25 de Mayo
Sábado 17 de Septiembre de 2016

Caen dos rumanos al intentar "pescar" billetes en un cajero automático céntrico

Los detuvieron in fraganti por una alarma de la red Link en una máquina de San Martín y Pellegrini. Tienen un historial de estafas.

"Los rumanos están operando un cajero en Pellegrini y San Martín". La voz de alerta partió vía telefónica desde la división de Seguridad de la Red Link y llegó al cuartel general de la Policía de Investigaciones (PDI) en el ex batallón 121. Eran las 22 del jueves. Una brigada de la PDI llegó al lugar y montó un operativo de custodia sobre el cajero ubicado en el Nuevo Banco de Santa Fe. Poco antes de las 23 un cliente ingresó, trató de sacar dinero y se fue maldiciendo al aire. Un par de minutos más tarde ingresaron dos hombres para operar el mismo cajero. Sus rostros estaban en un álbum de fotos de estafadores en la División Seguridad Bancaria de la Unidad Regional II por una serie de 5 hechos con pescadores durante 2015. Pero se desconocía que eran rumanos. Fueron detenidos cuando retiraban el dispositivo metálico para la retención del efectivo.

Viorel Marius Suica tiene 39 años y una historia como estafador con delitos informáticos cometidos bajo la modalidad "skimming" o clonación de tarjetas en Europa. Junto a él estaba Gabriel Cordale, 20 años, quien sería su pupilo. Ambos son rumanos y al momento de ser detenidos se excusaron en el "no hablo castellano".

Se le incautaron alrededor de 18 mil pesos en efectivo y el dispositivo "pescador" de billetes: dos chapitas, una de ellas con forma de arpón o gancho de dos puntas, unidas por una pequeña bisagra. Este artefacto de fabricación casera se coloca en la ranura del cajero automático sin que pueda ser percibido desde el exterior. Cuando un cliente intenta retirar el efectivo comprueba que los billetes no llegan a salir. Los billetes quedan retenidos por el arpón, que además impiden que el cajero los puede recuperar. Una vez que la víctima se retira del cajero, los delincuentes sacan dinero y dispositivo. Su última estafa fue de 300 pesos.

Mejora. Este mecanismo marcó un salto de calidad en el mercado de los pescadores locales, que estaban diseñados como una especie de "babero" realizados con una lamina de plástico flexible o fino acrílico, que también sirve para trabar. El caso es investigado por la fiscal de la Unidad de Investigación y Juicio, Valeria Haurigot, que, de conseguir traductor, les imputará al menos dos hechos.

Pescador. Métodos de estafas con cajeros automáticos hay muchos, pero el del pescador quizás sea el más reconocido. El más tradicional. Este sistema tiene como ventaja para el ladrón no entra en contacto violento con su víctima y el robo es limpio. A mediados de 2015 la Red Link advirtió a la Policía de Investigaciones sobre una serie de robos con pescador en cajeros. La PDI trabajó el caso junto a la División de Seguridad Bancaria de la URII y lograron obtener la cara de los dos ladrones.

Pero los delincuentes dejaron de operar. Nada se supo de ellos hasta el jueves, cuando registraron dos robos con pescadores en cajeros del microcentro rosarino. Una vez detenidos los dos rumanos comenzaron a surgir, del cruce de datos con otras unidades de policía, que tenían investigaciones abiertas en las ciudades de Córdoba, Mendoza, Mar del Plata y Santa Fe capital.

"Es una investigación que está dando sus primero pasos. Como los detenidos aducen no conocer el idioma, se está avanzando a cuenta gotas para determinar en que lugar de Rosario estaban alojados. Ninguno de los dos tenía DNI o pasaporte. Lo poco que pudimos recabar es que hace dos años que están en Argentina y que durante ese tiempo tuvieron residencia momentánea en varias localidades", explicó ayer el jefe de la Unidad Investigativa de la Región 2 de la PDI, Jorge Albornoz. Cómo y cuándo ingresaron al país es una incógnita.

Elegir y actuar. El modus operandi que llevaban adelante el dúo de rumanos consistía en marcar un cajero sobre la media tarde y la noche. Para chequear que el cajero tenía dinero colocaban una tarjeta de debito. Esto fue lo que alertó y movilizó el jueves a los empleados de seguridad de la Red Link. Luego colocaban el pescador y se quedaban en las inmediaciones del cajero esperando la caída de una víctima. Una vez que la estafa se concretaba, entraban para retirar el dinero y el mecanismo. Y fugaban.

"Este tipo de estafadores no trabajan todos los días. Buscan una jornada y ese día hacen diez o doce «trabajos». Los que trabajan con pescadores buscan operar cerca del fin de semana o los feriados largos", indicó el oficial de la PDI.

También pudo conocerse que en marzo pasado fueron detenidos la ciudad de Córdoba mientras robaban dinero en los cajeros del Banco Macro, ubicados en calle 25 de Mayo al 160.

Hospedados en Córdoba. De la investigación en manos del fiscal provincial Guillermo González surgió que los rumanos se movilizaban en un auto alquilado en Rosario, que se habían hospedado momentáneamente en Córdoba para dar los golpes y que parte del dinero robado lo giraban a Rumania vía una empresa postal internacional. La destinataria del dinero era un mujer.

Fuentes policiales consultadas por este diario consignaron n que ambos fueron imputados por estafa y siguieron el proceso en libertad, con la prohibición de salir del país. La utilización del pescador a manera de arpón o gancho es una modalidad utilizada frecuentemente en Europa. El fiscal alertó en aquella oportunidad que tras la caída de una banda de pescadores en la ciudades españolas de Zaragoza y Valencia durante 2015, se esperaba que varios "especialistas" europeos en esta modalidad recalaran en el centro del país.

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