Si a alguien en Central le quedaba alguna duda sobre las posibilidades del equipo en esta Copa de la Liga, Miguel Russo le puso las palabras justas al tema, aunque no con la contundencia necesaria por el guiño que aún hacen las matemáticas. “Es muy difícil clasificar a los playoffs”, tiró el entrenador canalla en conferencia de prensa tras la derrota ante Argentinos Juniors. Pero esa frase no es la más importante, aunque sí oficia de disparador en un mundo Central en el que los ojos apuntarán hacia otro lado y donde habrá objetivos emergentes. Pero claro, lo importante por estos días es decodificar dónde debe apuntar el canalla y qué cosas corregir, porque lo que se viene es nada menos que la Copa Libertadores, donde el margen de error es muchísimo más chico que en el fútbol local, justamente porque se compite contra los mejores del continente. Y este Central debe dar un vuelco importante si pretende transitar la copa con cierto optimismo.
¿Qué necesita Central? Reconvertirse futbolísticamente, encontrar lo solidez que supo caracterizarlo, concientizarse de que así la cosa no funcionará en la Libertadores y, esencialmente, elevar el nivel de competitividad, tanto desde lo individual como desde lo colectivo, aunque una cosa lleve a la otra.
Esa reconversión futbolística implicará, por ejemplo, cambiar el modus operandi cuando juegue en condición de visitante porque, se sabe, en la Libertadores todo lo que se obtenga afuera, por poco que sea, suele resultar un aporte invalorable. El tema es por qué creer que el canalla podrá cambiar inmediatamente el chip y lograr lo que nunca consiguió, encima en una competencia tan compleja.
“Hay que revisar todo de nuevo porque tenemos que jugar cosas importantes y de visitante vale mucho todo”, fueron las palabras de Russo cuando fue consultado, por enésima vez en lo que va del ciclo, por el bajo rendimiento que muestra su equipo fuera del Gigante de Arroyito. Y es lógico que el DT pretenda y exija que todo sea revisado, pero lo mismo de antes: las dudas sobre la capacidad de este equipo, de un día para el otro, de hallar el camino correcto.
Es demasiado importante y tentador lo que tiene Central frente a sus narices como para no dar el salto de calidad que amerita. No le fue fácil llegar a esta Copa Libertadores y nadie querrá transitarla así porque sí. Hay razones deportivas y económicas que invitan al esfuerzo.
Por todo eso, Central está frente a la necesidad de hallar los condimentos que lo llevaron a la consagración en la pasada Copa de la Liga, sabiendo que aún con eso solo no le alcance y que deba agregarle algunos otros ingredientes.
Algo que debe lograr de manera inmediata es que algunos futbolistas se reencuentren con su mejor versión. Es cierto que el equipo completo mermó su rendimiento, pero hay casos puntuales que son más notorios. El de Jaminton Campaz es uno de ellos, pero no el único. Eso sí, se puede tomar tranquilamente como ejemplo. Es que el colombiano es de los futbolistas más desequilibrantes del plantel y en este 2024 está lejísimo de ser el jugador del semestre pasado. Pero claro, alrededor suyo hay otros tantos futbolistas que transitan un camino con otras revoluciones. Es aplicable a cualquiera. Hoy no hay nadie que quede exceptuado de ese análisis. Están quienes vienen del proceso anterior y aquellos que se sumaron como refuerzos, pero separarlos es imposible.
Abel Hernández, por ejemplo, es uno de los futbolistas que llegó para reforzar el plantel, como uno de los nombres de mayor peso, y a esta altura nadie duda de las condiciones del uruguayo, sólo que hasta aquí el equipo no supo o no pudo encontrar las formas de explotar esas cualidades. Y de eso se trata esta búsqueda del ideal que Central tiene por delante, de ajustar piezas y que cada una de ellas colabore para potenciar a un compañero.
Lo que está claro es que este Central, así como está, no cuenta, a priori, con el material necesario como para activar el sueño de la Copa Libertadores. Como está ahora es apostar tres plenos cuando le toque de local y hacer lo que se pueda cuando le toque salir, pero de esa forma lo que habrá es una moneda al aire. Y lo que necesita este equipo de Russo son certezas, sabiendo lo que ello implica en un fútbol tan competitivo como el sudamericano.
Russo se fue de cancha de Argentinos con la angustia que le genera cada derrota y con unas cuantas certezas. El adiós a la lucha por la defensa del título es una de ellas, pero otras, de mayor importancia, estuvieron apuntadas a esa necesidad de crecer. La Copa Libertadores lo exige.