Este combina kirchnerismo simbólico -dardos a Macri, impulso a los proyectos de renta inesperada y fondos para pagarle al Fondo- con alfonsinismo económico: suba de tasas de interés para contener la corrida hacia el dólar, y poda de subsidios y suba de tarifas para equilibrar las cuentas fiscales.
En medio de un tsunami financiero global y una temprana corrida contra el peso que encuentra a la Argentina, otra vez, en una barcaza oxidada y a la deriva, el principal riesgo del paquete que lanzó el gobierno esta semana de manera fragmentada, sin explicaciones y a los apurones antes de la reunión del próximo viernes del directorio del FMI es que no alcancen para estabilizar la nave y llevarla a buen puerto.
O, peor, que el enfriamiento de la economía, las olas de remarcaciones y la distribución regresiva del ingreso -donde el gobierno hace agua, reconoció el propio Fernández- hagan naufragar al Frente de Todos en las próximas elecciones.
Cada vez más consciente de que sus chances de reelección languidecen con el paso del tiempo, al menos Fernández cumplió con dos cláusulas originales de la coalición que armó Cristina Kirchner en mayo de 2019. La decisión de aumentar el corte del biodiesel y el anuncio de que, ahora sí, el Estado nacional saldará la deuda histórica con Santa Fe expresa un intento de ordenar la tarea acumulada y le hace un guiño a la zona núcleo, que mira con recelo al peronismo -sobre todo, a la versión kirchnerista- desde la guerra gaucha de 2008.
Parte de los 150 mil millones de pesos que entrarán a la billetera de la Casa Gris -en bonos y en un plazo todavía por determinar- le servirán a Perotti para volcar obras al territorio. En el Palacio de los Leones siguen de cerca el recorrido de esos fondos y apuestan a inyectar esos recursos en los proyectos de urbanización.
Se verá si alcanza en la provincia para emparejar un partido que hoy está, coinciden todos, servido a favor de la oposición.
Eso no significa que el gobernador, que tiene varias diferencias de fondo con el presidente, se convierta a un albertismo que no para de perder fieles. Como todos, el rafaelino tratará de arrancar recursos para su distrito -fondos, obras, fuerzas de seguridad- pero hará su propio juego.
A falta de un esquema de gobernabilidad de sus aliados, Fernández experimenta un mix de kirchnerismo simbólico y alfonsinismo económico A falta de un esquema de gobernabilidad de sus aliados, Fernández experimenta un mix de kirchnerismo simbólico y alfonsinismo económico
Moviéndose casi en tándem con el cordobés Juan Schiaretti -con quien comparte estilo de liderazgo, una geografía similar de apoyos y consultor- Perotti presentó su mirada productivista, federal y market friendly en el ciclo de debates que organizó el grupo Clarín en el Malba y prefirió mantenerse al margen de la resucitada liga de gobernadores que tiene como principal objetivo confrontar con una Corte Suprema donde dos de los cuatro ministros nacieron en Santa Fe.
Con el 2023 incorporado como variable central en los cálculos de todos, en el peronismo festejaron la ráfaga verbal de Elisa Carrió contra Antonio Bonfatti y Pablo Javkin que en segundos redujo el frente de frentes a escombros.
Convocatorias
Carrió respondió de forma brutal la pregunta que se hacen Mauricio Macri y Gerardo Morales: ¿para qué armar una coalición tan grande que sea inmanejable? Con otros dos argumentos: Juntos por el Cambio ya ganó solo en 2021, y mientras más socios se sienten a la mesa menos habrá para repartir. Para un partido que tiene en Santa Fe una franquicia débil el daño que puede hacer desde afuera -el llamado potencial de chantaje, un recurso que Carrió sabe exprimir al máximo- es casi la única carta para negociar. Inteligente, Carrió desplazó la discusión de las políticas, donde todo es negociable, al de la moral.
“Ella trata de sostener una situación artificial, con una dirigente que ni vive en la provincia, y un frente amplio como el que queremos armar necesariamente diluye a lo que no tiene existencia real en la provincia”, dicen desde la cocina de Creo.
“Esto demuestra que el frente tiene que ser bien santafesino y no podemos comprar conflictos nacionales. Tenemos muchos años de construcción común, probada, y por qué la vamos a poner en riesgo”, agrega a La Capital el propio Javkin, que conoce bien a Carrió.
Formado en la cantera radical, Javkin peregrinó con Carrió en los comienzos de la Coalición Cívica-ARI, incluso fue presidente nacional del partido, pero años después se abrió. “No tolera lo nuevo, como Manes o Lousteau, defiende un statu quo donde ella es protagonista, igual que Cristina”, disparan desde la mesa chica del alcalde.
Inteligente, Carrió, que vino a detonar el frente de frentes, desplazó la discusión de las políticas al terreno de la moral, donde no hay negociación Inteligente, Carrió, que vino a detonar el frente de frentes, desplazó la discusión de las políticas al terreno de la moral, donde no hay negociación
A la primera plana del socialismo, donde dicen que “el frente de frentes murió nonato”, los exabruptos de Carrió les sirven para comprar tiempo y seguir masticando una decisión que, reconocen, sería muy difícil de explicar a los cuadros medios y la base del partido.
En este marco, advierten desde el PS, el acercamiento entre Federico Angelini -que, dicen en el no peronismo, quiere ser candidato a intendente de Rosario- y Macri, la cruzada de diputados provinciales de Juntos por el Cambio contra el lenguaje inclusivo y el veto de la UCR a la reforma constitucional no ayudan.
“El radicalismo no entiende que más allá del destino final del proceso, estratégicamente la única manera de articular a la oposición es con proyectos concretos. No conducen ni dejan conducir a los otros”, mascullan.
En el radicalismo distinguen entre los enojados genuinos y los que les conviene enojarse, y esperan a que baje la espuma para retomar las reuniones bilaterales. Igual, señalan que levantaron el pie del acelerador con el frente de frentes y que están concentrados en fortalecer lo propio.
“Lo que ordena es la necesidad, la real politik: cuántos gobiernos locales y diputados podés ganar o perder. A fin de año cada actor pondrá condiciones y veremos si se hace o no se hace”, anticipan.
La que puso condiciones al cierre de la semana corta, y de manera sorpresiva, fue la Corte Suprema santafesina, que le sacó literalmente de las manos al juez Fabián Lorenzini la convocatoria de Vicentin.
Para Javkin en la causa que se tramitaba en Reconquista la balanza estaba muy inclinada. “Así se equilibra la mirada”, considera el intendente sobre el default de la cerealera que dejó un tendal de heridos no sólo entre los productores sino también varios jugadores de peso de la city rosarina.