John McTiernan habla por sus películas. Quizás sea un apellido desconocido para el público no cinéfilo, pero citar “Duro de matar”, con el eterno Bruce Willis; “Depredador”, con Arnold Schwarzzeneger en su mejor momento; “La caza al octubre rojo”, con Sean Connery; y “El caso Thomas Crown”, con Faye Dunaway y Pierce Brosnan, lo posicionan como un cineasta que marcó una bisagra en el cine de acción. Sobre todo por su labor en los 80 y 90, ya que ahora está algo alejado de la producción cinematográfica por no coincidir con la mirada de la industria hollywoodense: “No trabajo en las películas que no me merecen respeto”. Algo que se encargará de aclarar en la charla de maestros ofrecida ayer ante una colmada sala del Club Español, en el marco del 37º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, minutos después de recibir el premio a la trayectoria.
Sin dudas, fue la figura internacional más esperada de este encuentro en La Feliz. Y lo demostró con creces, no solo por la alta convocatoria que tuvieron sus películas en el ciclo homenaje que se hizo en el festival, sino también con su manera de enfocar sus comienzos en el cine, cómo abordó los momentos más exitosos de su carrera y al explicar cuáles son los motivos por los que no filma hace dos décadas, ya que su última película fue “Básico y letal”, estrenada en 2003.
Pablo Conde, director artístico del festival y presentador de la charla, escribió un texto que lo pinta de cuerpo entero, al explicar cuál fue el secreto por el que McTiernan redefinió el cine de acción moderno. “El secreto, aunque hoy parezca obvio, estaba en la cinefilia: estudiando el cine europeo de autor notó la fuerza arrolladora de un buen movimiento de cámara aplicado en el momento justo, acentuando lo emotivo”.
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Vestido de jean, zapatos, saco oscuro y chomba negra, McTiernan contó que siempre fue “muy ambicioso” y que nunca dejó de “averiguar primero qué era una película para recién a partir de ahí intentar hacer una película”. “Me di cuenta que necesitaba para empezar diez mil horas de aprendizaje, pero tengo que decir que las primeras mil horas se las debo a mi madre”. Y allí contó que de pequeño vivía con su familia en un pequeño condado cercano a Nueva York, y como su padre, que era muy autoritario, no la dejaba salir a trabajar a su mamá, la única salida que tenía ella era ir al cine. “Y me llevaba a mí, pero no a ver películas para niños, sino las que le gustaban a ella, ahí conocí a Elizabeth Taylor y los grandes cineastas de los años 50”.
“El cine es mitad trabajo estético y mitad ingeniería, eso me atrajo. Antes de estudiar cine, en varias escuelas de Estados Unidos, primero estudié antropología, y me di cuenta que ambas pasiones trataban de lo mismo: mirar a las personas y tratar de entender lo que está pasando”, dijo el realizador de 71 años nacido en Albany, cerca de Nueva York.
DURO DE MATAR Trailer (Subtitulos Argentinos)
Aunque dijo que la manera de filmar de Francois Truffaut fue un gran aprendizaje para empezar a hacer cine de acción, indicó que siempre se dedicó a estudiar las películas casi de forma obsesiva. “Vi muchas veces ‘La naranja mecánica’, de Stanley Kubrick, tanto que me aprendí sus 720 planos y los escribí de memoria. Lo mismo hice con ‘8 y ½’ de Federico Fellini, que tiene 1570 planos”. Y sobre Kubrick, dijo que, “aunque todavía no nació el Beethoven del cine, hoy el que más se le acerca a eso es Stanley Kubrick”. Entre sus preferidos también citó a John Ford y a Bernardo Bertolucci, como referentes a la hora de filmar para las generaciones que los sucedieron.
Sobre “Depredador”, dijo que “estaba muy bien el guión aunque era una película inocente y muy pochoclera”. Al citar a su mega éxito “Duro de matar”, dijo que: “Una de las particularidades que tuvo esa película fue que yo filmé todas las escenas. Es que generalmente en las películas de acción siempre se llama al director de la segunda unidad para que filme las escenas de acción. Y aquí yo pedí especialmente encargarme de todo el rodaje. Aunque es destacable el trabajo de los directores de segunda unidad, pero sucede que una de las claves de una buena película son las primeras 20 escenas. Esas primeras 20 tomas son determinantes”.
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Junto al eterno Bruce Willis, en un alto del rodaje de "Duro de matar"
En otro guiño a su adoración por los realizadores europeos, destacó que a él siempre le interesó el rol de narrador, “y eso se nota en esos primeros cinco minutos, en los que el público confiará en la historia, en esa cámara y en la narración”. Y admitió: “Mi estilo en la narración fue copiar a los grandes como Bertolucci”.
En un momento muy especial de la charla, y cuando ya terminaba el encuentro, McTiernan pidió que le preguntaran su opinión sobre las películas actuales de superhéroes. Con una pausa muy prolongada para ordenar su exposición, algo recurrente en la charla, dijo que: “ A lo largo de la historia, si nos retrotraemos a las representaciones gráficas de hace tres mil o cinco mil años, siempre esa representación es política y vemos a los poderosos, nunca a los trabajadores. La gran maquinaria cinematográfica estadounidense cansada de mostrar duques, reyes y nobles, porque no era la época, empezó a hablar de magos y superhéroes, personas no humanas. Mi mensaje es que las películas de superhéroes son una acción política que está muy claramente plantada y es una contrarrevolución de gran importancia histórica, que no debemos perderla de vista”.
En cuanto a su futuro, dijo que tiene cinco proyectos en danza que aún no pudo cerrar, incluso uno de ellos tenía prevista la locación en Mar del Plata pero quedó inconcluso. Y concluyó la charla con una salida distendida cuando le preguntaron por qué hace tanto tiempo que no filma: “Mi problema son los financiamientos, mis ideas no le gustan a la industria, si tienes 3 millones de dólares empiezo a filmar ya”.