Cualquiera que escuche que el título del último disco de Alejandro Lerner es
"Enojado" podría pensar que hubo un error. Es que las baladas de amor que lo convirtieron en un
clásico del rock nacional parecen lejanas a las de un músico de gesto adusto. Pero Lerner pateó el
tablero, entró en crisis con la compañía discográfica que venía grabando, vivió el derrotero de la
autoproducción y se despachó contra todo y contra todos. El resultado fue un disco con un tono más
crudo en los textos y, como si fuera poco, con un sonido de alto vuelo, gracias al aporte de
músicos con una trayectoria internacional intachable. "En este disco tuve máxima libertad
creativa", dijo el músico que tocará junto a su banda hoy a las 2130, en el teatro El Círculo.
—Tiene que ver con mi enojo hacia la industria discográfica. Es la primera
vez en mi carrera que me largué a hacer un trabajo por mi cuenta, con mi producción, con los gastos
que corrieron por mi cuenta. Pero ese enojo tuvo un saldo positivo, porque salió un disco
soñado.
—¿Por qué soñado si hubo tanta crisis?
—Por varios motivos. En principio porque conté con una selección de
músicos y productores increíbles, empezando con el coproductor del disco que es Humberto Gatica,
uno de los productores más grosos del mundo, ya que fue ingeniero de "Thriller" y de "Bad", de
Michael Jackson, de "Where Are the World", de Celine Dion, de Barbra Sreisand y Michael Bubblé. El
le dio a mi disco el sonido que yo soñaba, otro gran colaborador fue Alan Parsons, que mezcló y
produjo "Hacia mí", el corte de difusión de este disco.
— ¿Es posible que un artista de tu trayectoria todavía deba soportar
presiones de la industria discográfica?
— Y, mirá, sí. Lo que pasa es que cuando trabajás para discográficas
internacionales, que tenés un gerente de producción de un país, otro de otro país, uno de
marketing, otro de otra cosa, no sé si condicionan, pero todos opinan. Y eso te coarta espacios de
libertad.
—Como contrapartida te despachaste con insultos hacia ellos en el tema que
le da título al disco.
—Quise largar toda la bronca y la frustración que el artista siente cuando
el entorno comercial o profesional está limitando tu creatividad. Es una puteada abierta contra lo
que nos limite para seguir creciendo como artistas o como personas. El resultado fue un trabajo con
la máxima libertad creativa,
—El tema "Masomenos- como el culo" impacta por su expresión pero es uno de
los más coreados en tus recitales.
—Bueno, en realidad, los argentinos somos muy mal hablados, y tuve ganas
de contar lo que sentía en un día que me sentía mal, directamente como el culo, y no quise
expresarlo en otras palabras. A la gente le choca al principio por lo cultural, pero después lo
canta. Es más, en teatros de Latinoamérica el público lo cantó abrazado, como si fuera un
himno.