Si quiere celestes, que le cueste. Ese es el mensaje de los evangélicos de Juntos por el Cambio (JxC) a Javier Milei, quienes compiten por los mismos nichos del mercado electoral.

Por Mariano D'Arrigo
Si quiere celestes, que le cueste. Ese es el mensaje de los evangélicos de Juntos por el Cambio (JxC) a Javier Milei, quienes compiten por los mismos nichos del mercado electoral.
Este fin de semana, el partido UNO realizó en Paraná su cuarto encuentro nacional, donde le tiraron munición gruesa al economista y diputado nacional. Lo acusan de dividir a la oposición y ser funcional al kirchnerismo.
“La Argentina tiene una nueva oportunidad de hacer las cosas bien, no desde el odio y los mensajes mesiánicos”, dijo el presidente nacional del partido, el pastor y diputado provincial santafesino Walter Ghione.
“Esto no lo soluciona una sola persona gritando al pueblo desde los escenarios con música de rock and roll de fondo, ni con ninguna receta mágica, el desastre al que nos llevó el kirchnerismo lo solucionamos entre todos y en equipo, sumando coincidencias”, agregó.
Con el dirigente de La Libertad Avanza las diferencias más que ideológicas son de estilo, reconocen en la mesa chica del partido.
“Lo peor de Milei no son sus posiciones, es que detona los puentes. Y se necesitan acuerdos, grandes coaliciones para sacar al país adelante. Esto se arregla entre todos o no lo arregla nadie”, sostiene un referente del espacio.
La ofensiva de los evangélicos de UNO contra Milei es también una forma de buscar su propio lugar en JxC.
Un detalle no menor es que recibieron la bendición de los presidenciables de la alianza: Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal.
También enviaron su saludo Diego Santilli, Rogelio Frigerio, Cristian Ritondo y Dina Rezinovsky, diputada nacional que ficha formalmente en el PRO pero es una de las impulsoras del espacio.
“Tratamos de poner en valor lo nuestro y de contener el voto conservador. Seguramente hay personas que son pro vida y están en contra de la ideología de género pero no quieren ir hacia una reacción antipolítica”, confían en UNO, donde leen que hay un campo para crecer.
Según la Segunda encuesta nacional sobre creencias y actitudes religiosas en Argentina, desarrollada por el Conicet, los evangélicos ganaron terreno. En 2008 y 2019 pasaron del 9.0% al 15,3% de la población. Además, predominan en los niveles educativos más bajos.
En el búnker de UNO advierten que existe una representación, muchas veces oculta, que tiene como base de sustentación electoral los barrios vulnerables de las ciudades. Zonas en las que al Estado le cuesta hacer pie o donde directamente no entra.
Ese factor, entienden, los hace acreedores de un capital político apreciable. Creen que pueden inclinar la balanza en elecciones reñidas.
Ponen como ejemplo a Brasil. Allí tanto Lula como Jair Bolsonaro salieron en busca del voto evangélico de cara a las elecciones de este domingo.
En esa pulseada UNO ya tiene posición tomada. En el cierre del plenario, Ghione hizo un guiño al actual mandatario brasileño: “Contémosle a todos nuestros amigos, vecinos y parientes que hay un grupo de cristianos con principios y valores que vienen a la política a poner a Argentina por encima de todo y a Dios por encima de todos”.
Por Mila Kobryn

