Durante varios meses, el China Zorrilla fue más una presencia imaginada que un barco visible para los pasajeros que habitualmente cruzan el Río de la Plata. Construido en el astillero Incat Tasmania, en Hobart, Australia, el nuevo ferry de Buquebus recorrió más de 15.000 kilómetros antes de llegar a Sudamérica, aunque no lo hizo navegando por sus propios medios.
El traslado se realizó a bordo del Black Marlin, un gigantesco buque semisumergible especializado en transportar embarcaciones y grandes estructuras. La elección de Nueva Palmira, en Uruguay, tampoco fue casual: sus condiciones de profundidad y espacio permitieron realizar una de las maniobras más llamativas de todo el recorrido.
El sábado 12 de septiembre, el buque transportador se sumergió parcialmente mediante un complejo procedimiento de lastre hasta permitir que el China Zorrilla volviera a flotar. Una vez liberado, el ferry fue acompañado por remolcadores rumbo a Colonia del Sacramento, donde continuará con las pruebas técnicas y el alistamiento antes de comenzar a transportar pasajeros.
El ferry más grande del mundo
La operación marca la llegada a la región de un barco que, por sus dimensiones y sistema de propulsión, se ubica entre los proyectos más ambiciosos del transporte fluvial de pasajeros. Con 130 metros de eslora y 32 metros de manga, el China Zorrilla se presenta como el ferry 100 % eléctrico más grande del mundo y el mayor buque de aluminio con este tipo de propulsión jamás construido.
Más pasajeros, menos ruido
El nuevo ferry fue diseñado específicamente para cubrir la conexión entre Buenos Aires y Colonia del Sacramento. Puede transportar hasta 2.100 pasajeros y 225 vehículos por viaje, una capacidad que supera ampliamente a la de los barcos actuales de Buquebus. El ferry de mayor capacidad de la compañía, por ejemplo, puede llevar hasta 1.008 pasajeros y 135 vehículos.
Su diferencial principal está debajo de la cubierta. El China Zorrilla funciona exclusivamente con energía eléctrica durante la navegación y utiliza un sistema de baterías de entre 40 y 43 MWh para alimentar ocho motores eléctricos con propulsión mediante chorros de agua. Su autonomía ronda los 180 kilómetros, suficiente para cubrir varias veces el trayecto de aproximadamente 60 kilómetros entre Buenos Aires y Colonia.
El viaje comercial está previsto para durar unos 90 minutos y, además de la ausencia de emisiones contaminantes durante la navegación, habrá otro cambio perceptible para quienes estén a bordo: el nivel de ruido. La propulsión eléctrica permite una navegación mucho más silenciosa, uno de los aspectos que destacó Juan Carlos López Mena, fundador y presidente de Buquebus, durante la presentación del barco.
Servicios e infraestructura a bordo
La embarcación también fue pensada como un espacio de servicios. Contará con unos 3.000 metros cuadrados destinados a los pasajeros, tres clases de servicio, conexión a internet satelital, propuestas gastronómicas y un free shop de grandes dimensiones, de aproximadamente 2.000 metros cuadrados.
La inversión total alcanza los USD 200 millones e incluye no solo la construcción del ferry, sino también el desarrollo de la infraestructura necesaria para su funcionamiento. Tanto en Buenos Aires como en Colonia fue necesario instalar sistemas de carga de alta potencia y realizar adecuaciones en las terminales.
El China Zorrilla convivirá con la flota actual de Buquebus y, en principio, estará destinado a la ruta entre Puerto Madero y Colonia del Sacramento. Su llegada representa así algo más que la incorporación de un nuevo barco: introduce una tecnología hasta ahora inédita en esta escala en el Río de la Plata y suma una nueva manera de cruzar entre las dos orillas.