Hugo “Gallo” Cuello, uno de los fundadores del emblemático grupo folclórico Los del Suquía, falleció ayer tras una larga enfermedad.

Hugo “Gallo” Cuello, uno de los fundadores del emblemático grupo folclórico Los del Suquía, falleció ayer tras una larga enfermedad.
Su voz de bajo fue inolvidable en el recitado de "Canción para una mentira", el primer gran clásico nacional del conjunto en el que también estaban Cacho Iriarte y Marcelo Quintero. Los músicos, que surgieron del barrio San Vicente luego de que algunos integrantes desarmaran Las Voces del Uritorco, brillaron en las décadas de 1960 y 1970, consagrados por el público de todo el país y también del exterior.
Por entonces, a los grupos del interior no les resultaba tan sencillo llegar a Buenos Aires, algo que sí lograron Los del Suquía con un repertorio de folclore romántico que rápidamente caló hondo en el sentir popular. Participaron de las dos películas de "Argentinísima", de 1971 y 1973, actuaron en la Quinta de Olivos, compartieron escenarios con el Trío Los Panchos, Harry Belafonte o los Blues Diamonds, entre otros.
Marcelo Quintero, uno de los primeros en alejarse de esa exitosa formación inicial, recordó los primeros pasos del grupo, desde que viajaban con una mano atrás y otra adelante hasta el éxito inesperado.
“Éramos cuatro cordobeses desconocidos que cuando íbamos camino a Radio El Mundo y pasamos por delante del Obelisco, le dije ‘sos grandote, apenas vea que me quieras comer me vuelvo a Córdoba’”, recordó.
En sus años de esplendor, el grupo llegó a vender “dos mil discos por día”, aseguró Quintero, quien dice que hoy les dan discos de oro a los que venden mucho menos. “El conjunto no estaba preparado para el éxito”, aseguró.
Además de "Canción para una mentira", otros éxitos de Los del Suquía fueron "A Jardín Florido", "Córdoba de antaño", "Mi corazón es un poema triste", que hicieron de punta de lanza en los discos. Quintero recuerda que el camino que hizo el cuartetero Rodrigo Bueno ellos lo hicieron mucho antes. “Hacíamos cinco o seis salidas por noche”.
Juntos compartieron las rutas argentinas, a bordo de un Ambassador con el que salían de gira. “Me acuerdo que cuando grabábamos los discos y él se ponía nervioso, sacaba el pañuelo para secarse la transpiración. Era el momento en el que sabíamos que había que parar y seguir al otro día”, agregó Quintero. “Éramos cuatro changos de Córdoba, sin maldad, con sueños”, detalló.
En los primeros momentos, en las giras todos dormían en una misma pieza, hasta que comenzaron a brillar en todo el país, y eran fuertes en programas de televisión como el clásico "Argentinísima", de Julio Maharbiz.
“El grupo fue una revolución en esa época. Nosotros trajimos la música romántica, no era erótica, como ahora”, agregó.
Diego Iriarte, hijo de Cacho, dijo ayer a Cadena 3 que era un momento difícil porque
“tanto el Gallo como mi viejo son parte de la música de Córdoba. Fue como un hermano de mi
viejo y terminaron separándose por esas cosas de la vida”.



