Del partido contra Tigre quedaron muchas cosas para el análisis, pero está claro que una de las imágenes más fuertes de la noche fue la silbatina con la que se retiró Jaminton Campaz del campo de juego a los 22’ del segundo tiempo, cuando Miguel Angel Russo optó por el ingreso de Lautaro Giaccone en su lugar. Hay infinidad de análisis y conjeturas que se pueden hacer, pero de lo que no hay dudas es que Central necesita que el colombiano recupere su nivel porque es, por lejos, uno de los jugadores más desequilibrantes que tiene el canalla. Pero no es el único que debe mejorar. Y esa urgencia se da justo en la previa de un partido determinante como el del próximo martes en Montevideo, ante Peñarol, donde Central necesita ganar, algo que logrará si el equipo completo levanta su nivel, entre ellos Campaz.
La imagen fue fuerte por una sencilla razón: es la primera vez que Campaz es hostigado por los hinchas canallas. ¿Y por qué nunca antes había sucedido? Porque el colombiano había demostrado otra cosa. A lo largo de este 2024 evidenció una clara merma futbolística, pero nadie se atrevería a poner en duda que fue uno de los mejores de aquel equipo que logró el título en diciembre pasado.
Una primera lectura que podría realizarse es que Campaz fue quien pagó los platos rotos la otra noche en el Gigante, cuando le tocó salir, ya que a cualquier otro futbolista al que le hubiese tocado dejar la cancha le hubiera ocurrido lo mismo, de hecho, en el final del primer tiempo y también al término del partido hubo silbidos hacia todo el equipo.
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Campaz no está en su mejor momento futbolístico, pero no es el único en Central en un bajo nivel.
Marcelo Bustamante / La Capital
Otra lectura es que la gente espera muchísimo más de Campaz porque sabe que el jugador tiene las condiciones como para marcar la diferencia, más allá de que, por supuesto, ya hay un conocimiento mayor por parte de los rivales que le hacen las cosas más difíciles.
Claro, pensar que Campaz es un ente autárquico en este Central al que todo le cuesta demasiado, que porta una varita mágica y que con un par de movimientos puede solucionar todos los problemas futbolísticos del equipo, es un error tan grande como el mismísimo Gigante de Arroyito. Sí está claro que el tumaqueño no es el mismo que el de la temporada pasada.
Después de la novela que se escribió en enero y que tuvo a Jaminton yendo de aquí para allá (entre Colombia y Brasil), lo más relevante fue que el jugador no pudo realizar la pretemporada y que se sumó al equipo de Russo con el torneo ya comenzado. Su “castigo” no duró demasiado. En la segunda y tercera fecha ya fue al banco (en ambas ingresó) y en la cuarta directamente como titular.
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Y más allá de que pueda haber alguna cuestión física, Campaz sufre hoy de la falta de confianza que tuvo hasta hace algunos meses, cuando todo lo que tiraba le salía. Por eso no fueron pocas las veces que el Gigante completo cantó “olé, olé, olé, Bicho...”. Se recuerda, por ejemplo, ese grito desaforado de los hinchas en aquel gran triunfo 3-1 frente a River en el que el tumaqueño fue la gran figura. Y ahora este presente en el que no le sale casi ninguna y que juega en sintonía con el resto del equipo.
>>Leer más: Central: por qué es clave la continuidad de Campaz
Y en lo que lo hinchas entienden es uno de los peores momentos de Campaz en Central aparece en el horizonte el partido ante Peñarol, en el que se supone el colombiano jugará como titular y en el que se esperará, como siempre, que se ilumine y que haga algo de lo que ya demostró en la temporada pasada.
El fenómeno Campaz
Fue el rendimiento en esa temporada, pero sobre todo en la Copa de la Liga en la que Central se coronó campeón, en la que Campaz obnubiló a todos en Arroyito, con gambetas, lujos, goles, asistencias. Si hasta pasó de taquito (porque fue triunfo, por supuesto) la situación de haberse hecho las uñas, junto a Dannovi Quiñónez, en la previa de un clásico. Fue lo que llevó a la dirigencia a poner el dinero por el 50 por ciento del pase y después negociar de manera incansable para que pueda continuar en Arroyito, algo por lo que los hinchas mostraron una enorme expectativa. Todos bregaban por su continuidad. La razón desde lo futbolístico era muy sencilla: en los 20 goles que el equipo había convertido en esa Copa de la Liga, Campaz participó en 12, convirtiendo, asistiendo o formando parte de la gestación. Imposible pensar que Central no hiciera el esfuerzo.
Pero ahora esto, poca participación del colombiano, con apenas un gol en el año, ante Deportivo Riestra, una asistencia y alguna que otra participación en el entramado de una jugada que terminó en gol. Por eso la decepción de los hinchas que silbaron a un jugador del que están convencidos está en un bajo nivel y que puede dar muchísimo más. Porque ya le vieron esa faceta de jugador distinto, que marca la diferencia. Pero se insiste, el equipo fue reprobado en el entretiempo y al final del partido.
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Campaz impacta de zurda y anota el único gol que tiene en el año, frente a Deportivo Riestra.
Marcelo Bustamante / La Capital
Sería lo más parecido a un milagro que de un día para el otro Campaz recupere aquel nivel, pero en los 90 minutos de tanta trascendencia como los que se vienen ante Peñarol los hinchas aguardarán expectantes que el equipo crezca y que aporte su granito de arena.