son muy buenos los resultados que tenemos", dice sobre "Lecturas anotadas".

   En una extensa charla con La Capital, se cruzan el aporte a la lectura de las nuevas tecnologías, de otros lenguajes como el cine y la literatura. También los propios libros que escriben los chicos.

   Piacenza remarca una particularidad del proyecto ganador: "No concebimos ninguna situación de aprendizaje que no sea una situación de lectura. Cualquier conocimiento toma una forma lingüística. Siempre son operaciones o prácticas de lecturas las que nos llevan a comprender conceptos de cualquier área. Para poder apropiarse de esos conceptos hay que nombrarlos, relacionarlos, ponerlos en relación con conocimientos previos. Esa diferencia entre el paso de la información y el conocimiento es lo que pienso que se puede realizar a partir de estas Lecturas Anotadas".

—¿Qué significa en la práctica Lecturas Anotadas?

   —Significa leer con un lápiz en la mano. Algo muy sencillo que cualquiera puede hacer. Es la práctica de un lector. La psicología cognitiva los llama lectores expertos, a mí ese título me resulta odioso, prefiero decir que es un lector con experiencia, que lo tiene incorporado como práctica natural a su lectura. Cualquier lector que tiene esa práctica intelectual anota no solo lo que le interesó sino lo que necesita para leer otra cosa, para escribir.

—Esto es intervenir los textos, con anotaciones, subrayados...

   —Con anotaciones. La broma que les hago a los chicos es que si la página está en blanco es que no ha sido leída. También que no solamente se lee con los ojos, con la cabeza, sino que hay una mano que piensa, que señala, que escribe. No es ninguna genialidad. Es un modo de leer. En los últimos años hay como una manía subrayadora, resaltadora, sobre la que siempre les digo que los únicos que ganan con eso son las empresas que venden resaltadores. Les queda un texto colorido pero cuando preguntás algo sobre lo que leyó, esos textos no les sirven para recuperar la memoria porque no tienen anotado lo que les llamó más la atención. Lo más interesantes de esas anotaciones es cuando ellos se hacen preguntas. Es cuando el texto se está pensando a sí mismo.

—¿Cuánto aportan Lecturas Anotadas a favorecer la comprensión lectora?

   —Aportan en tanto no se piensa en tono de comprensión sino de lectura. La idea de comprender implica un dominio, y una comprende dentro de ese dominio. Nosotros pensamos en términos de lectura, algo que significa abrir ese texto, ponerlo en relación con otros textos, con la teoría o tema con el que estoy trabajando. Es decir, el chico escribe en su nota de lectura una palabra que le permita englobar la idea. La comprensión implica salirse del texto. Por el contrario, hacer un resumen ¿qué es? Todos quienes somos adultos, que tenemos experiencias de lectura no hacemos un resumen sobre el texto. Entonces, ¿por qué pedirles a los chicos que hagan lo que no haría ningún lector experimentado? Esas son cosas de escuela.

Rosario, la más premiada

El jueves pasado la profesora Paola Piacenza recibió la distinción en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. El reconocimiento es como ganadora del Premio Nacional Viva Lectura, en la categoría Comprensión Lectora. Este certamen se realiza desde hace 10 años, impulsado por el Ministerio de Educación de la Nación, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y cuenta con la cooperación de la Fundación Santillana. La meta que persigue es estimular, fomentar y rendir homenaje a las experiencias más destacadas en materia de promoción de la lectura.

   Pero de las cuatro categorías en que se divide este premio, dos de las distinciones fueron para experiencias rosarinas. También resultó el mejor en lectura (Categoría Escuela) el proyecto "Nunca es tarde para leer. Transformando dificultades en posibilidades", coordinado por la profesora María Andrea Caterina, y protagonizado por los estudiantes de la Eempa Nº 1.306 Roberto Fontanarrosa. La muy buena noticia fue difundida también por La Capital, en su edición del martes pasado.

   Todas las propuestas que participan de Viva Lectura se pueden leer en el sitio www.premiovivalectura.org.ar


Marcela Isaías

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