Una azafata de Aerolíneas Argentinas detenida como autora de una amenaza de bomba contra un vuelo de la empresa se negó a declarar y seguirá detenida. La amenaza telefónica de Daniela Carbone contra el vuelo a Miami del domingo 21 de mayo provocó una demora de 9 horas, la evacuación y revisión completa del avión y alrededor de un millón de dólares en gastos a la empresa. La mujer saldría libre en las próximas horas, pero los cargos en su contra y las pruebas la dejan “muy comprometida”, según fuentes judiciales. El motivo de la conducta de la mujer de 47 años sería un lazo amoroso con un auxiliar de a bordo. Ambos mantuvieron una relación prolongada, pero que se terminó hace dos meses por decisión de él. El hombre al parecer iba a encontrarse con su nueva pareja en Miami.
La mujer llegó esta mañana del martes detenida a los Tribunales de Lomas de Zamora para ser indagada por el juez Federico Villena, y tras casi cuatro horas fue llevada de retorno por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) a su lugar de detención en Ezeiza, a la espera de la decisión del juez sobre el pedido de su abogado para que sea liberada. Los delitos de los que se la acusa son excarcelables.
No obstante, fuentes judiciales aseguraron que su situación es muy comprometida y que, independientemente de que pueda seguir el proceso en libertad, deberá afrontar cargos penales y económicos por los perjuicios ocasionados. Si bien la causa se encuentra bajo secreto de sumario, las fuentes advirtieron que “hay elementos de prueba suficientes” contra la mujer, a quien se acusa de “coacción agravada al piloto” por “referencias a su familia”, luego de haber intentado hacer pasar la amenaza como una interna sindical. En su llamado, Carbone le dijo al piloto que sabía a qué colegio iban sus hijas. Empero, el conflicto de la azafata no era con el comandante del vuelo sino con un auxiliar de a bordo o aeromozo.
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Daniela Carbone está detenida desde el domingo, cuando llegó a Ezeiza en un vuelo en el que cumplió el que sería su último servicio a bordo.
La azafata fue apresada al arribar al país a Ezeiza este domingo. Esta acusada de ser la autora del llamado que recibieron tanto el comandante de a bordo en su celular como otros dos integrantes de la empresa. La llamada puso en alerta la seguridad del aeropuerto, que implementó un operativo de revisión de equipaje y el interior del avión, lo que demoró la salida del vuelo unas 9 horas y generó complicaciones a los 270 pasajeros y pérdidas a la empresa por alrededor de un millón de dólares, según fuentes aeronáuticas.
El mensaje amenazante llegó al celular del piloto que estaba por despegar, a un cajero encargado de vender pasajes y a otro empleado, que estaba de franco. La frase clave es la siguiente: “Decile al capitancito que le pusimos tres bombas en el Miami. Que se deje de joder con la política y chequee el avión porque van a volar en mil pedazos”. Si bien el mensaje habla del “capitancito”, tenía como destinatario a otro tripulante, un auxiliar de a bordo (aeromozo o “azafato”), con el que Carbone mantuvo una relación de pareja durante cinco años, hasta hace dos meses. El hombre había dado por terminada la vinculación y hace un mes había cortado todo diálogo. Las falsas amenazas se hicieron con un programa de voz distorsionada y fueron enviados con el celular de la hija mayor de la azafata, una joven de 21 años. La mujer le cambió el chip al celular pero esto no evitó su identificación. Además, se afirma que casi todos en el vuelo amenazado y en tierra rápidamente asociaron a Carbone y la historia con su ex novio con la amenaza.
Los celulares de la hija
Antes de detener a Carbone el domingo en Ezeiza cuando volvía de un vuelo, la Justicia secuestró un Iphone 13 Pro y otro 12 Pro en su casa que habían sido usados por la línea de la que salieron las amenazas. En uno de ellos, hallaron algunas búsquedas en el navegador: “Cómo investigar un audio”, “se puede analizar un audio para saber la voz de quién es”, “activar reconocimiento de voz”, “Aerolíneas Argentinas” y “SAME Provincia”, entre otras consultas.
Cuando desató el caos la mañana del domingo 21 de mayo, simuló sorpresa. Trascendió que al saberse la noticia de la amenaza de bomba al vuelo, Carbone habría escrito en grupos de chat que comparte con sus compañeros: “Pero qué pasó? Saben?”.
Carbone se presenta como “comisario de a bordo en Aerolíneas Argentinas” en redes sociales. Trabaja en Aerolíneas Argentinas desde hace 25 años. En su perfil de Instagram se define, además de comisario de a bordo”, como “futura paramédica”. Rubia y vistosa, se habría acostumbrado a un tren de vida superior a sus ingresos. En los últimos dos años habría incurrido en gastos y exceso de gastos cubiertos con préstamos. Acumularía deudas con varios bancos, con cooperativas y empresas de crédito. Se afirma que Carbone vive en un suntuoso club privado con cancha de golf.
No será despedida
Por la suma de pruebas en su contra, las imputaciones por los delitos de “intimidación pública y entorpecimiento de los servicios públicos” se ven sólidamente respaldadas. Aunque en principio se podría pensar que el despido de la azafata sería inmediato de parte de Aerolíneas Argentinas, la empresa decidió otra cosa. “Son faltas graves, por ende, de comprobarse la acusación y el delito, la empresa sancionará a la persona investigada de forma proporcional a la gravedad del hecho”, declaró Aerolíneas Argentinas. Extraoficialmente se habla de una sanción que implicaría que no vuele más, pero no del despido con causa.
“Ella quedó más dolida”, habría dicho el asistente de vuelo cuando los investigadores lo consultaron sobre el vínculo finalizado con la azafata. El hombre sostuvo dudas de que pudiera ser la autora de las amenazas.
La "vendetta" de Carbone le costó a Aerolíneas Argentinas una pérdida superior al millón de dólares entre el operativo de evacuación de los pasajeros y lo que implicó la reprogramación de la partida del vuelo hacia Miami.