Ese trabajo, y algunos otros registros incipientes del Agudo Avila y del Hospital Psiquiátrico de Santa Fe, fueron la base hace apenas una semana de "Memoria y transformación. Del modelo de encierro a la salud mental comunitaria", una jornada que se realizó en el Espacio Cultural Universitario (ECU).
"Esto tiene que ver con desencadenar el proceso de construcción y conservación de los archivos históricos de los hospitales monovalentes de la provincia, donde aún hay un montón de documentación histórica sobre estas instituciones, cómo funcionaron, sobre la historia de medicina y la psiquiatría en la provincia", señaló la directora provincial de Salud Mental, Celina Pocchettino.
De hecho, en el ingreso del Ministerio de la Salud de la provincia, en la esquina de San Luis y Laprida, funciona desde hace varios años el Museo de la Salud, donde están ausentes los registros de la historia de la salud mental. "Siempre ha sido algo despreciada y muy descuidada", afirmó la funcionaria.
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"Justamente los manicomios se crearon para segregar lo distinto y no podemos transformar sin conocer esta historia; sabemos que el encierro no cura, la segregación social no genera cuidados y en un momento de tensiones, donde ese modelo persiste, es fundamental poner en valor la historia, abrir los hospitales a la comunidad y avanzar hacia nuevos servicios", agregó Pocchettino.
La funcionaria detalló que el desafío será ahora "poner a disposición de la comunidad, una vez digitalizadas," las historias clínicas que rescató Alarcón , una idea en desarrollo por estos días con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Una quema que no fue
Alarcón trabaja desde 2008 en la Colonia Oliveros, donde primero estuvo en el sector de recursos humanos para después ser enviada al archivo del viejo manicomio, que el año próximo cumplirá 80 años funcionando en la vecina ciudad. Como todos, sabe que el archivo puede ser el "sitio de castigo"; sin embargo, cuando desde la Dirección del efector le bajaron la orden quemar gran parte de las tres toneladas de documentación que había allí, solo respondió: "No puedo hacer eso, no lo voy a aceptar".
La joven, que tenía conocimientos de informática y diseño gráfico, no solo se negó, sino que además en estos años se formó en archivística, recuperó gran parte del material y digitalizó 14 mil historias clínicas.
"La orden fue destruir desde el 2000 hacia atrás, porque no había lugar físico para seguir almacenando documentación y porque se necesitaba tener a mano los legajos de mayor actualidad", cuenta Alarcón en el barrio de Arroyito, donde vive. Y reconoce que hasta ahora fue en un trabajo que hizo "en soledad y muy invisibilizado".
"Había materiales más antiguos, con otra caligrafía y otros soportes, fotos e incluso pasaportes de personas extranjeras que habían estado en la Colonia. No podía aceptar la destrucción de todo eso, por lo que me propuse tratar de identificar y rescatar las historias más actuales que se necesitaban y paralelamente reordenar el material histórico".
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Laura Alarcón lleva 13 años recuperando la documentación, historias clínicas y memoria del Hospital Psiquiátrico Colonia Oliveros.
Pese que le decían que la tarea era tan titánica como infernal, ella llegó hasta las historias clínicas de los primeros 17 pacientes de Olveros, esos que ingresaron el mismo día que abrió sus puertas, el 4 de julio de 1943. "Nueve mujeres y ocho varones", detalló.
Los agujeros en la historia
Si bien Alarcón como la directora de Salud Mental señalan que "la ley permite desechar cada tanto las historias clínicas", Pocchettino marcó una diferencia: "En este espacio hay historias de vida y de derechos humanos, el tránsito de personas que vieron sus vidas arrasadas; indocumentados e inmigrantes que quedaron institucionalizados por no poder hablar el español".
Para ambas, sin dudar, eso da a esos documentos un valor histórico y de memoria diferente. Así y todo, Alarcón reconoce baches difíciles de explicar o sobre los que habrá que indagar en el futuro.
"Hay historias de migraciones y traslados no programados, hubo antes pedidos de destrucción de materiales e incluso hubo varias que fueron ilegales, es decir, que no quedaron registradas en ningún libro de actas", explicó la joven y detalló que por tratarse de "documentos públicos, una vez que cumplieron su período de caducidad, su destrucción debería haber quedado asentada en algún registro. Lo que no sucedió".
Es más, en el período de la última dictadura cívico militar, Alarcón señala "irregularidades en los registros continuados". Eso significa, según explicó, una discontinuidad en los números a través de los cuales quedan asentadas las llegadas de personas al hospital.
"Cuando se hacen ingresos, se va generando un contínuo de registros a través de números, pero lo que sucede es que a partir de 1983, con el inicio de la democracia, hay un quiebre y un desfasaje de más de dos mil números que no está explicado en ningún lado", detalló.
Aunque podría tratarse apenas de "una falla en el procedimiento" o incluso "una negligencia en el orden con algún fin específico", Alarcón señaló que eso al menos no está explicado y el trabajo por delante sería "ver la documentación una a una", de modo de buscar indicios de lo que sucedió.
Una historia de acceso público
Ahora, con el trabajo de más de una década ya hecho por Alarcón y el inicio de la recuperación de la historia de los otros dos hospitales monovalentes de la provincia, el Psiquiátrico de Santa Fe (actualmente llamado Hospital Mira y López) y el Agudo Avila, en Rosario, la provincia se propone recuperar ese legado.
"Es un camino que pondrá en valor la historia para, al mismo tiempo, llevar adelante un proceso de apertura de los hospitales a la comunidad. Con esa mirada de lo que fue, la idea es que podamos abrir servicios vinculados al cuidado comunitario y el acompañamiento social", señaló Pocchettino.
Cada hospital ahora reconstruirá sus archivos, tanto en lo que son registros hospitalarios formales como en lo vinculado a las memorias e historias de vida. "Esperamos que a medida que avance la digitalización de esos materiales podamos ir poniéndolos a disposición de la comunidad", adelantó la directora de Salud Mental y explicó que se trata de un "trabajo de difusión que se deberá llevar adelante con diferentes organizaciones y con la Universidad".