La campaña de Central no deja de ser buena, pero reconocer eso no obliga a hacer la vista gorda y obviar el bajón futbolístico en el que entró el equipo en las últimas fechas, parate mediante. Y eso también es digno de recordar: la entrada a boxes (por la fecha Fifa y como el resto, claro está) que hizo el equipo no le sirvió para cargar combustible y salir, al menos, a la velocidad con la que venía transitando. De hecho, el canalla entró en el segmento de mayores carencias en lo que va del torneo, con apenas dos puntos sobre nueve en juego (empates frente a Barracas Central y Colón y derrota contra San Lorenzo), similar a aquello que protagonizó en los encuentros frente a Atlético Tucumán (2-2), Boca (2-2) y Talleres (1-3). Pero en aquella oportunidad supo cómo reponerse (goleada en el Gigante ante Platense), por eso la importancia de lo que vendrá el miércoles en Arroyito, ante Estudiantes.
No es de caprichoso ni mal intencionado hablar de que el equipo está sufriendo un bajón futbolístico porque los números están a la vista, pero suele ocurrir que esos números pueden indicar algo que diste de la realidad, aunque este no parece ser el caso. Central jugó mal en cancha de Barracas Central, tuvo un partido apenas discreto frente a Colón y lo de San Lorenzo es tan reciente que aún permanece en la retina.
A un equipo se lo evalúa no sólo por los resultados que obtiene, sino también por las formas con las que plasma esos resultados y este Central parece estar empezando a extrañar algunas cosas.
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Veliz cabecea dentro del área de San Lorenzo. Fue la única más o menos clara de Central en el Nuevo Gasómetro.
Marcelo Bustamante / La Capital
Aquel partido contra Barracas fue el inicio de un raid de malos rendimientos, con enormes problemas en la generación de juego y, por ende, con dificultades para fabricar situaciones de gol. Con Alejo Veliz en cancha, el canalla casi no puso la pelota dentro del área de Barracas, por eso lo único que se recuerda como “peligro” fue ese remate débil del Pupi Ferreyra, ya en el final del encuentro.
Y cuando se dice que al parate por fecha Fifa no supo sacarle provecho (sí le sirvió para recuperar a Damián Martínez, que venía de una distensión en el isquiotibial) es por la debilidad mostrada ante Colón y San Lorenzo.
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De no haber sido por ese penal (algo más que dudoso) que Nicolás Lamolina cobró por infracción a Martínez con VAR descompuesto, es probable que el canalla no hubiese podido empatar. En ese partido tuvo, además del penal, un remate de Martínez dentro del área que tapó Chicco y un tiro libre de Malcorra que también contuvo el arquero sabalero. Y ahí se terminó todo.
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Martínez protagonizó las dos jugadas de peligro más claras que generó Central frente a Colón.
Virginia Benedetto / La Capital
Cambio de esquema mediante, Central fue el sábado por la tarde a cancha de San Lorenzo en busca de una reacción como visitante que jamás encontró. Pero claro, para hallarla debió patear el tablero, romper algún molde o simplemente pegar un pequeño salto de calidad en el juego. No sólo no lo logró, sino que el equipo involucionó. El cabezazo de Veliz que tapó Batalla contra el palo derecho tras un centro de Coyote Rodríguez fue lo único más o menos serio que generó. O sea, las pruebas están a la vista y no es necesario romperse la cabeza para entender porqué Central comenzó a transitar el momento de mayor angustia en el torneo.
Porque es cierto que ya tuvo esos tres partidos en los que rescató apenas dos puntos, pero el sabor fue otro. En Tucumán a todos les quedó la bronca por el empate en los minutos finales porque la cosa venía con victoria. Y qué decir de lo sucedido ante Boca, en un partido en el que el canalla mereció algo más que ese empate que sí dejó mucha angustia porque fue en la última bola del partido. Es decir, frente a resultados flacos estuvo al menos el contrapeso de las buenas intenciones o, al menos, de la rebeldía. Sí fue muy clara la derrota en el Kempes frente a Talleres y fue ese traspié el que puso al equipo de cara a la imperiosa necesidad de levantarse, algo que claramente cumplió ante Platense.
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En cancha de Barracas Central hubo poco y nada del canalla. El Pupi tuvo una en el final y fue la única clara.
Marcelo Bustamante / La Capital
Desde los números, lo que le está sucediendo ahora es idéntico: empate en Barracas Central, empate con Colón y derrota en el Nuevo Gasómetro. Dos puntos sobre nueve, pero con sensaciones que están en las antípodas de aquellas o al menos frente a un cuadro de incredulidad mayor.
No hubo en todo el torneo señales para que se encendiera alguna alarma y lo que le ocurre ahora al equipo no es la excepción, pero sí Russo y sus dirigidos están frente a la necesidad de hallar respuestas en el partido del próximo miércoles contra Estudiantes. Si no lo logra, sí Central habrá dado un paso más en ese deterioro futbolístico que amalgama bajo rendimiento y resultados flacos. Tiene la ventaja de que lo que se le viene son dos partidos de local (después de Estudiantes recibirá a Central Córdoba de Santiago del Estero), pero aquí lo urgente es este miércoles, para que no haya lugar para el tramo de mayor deterioro del campeonato.