Potra es el alter ego, el nombre escénico de Sofía Vitola, la artista rosarina que desde 2013 lleva adelante este proyecto solista. En octubre de 2025 lanzó “Bajo la lluvia”, su tercer disco de estudio, en el que continúa su exploración de universos sonoros que van del pop a la balada. Este sábado 12, desde las 22, lo presenta en el Centro Cultural Güemes (Güemes 2808).
Hay algo cinematográfico en la música de Vitola, una cualidad visual y narrativa, que hace de Potra una suerte de personaje muy reconocible. Uno que coquetea y seduce con seguridad, pero que también reniega y sufre por amor. Potra contiene lo salvaje y la mansedumbre, la confianza y la vulnerabilidad, en su persona artística.
No resulta extraño entonces que su canción “Ninja”, la cual abre su anterior disco “Labio inferior” (2023), se haya convertido en un éxito global tras aparecer en la segunda temporada de la serie “Envidiosa”. La particularidad es que el tema no suena de manera extradiegética como parte de la banda sonora, sino que Griselda Siciliani, en la piel de Vicky, se la canta a Esteban Lamothe en un momento cúlmine de la historia.
Esa visibilidad masiva no la corrió ni un milímetro del eje y las ocho canciones de Bajo la lluvia afirman una búsqueda por la autenticidad, por aquello que genuinamente se quiere mostrar más allá de las expectativas.
Antes de su visita a la ciudad, Sofía habló con La Capital y repasó el camino de su reciente álbum, las resonancias todavía vibrantes de Ninja y su amor inagotable por Rosario.
- Hace poco menos de un año que sacaste Bajo la lluvia, ¿cómo estás viviendo el presente del disco?
Estoy muy contenta con ese disco y con haber podido hacer un disco también, en la era del single y de la rapidez. Siento que se está poniendo énfasis de nuevo a hacer discos y es lindo porque las canciones están acompañadas. Es muy exigente hacer un solo tema, porque tiene que estar bueno y funcionar sí o sí, por sí mismo. Y me parece re interesante crear un mundo alrededor de temas, un concepto.
- Tu música es muy diversa sonoramente. Hacer un disco también te permite poder mostrar más en ese sentido.
Total. Yo me siento no sé si multifacética, pero sí multi algo. Y de repente me gusta un bolero, una cumbia y el show de Potra va pasando por todos esos momentos, puedo estar en un fueguito cantando una canción y puedo estar tirada en el piso haciendo un solo. Soy todas esas Potras, esas Sofías, así como soy mamá y después estoy en un show. Me gusta la posibilidad de que todo lo distinto también sea parte de una misma cosa que en este caso, podría ser yo.
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Potra, en búsqueda de lo auténtico
- Hablando de “podría ser yo”, ¿quién sentís que es hoy Potra y cómo cambió a lo largo de los más de 10 años que lleva el proyecto?
El otro día toqué en La Tangente y me dijeron algo muy lindo, que fue: "Estás plantada". Si uno va creciendo, se va haciendo cada vez más grande. Nunca me voy a olvidar de una frase que dicen en la película de Almodóvar: “Una es más auténtica cuanto más se parece a sí misma”. Me acuerdo que era chica cuando escuché esa frase y realmente me quedó tatuada en el corazón. Yo busco la autenticidad, para mí es una búsqueda indispensable. A medida que me voy haciendo más grande, cada vez me siento un poco más auténtica y siento que me voy pareciendo más a lo que yo soñé de mi misma y lo agradezco, porque eso es gracias a que pude hacer música. La música es el medio para mí para el autoconocimiento, para crecer y para transitar mi día a día. A mí me das una vela, una guitarra y un pedazo de papel y estoy en mi baile total. A partir de ahí me conozco.
- Imagino que no es fácil reconocer qué es lo realmente auténtico, lo propio, y qué es lo que el contexto, la industria, el público quisieran que seas.
Creo que eso se va afinando con el tiempo. Es muy difícil hacer música también y es muy difícil que la gente vaya. Yo si vienen cinco personas, ya estoy contenta porque son cinco personas que estaban en la casa, vinieron, pagaron entrada y están acá para verme, y yo tengo que darlo todo. Y si hay mil personas, es lo mismo. A mí me interesa que vean algo verdadero. Las pocas veces que quise desviarme un poco del camino y hacer otra cosa, no me salió. Nico Cotton, el productor, me dijo: “Hacé lo que vos hacés que está buenísimo". Ahí hice Ninja, que la produje con él, y es una canción a la que le terminó yendo super bien. Le fue bien cuando la saqué y cinco años después estuvo en Envidiosa y eso hizo que llegue a muchas más personas. Eso también hizo que la canción se resignifique en mí y me dé más ganas de seguir.
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- Hablaste de Ninja, que te acercó a la experiencia de tener realmente un hit ¿Cómo cambió tu vínculo con el tema después del camino increíble que tuvo?
Yo amo esa canción, porque ya va más allá de mí. Una hija de una amiga me contó que era viral en TikTok y yo ni sabía qué estaba pasando. También te hace cantarla con alegría en el vivo porque sabés que la gente fue a escucharla y es lindo darle a la gente lo que vino a ver. La gente igualmente canta todos los temas, me escribe cosas muy lindas en las redes. Estoy siempre muy agradecida con eso porque para mí es un motor. Es la parte linda de las redes. Pero es increíble porque a Envidiosa la vio mucha gente de todo el mundo. Me doy cuenta porque en YouTube me comenta gente en japonés de pronto. El otro día vino al show una chica de Brasil, que se tomó un avión para verme y se volvió al otro día. Y me había conocido por Netflix. Siempre la ficción argentina se vio en todos lados, porque tenemos una gran ficción, pero las plataformas de alcance global generan estas cosas. Tuve la suerte de que una canción mía llegue a ese lugar, y que además Griselda la cante en un momento muy significativo de la historia. El capítulo se llama así de hecho, “Ninja del amor”. Cuando vi eso no lo podía creer.
- ¿Qué universos estéticos te movilizan a componer y aparecen en tu música?
Escuchar música me inspira mucho, pero también me inspira mucho leer y el cine. En el último disco hay una canción que se llama “Amantes de verano”. Y para escribir esa canción busco en ese universo estético, miro una película, me guardo la tapa. Entonces es una mezcla de lo que me pasa a mí con algo de un mundo imaginario de ficción. Ahora estoy estudiando piano y siento que eso también me abre todo un mundo. Estudiando Philip Glass me acordé de una vez que fui a Nueva York y vi una obra de bailarines contemporáneos con música de Philip Glass que me voló la cabeza y de repente estudiar eso me trajo ese recuerdo. Mi profe de piano también tiene coros y de pronto me encantaría en algún momento meter coros en un disco. Siento que hay mundos enteros que todavía no exploré, como el de la música electrónica y el house, que me encanta. Siento que todavía no hice nada.
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- Hay algo muy narrativo en tus canciones ¿De dónde sentís que viene eso?
Me gusta mucho leer y también hice muchos talleres literarios. Estuve haciendo un taller literario dos años con Gabriela Bejerman, que es una genia y re buena profe. Antes había tomado clases con Hebe Uhart, una maestra total. Ese mundo de la literatura a mí me abre mucho y después seguramente me hace escribir canciones de una determinada manera. Trato de leer todo lo que puedo. De hecho, estudié Letras dos años en la UNR y me lo llevo en el corazón para siempre. Siento que todo lo que sé lo aprendí ahí y después sólo fui a rellenarlo con música.
- ¿Cómo sentís que el ser rosarina es parte de tu identidad artística hoy?
Me emociona estar acá. Me emociona estar acá los días de semana, que nunca estoy. Me va despertando muchas sensaciones estar acá, nada me es indiferente. Todo me trae un recuerdo y una pasión infinita por esta ciudad infinita. Realmente soy de acá, mi corazón es de acá y eso para mí no va a cambiar nunca. A mí me gusta mucho el río, yo nado y hice un par de carreras por el río, por San Pedro, en el río Paraná. Tengo el sueño de venir a hacer el cruce del río. Siento que hay mucha pasión y mucha cultura en esta ciudad, y yo trato de devolver algo de eso cada vez que vuelvo. Agradezco haber nacido acá y siempre que me preguntan de dónde soy, digo con todas mis fuerzas “de Rosario”.
- Después de tantos años con la música, ¿qué te sorprende todavía?
Me sorprende que me siga apasionando y cuánto me gusta hacer esto. Me sorprende que me sigan apareciendo propuestas nuevas. Por ejemplo, me estoy yendo a ensayar una obra de teatro que se llama “También está pasando esto”, de Fernando Rubio. Me sorprende que me sigan convocando para cosas que sean desafíos. Me divierte el desafío. Me encanta ver artistas nuevos, soy fanática de las canciones y me inspira mucho que sigan apareciendo todo el tiempo nuevas canciones.