Todavía resonaban los festejos por las presentaciones de la selección argentina en la sede Rosario del Mundial de Fútbol cuando la publicidad comenzó a hacer su trabajo. Quizás la más importante de las estrellas de la Radio e Televisone Italiana de aquel momento estaba visitando el país y la ciudad sería una de las estaciones de su gira mundial. Con hora y fecha fijada para las 21:00 del 21 de octubre de 1978, la “dinámica cantante-bailarina-actriz” Raffaella Carrá hizo lo que mejor sabía en el estadio de Rosario Central y el éxito fue arrollador.
Raffaella Carrá venía de actuar en el teatro Ópera de Buenos Aires y los rosarinos vieron esa noche un show que “escapa a lo que generalmente se ha visto en nuestro país”. La artista nacida en Bologna, aprendida en las artes de la danza clásica, el canto y el teatro, mundialmente famosa por sus participaciones en filmes junto a estrellas como Frank Sinatra y Marcello Mastroianni, primera figura del popularísimo programa de TV “Cancionísima” y con miles de discos vendidos en todo el mundo, no solamente deslumbró a su audiencia sino que inauguró los llamados recitales de estadio en Rosario.
Publicidad que antecedió al show de la cantante italiana en el estadio de Rosario Central / Archivo Diario La Capital.
Siempre según el diario La Capital del 24 de octubre de 1978, “la figura principal forma parte de un perfecto engranaje que conjuga no sólo lo auditivo (es una cantante) sino que lo visual adquiere contornos cautivantes y la coreografía pasa por momentos al primer plano”. Allí se observó a “una completísima ‘show-women’” que “se apasiona, canta, baila actúa ‘como si fuera la última vez’ y hace gala de un magnetismo que cautiva al público de manera superlativa”.
“En una cabalgata incesante”, la “comunicativa intérprete italiana” va “de los climas románticos (...) al frenético de ‘La guerra de las galaxias’ en una demostración de técnica magistral”.
Cartelera en la que se pueden divisar las ubicaciones y los precios de las entradas para ver a "la Carrá" / Archivo Diario La Capital.
El cronista dejó sus elogios para los técnicos que manejan “las ‘pistas’ musicales en las que (ella) inserta su voz ‘en vivo’, para los vestuaristas que “tienen una imaginación frondosa” lo mismo que “la coreógrafa”. Acompañó a la estrella italiana un plantel de diez bailarines que “hacen alardes acrobáticos y de perfección”. El resultado, junto a la iluminación, fue de un “alarde” artístico pocas veces visto: “Rosario pues, tuvo la oportunidad de apreciar un gran espectáculo musical-coreográfico al estilo europeo, como deseamos que se repitan con mayor asiduidad”.
En cuanto a Raffaella Carrá, fue "un deleite verla” en un show que “estuvo a la altura de las circunstancias, y contribuyó a que eso fuera una ‘Fiesta’ tal como la de la canción con que la italianita se despidió”. Debido al candor y aceptación de los rosarinos, la estrella italiana marcó un nuevo show para el 3 de marzo de 1979 en el mismo lugar.