Turismo

Arraial do Cabo, el paraíso escondido de Brasil

Con casi más kilómetros de playas que de calles y casas, Arraial do Cabo es uno de los destinos más exóticos de Brasil. La Isla del Faro es uno de los tesoros más preciados    

Martes 04 de Febrero de 2014

Ubicada a sólo 37 kilómetros de Buzios se encuentra Arraial do Cabo, un destino fascinante. La mejor síntesis para describir esta pequeña ciudad, con alma de pueblo, es que tiene casi más kilómetros de playas que de calles y residencias. Un deslumbramiento

que asoma en cada una de sus once balnearios, tres de las cuales se localizan en el área urbana de esta urbe de pescadores.
 
Sin dudas, la más exótica de las once playas —para algunos la más bonita de Brasi— es la de la Ilha do Farol (Isla del Faro), que es una reserva natural y posee un kilómetro
de largo de arenas blancas que se combina con el azul y el verde del mar perfectamente combinados, como si hubiesen salido de la paleta de colores de un pintor.
 
A esta maravillosa playa, que está en poder de la armada brasileña, se accede a través de excursiones en barco, y los visitantes sólo pueden permanecer por un breve período de aproximadamente una hora.
 
El arena es blanca, y por tratarse de una reserva natural, está prohibido bajar con calzado, por lo que los visitantes, que son trasladados hasta la costa en botes inflables, deben
hacerlos descalzos. Sin embargo, por los nutrientes y el tipo de arena, fina y blanca como talco, no es caliente, por lo que caminar por ella es un sosiego, independientemente de que tan fuerte esté el sol.. 
 
Por sus aguas transparentes, por la protección que ofrece de los vientos y las corrientes o por la proximidad de los puntos de buceo, Arraial do Cabo es un destino obligado de los buzos que visitan el litoral fluminense, al punto de que en la actualidad es conocida como
“la capital del buceo”. 
 
Según la prensa especializada, esta región está señalada como el tercer mejor destino de buceo en Brasil, quedando detrás sólo de Fernando de Noronha y Abrolhos.
 
Es famosa también por ser la primera y única reserva extractiva marina, fundada y regulada en 1998, más allá de que la pesca artesanal venga siendo la principal actividad
desde hace mas de cien años. 
 
La única precaución que hay que tomar para disfrutar de Arrial en su esplendor es ponerse mucho bronceador, porque el sol es más intenso y, según los lugareños, “es tres
veces más fuerte que en Buzios”.
 
Paseo en barco. Después de casi media hora de recorrido a bordo del barco Piratas del Caribe y, tras pasar por la Gruta Azul, se llega al primer destino: Ilha do Farol, una de las playas más deslumbrantes de Brasil.
 
El paseo en barco es muy ameno, no sólo por los paisajes que se pueden apreciar y el color turquesa del agua, sino también porque la tripulación le pone ese toque brasileño que mezcla naturalidad y buena onda con zamba y las infaltables caipirinhas.
 
Antes de llegar a la Isla del Faro, el barco para en la Gruta Azul, una cueva en medio del mar cuyo interior toma ese color por las aguas turquesas. Esta gruta es similar a la que existe en la Isla de Capri, en Italia, aunque en este caso sólo se puede apreciar desde afuera, mientras que en la isla que está cerca de Nápoles, se puede ingresar si la marea está baja.
 
Si bien el tiempo en la isla no es demasiado, es suficiente para caminar un rato por la playa, zambullirse en el mar turquesa o hacer un rato de snorkel, donde se puede apreciar la amplia y variada vida marina que hay en la zona.
 
Luego de unos 40 minutos, las balsas vuelven para devolver a los pasajeros al barco y continuar el camino. La próxima parada, a menos de diez minutos, es la Praia do Pontal do Atalaiao, también conocida como Prahinas, donde reina la calma de sus aguas.
 
Separadas por rocas, se divide en dos. El agua transparente y tranquila hace que sea perfecta para bañarse en el mar, que por las características propias del lugar se asemeja a una pileta natural. Una pileta que a los más intrépidos los impulsa a tirarse desde el mismo barco para nadar buscando la costa.
 
Tras otros 40 ó 45 minutos, los botes vuelven a buscar a los turistas que embarcan. Comienza el camino de regreso, aunque antes la última mirada permitirá guardar para siempre en la retina la inconmensurable belleza de un lugar atrapante del que se despide pensando en un retorno no demasiado lejano.
 
Una alternativa para todo el año
Otra de las ventajas que tiene Arrial do Cabo –al igual que Buzios– es que es un destino para disfrutar todo el año, no sólo en temporada. El sol y el calor son una constante, por eso para aquellos que prefieren la serenidad, entre marzo y junio o entre setiembre y noviembre podrán gozar de unas excelentes vacaciones. Si bien el clima es siempre benévolo, en esa época es excelente y la playa ofrece mucho espacio para aprovechar de una absoluta tranquilidad. Además, las tarifas son más económicas, lo cual permite pasar unas vacaciones estupendas sin gastar demasiado dinero.
 
Datos útiles
El paseo en barco a las playas de Arrial se puede hacer en excursión desde Buzios: dura casi todo el día y cuesta unos 100 R$ por persona (unos 300 pesos). Incluye el traslado desde el hotel, el refrigerio, el barco y el almuerzo. Además de 15 R$ más (alrededor de 45 pesos) para quienes deseen hacer snorkel. También se puede ir con micros de línea que van desde Buzios hasta el Puerto de Forno y cuestan 4 reales (12 pesos). El paseo en barco, que dura cuatro horas, sale 40 reales (120 pesos), aunque no incluye almuerzo. Además del refrigerio incluido, las máscaras de snorkel son sin cargo.
 
• Dónde informarse: Comité Visite Brasil - Embajda. de Brasil en
Buenos Aires: (011) 4515-2422, turismo@brasil.org.ar, www.visitbrasil.
 

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