Después de haber gestado películas brillantes como “Whiplash” y “La La Land”, el director ganador del Oscar Damien Chazelle regresa el próximo jueves a los cines con “Babylon”, tal vez su film más ambicioso hasta la fecha. Centrada en el loco Hollywood de los años 20, justo cuando el cine mudo daba paso a las películas con sonido, “Babylon” contó con una monumental producción que costó 110 millones de dólares, y el elenco también es de lujo. Ahí están los protagonistas, Margot Robbie y Brad Pitt, y un reparto que se completa con Tobey Maguire (“Spiderman”), Jean Smart (“Hacks”), Olivia Wilde (“No te preocupes querida”), Samara Weaving (“Noche de bodas”), Katherine Waterson (“Animales fantásticos”), Eric Roberts (“Batman: El caballero de la noche”), Spike Jonze (director de “Her”), Max Minghella (“Red social”) y Diego Calva (“Narcos: México”).
Por supuesto que se descuenta que “Babylon” sumará algunas nominaciones para los próximos Oscar, que se conocerán el próximo 24 de enero. La película ya compitió en cinco categorías en los recientes Globos de Oro (ganó un premio a la banda de sonido original) y tiene nueve nominaciones en los Critics' Choice Awards, que se entregarán esta noche.
La trama se sitúa en Hollywood, en esos momentos de transición entre el cine mudo y el sonoro. La película es un retrato de la cara más excesiva y decadente de la ciudad de Los Angeles durante los años 20, y del ascenso y caída de diversos personajes que aspiran a convertirse en leyendas del cine.
Margot Robbie interpreta a la autodestructiva estrella del cine mudo Nellie LaRoy (inspirada en la figura de Clara Bow), una actriz que comienza a encontrar dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos cinematográficos. Y Brad Pitt se pone en la piel de Jack Conrad, otro ícono de la era inspirado en Rodolfo Valentino, John Gilbert y Douglas Fairbanks. Ambos artistas tienen algo en común: están pasando por una mala racha en su carrera profesional.
Una secuencia durante el primer acto de “Babylon” presenta a Nellie LaRoy llegando a un vasto set de cine mudo en medio del desierto, donde se están haciendo varias películas, desde comedias obscenas hasta películas de guerra. La cacofonía abunda con orquestas tocando en medio del polvo, junto con cámaras rotas y extras desenfrenados y vagabundos. Algunas escenas más tarde, Nellie está aprendiendo a adaptarse al estricto modo “silencio en el set” de la era del sonido, donde los actores tenían que estar atentos a sus niveles de decibelios en un estudio dada la sensibilidad del micrófono.
El guión de la película, escrito por el mismo Chazelle, cubre a todas las criaturas de la industria cinematográfica, desde estrellas de cine y directores de estudio hasta extras reclutados en barrios marginales y cuidadores de animales, y muestra lo rápido que alguien puede ir de uno a otro y viceversa. Es una historia sobre lo que Hollywood le hace a la gente que trabaja allí: lo que les da y lo que les quita.
“Babylon” debía comenzar su producción en marzo de 2020, pero la pandemia golpeó y la filmación no comenzó hasta julio de 2021 en Santa Clarita (California). El área sigue siendo un semillero para los rodajes de Hollywood, que se remontan a la era del cine mudo cuando Charlie Chaplin rodó “Tiempos modernos” en un altiplano a unas 25 millas al norte de Los Angeles. La mansión del fallecido astro del oeste William S. Hart sirvió incluso como domicilio para Jack Conrad, el personaje de Brad Pitt en la película.
“Yo hice esta película para que el público tuviera una gran experiencia”, dijo Damien Chazelle en una entrevista con la revista Variety. “Esta película es un viaje salvaje, es una locura, una montaña rusa, una aventura y una fiesta. Creo que sea cual sea la mentalidad que tengas cuando te sientes en el cine para ver esta película, te arrastrará y te llevará a dar un paseo, quieras o no”, aseguró.
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El premiado Damien Chazelle durante el rodaje de “Babylon”.
Ya desde el inicio de “Babylon”, el director y guionista de 37 años presenta un espectáculo delirante y excesivo para retratar las fiestas y la mentalidad de los años 20 en Hollywood. “La película es una historia sobre la muerte de una sociedad, o más bien la muerte de una sociedad y su paso a otra. No creo que Hollywood nunca, ni siquiera en la era de las drogas de los años 60, 70 y 80, haya alcanzado el nivel de exceso y locura de los años 20”, explicó, revelando además que estuvo documentándose sobre aquel período durante 15 años para poder llevarlo a la pantalla.
“La forma de ser de los años 20 tiene que ver con la locura de Hollywood como lugar e industria. Todavía era una forma de arte nueva y tenía mala reputación. La sociedad educada no lo respetaba. Aún se estaba convirtiendo en un gran negocio y se podían sentir las raíces del circo y el ADN de la gente del arte”, relató a Variety. “Mucho de eso tenía que ver con lo desquiciada que estaba la sociedad en ese momento. Simplemente no me había dado cuenta de hasta qué punto la gente en ese momento festejaba, cuán duro vivían, cuán duro trabajaban y cuán imprudente y transgresoramente operaban. Fue esta atmósfera de circo la que creo que en muchos sentidos se perdió una vez que Hollywood se volvió un poco más desinfectado y regulado, y se convirtió más en una industria corporativa. El Hollywood de esta película es justo antes de eso. Es el último suspiro del salvaje oeste de los inicios de Hollywood, cuando aún no estaba regulado. Era como si la gente montara una tienda de campaña en el desierto y hiciera sus películas, y las hiciera como se le daba la gana. Había una atmósfera maníaca e histérica donde cualquier cosa pasaba. Yo quería capturar ese espíritu y llevarlo tan lejos como fuera posible”, contó.
Se sabe que Chazelle es un apasionado del jazz (como bien lo demostró en “La La Land” y “Whiplash”), y acá volvió a trabajar sobre el género (los años 20, claro) con su vital socio Justin Hurwitz. “La música viene desde el principio para mí. Trabajo con el mismo compositor, Justin Hurwitz , para todas mis películas. Hemos trabajado juntos desde la universidad”, dijo el realizador. “Tan pronto como tengo un guión, se lo entrego y él comienza a elaborar la música. Para cuando estoy filmando, ya tengo mucha música en su lugar. Podemos tocarlo en el set y podemos establecer el ambiente con él. Podemos hacer que los actores bailen y simplemente dejen que se filtre en su cuerpo. Tenés una idea de cuál es el tono de inmediato. Eso es muy importante para mí, y especialmente con esta película. Sabía que necesitaba un tono muy específico y un tipo específico de energía y pulso, y eso es lo que proporciona la música”, afirmó.
El director está acostumbrado a trabajar con grandes actores como Emma Stone, Ryan Gosling o J.K. Simmons, pero nunca había compartido set con Brad Pitt y Margot Robbie. “Fue increíble tenerlos en esta película. Fue un sueño hecho realidad”, aseveró. “Son actores tan experimentados... Por un lado estás obteniendo a estas estrellas de cine más grandes que la vida para que interpreten a otras estrellas de cine más grandes que la vida en la película, y eso suena perfecto. Pero también son verdaderos actores. Saben cómo crear actuaciones que te conmueven y te hacen reír, llorar o te rompen el corazón. Te llevan de paseo. Creo que ayudan a cimentar esta película y la hacen humana, de modo que incluso en sus momentos más excesivos, escandalosos e impactantes, todavía sentís un corazón latiendo debajo. Eso es gracias a ellos, creo, y al resto del elenco”, puntualizó.
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Brad Pitt interpreta a un actor en decadencia.
Los protagonistas, por su lado, admitieron que quedaron impactados al leer el guión de Chazelle y coincidieron en que fue “intimidante” grabar ciertas escenas. “Cuando leí el guión pensé: Esto es como si «La Dolce Vita» y «El lobo de Wall Street» tuvieran un bebé, ¡y me encanta!”, confesó Margot Robbie, quien finalmente se quedó con el papel luego de que Emma Stone rechazara interpretarlo por temas de agenda.
Sin dudas, Robbie, de 32 años, es una de las actrices del momento: fue elegida por directores como Martin Scorsese y Quentin Tarantino, fue nominada dos veces al Oscar, saltó a la masividad como Harley Quinn en el Universo extendido de DC, y este año también estará en la pantalla grande como la protagonista de “Barbie”. Sin embargo, a pesar de su breve pero intensa experiencia, la actriz nacida en Australia reconoció que se ruborizó por la naturaleza obscena de “Babylon”: “La apertura de la película es una fiesta enormemente libertina y salvaje. Es más o menos una orgía de fiesta. Yo estaba como: «¿Podemos mostrar eso? ¿Se nos permite mostrar eso?». Hubo tantas escenas en las que dije: «No tengo idea de cómo voy a hacer eso». Y también me preguntaba «¿nos vamos a salir con la nuestra?»”, confesó.
Para filmar la secuencia inicial, la protagonista contó que, además de los bailarines solicitados, hubo muchos amigos de ella, ya que “era importante tener un clima de fiesta durante toda la película”. “El campamento base era una pequeña fiesta en curso. Yo estaba como: «Lo necesito para Nellie, necesito que nunca tenga un minuto de tranquilidad, que nunca se reponga»”, relató. Robbie también contó que “una de las escenas más inquietantes y caóticas” que presenció en su vida está en “Babylon”, e involucra “una pelea con una serpiente”. “No diré quién gana o pierde esa pelea, pero es una verdadera locura”, anticipó.
Margot no fue la única en compartir su timidez por ciertas secuencias que se verán en la pantalla grande. Su coprotagonista, Brad Pitt, también confesó que la cantidad de desnudez que hubo en el set fue “impactante”; incluso para él que lleva años en esto y ha pasado por todo tipo de personajes. “Hay tanta energía en la película. Me sorprende lo mucho que Chazelle pudo encajar y no improvisar, pero encajar con gracia. La escena de fiesta de la apertura es asombrosa, de épicas proporciones”, dijo el actor.
Babylon (2023) Tráiler Oficial #2 Subtitulado