Carla Peterson y Julieta Díaz se lucen en “No me rompan”, una comedia desopilante que está en cartel en Rosario y que cuenta la historia de dos mujeres que provienen de diferentes mundos, que viven bajo las mismas presiones y responsabilidades, y que contra todos los pronósticos se encuentran. Angela (Carla Peterson) es una actriz famosa de mediana edad que está en conflicto con su expareja y su trabajo. Vera (Julieta Díaz) es una madre de familia que reparte el tiempo entre la venta de sus cremas artesanales y las tareas domésticas.
Con algo de película con épica femenina, el arrojo y la unión harán que un grupo de mujeres termine por desenmascarar a un inescrupuloso cirujano plástico, en un plan repleto de enredos y situaciones hilarantes. “No me rompan” fue dirigida por Azul Lombardía, y en el elenco figuran Salvador del Solar, Esteban Lamothe, Martín Garabal, Eugenia Guerty y Celina Font, entre otros. También hay participaciones especiales de Fito Páez, Nancy Dupláa y Cecilia Dopazo.
En una entrevista exclusiva con La Capital, Carla Peterson y Julieta Díaz contaron detalles de un proyecto que promete meterse en el corazón del público, que se viene gestando desde hace seis años, y que por una increíble casualidad coincide su estreno con la reciente tragedia de la muerte de Silvina Luna. El tema central de “No me rompan” parece calcado del drama trágico que vivió la rosarina y que la llevó a un final inesperado. “La película se arriesga, no hay tantas películas que vayan por ese lado, con dos protagonistas mujeres. Va cambiando de género, va dando volantazos y nunca te suelta”, adelantó Julieta.
—¿Cómo fue el encuentro entre esos dos personajes que parecen más bien destinados al desencuentro?
Carla: La comedia estaba planteada desde el disparate, pero nuestro trabajo fue buscarle mucha verdad, e ir encontrando cómo estas dos personas tan distintas no sólo se conocen, sino que se quieren, se comprenden, aceptan, ayudan y acompañan. Leyendo el guión, en muchos momentos nos parecía “esta es la escena en la que se enamoran”, como si fuera una historia de amor. Hay un momento en que se empiezan a querer, se enojan, se piden perdón.
—Se conocen y del rechazo pasan a la complicidad.
Carla: Sí, son dos mujeres que en cada escena se van haciendo amigas, cómplices en un montón de cosas. Mi personaje está signado por el éxito, tiene todo, pero se siente sola; en contrario al de Julieta, que siempre está rodeada de gente y no puede estar tranquila y sola ni dos minutos.
Julieta: Vivimos en un tiempo con mandatos culturales, estereotipos de belleza, la manera de vernos y autovernos, muchas exigencias. El personaje de Angela vendría a ser un alter ego de nosotras como artistas. En nuestro caso conseguimos abrir otros espacios. Angela queda presa de su belleza, y por eso en la película empiezan a aparecer otras cosas, otros deseos de ella. La película es un símbolo de la época, entre el personaje de Angela y el de Vera representan una síntesis de lo que sucede hoy, sobre todo a las mujeres.
—Con todo, ¿el mundo digital vino a potenciar un aspecto preexistente, respecto de la exigencia femenina, la mirada de la mujer sobre sí misma, que viene desde el fondo de los tiempos?
Carla: Desde ya, eso ocurrió siempre. Venimos de la época de las súper modelos, que eran unas mujeres con unas piernas larguísimas. Yo me acuerdo de mirar en las revistas a esas mujeres que mostraban la moda con unos parámetros de belleza inalcanzables, imposibles. Ahora con todas las herramientas de los tratamientos estéticos, con la posibilidad de cambiarse la cara, la nariz y demás, se exageró todo.
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Fito Páez actúa como artista invitado. Aquí está junto al elenco en una pausa del rodaje.
—Parece que se ha llegado al paroxismo de la auto intervención estética, y justo “No me rompan” trata sobre ese tema, coincidiendo con la muerte de Silvina Luna, justamente por mal uso o uso abusivo de las cirugías estéticas. ¿Habrá algún giro después del caso Silvina Luna o todo seguirá igual?
Carla: Es la gran pregunta, porque esto que sucedió no fue por primera vez. Ahora con Silvina sale a la luz porque se trata de una persona famosa. Pero hay muchas víctimas anónimas, y que en la película las podemos cotejar. Creer que esto va a cambiar porque nosotras hicimos esta película me parece un poco pretencioso. Sin embargo, son los jóvenes, los que se insinúan en la película que piensan y ven las cosas de otra manera. La verdad, no sé cómo va a ser en el futuro, pero hay cambios, pequeños, que tienen que ver con la educación que nosotros le demos a nuestros hijos.
—¿Y cómo fue el tratamiento actoral para el tramo final de la película, con las mujeres agrupándose de manera heroica, para desenmascarar al falso hombre estafador?
Julieta: Es interesante, porque hace ya un tiempo las mujeres nos empezamos a dar cuenta de que estábamos más cerca entre nosotras de lo que creíamos. Siempre funcionó lo de la presunta rivalidad entre mujeres, excepto para aquellas que son amigas, siempre hubo esa fantasía. Con el tiempo nos damos cuenta de que hay una cofradía masculina maravillosa, que ha creado cosas muy valiosas, y que la nuestra estaba como desperdigada por ahí, presuntamente por el ejercicio de la maternidad, o por la mayor lejanía a los lugares de poder. Y viene a cuento mi propia relación con Carla, que no nos conocíamos mucho, aun habiendo trabajado juntas en otros proyectos. Y de repente descubrimos que podemos ser muy amigas, amorosas. Agregar además que en este proyecto trabajamos con una autora, guionista y directora, todas mujeres. Y digo esto porque hay algo ahí que no es tan común, y no en detrimento de los hombres, porque desde ya que me encanta trabajar con hombres. En este proyecto quisimos una directora mujer, porque necesitábamos ese espejo.
Carla: El gurú de belleza podría haber sido perfectamente una mujer. Pero en este caso quisimos mostrar cómo las mujeres nos enamoramos, en este caso, del hombre incorrecto.
No me rompan - Trailer Oficial