Méliès filmó cientos de películas entre 1896 y 1912 : "El
hombre orquesta", "Taumaturgo chino" (una verdadera rutina de magia), "Carta viviente" y su obra
maestra "Viaje a la luna". En todos ellas se apreciaban los efectos y el entorno mágico que siempre
imprimía a sus filmes.
No recordado por mucho tiempo, fue rescatado del olvido en
sus últimos años, mientras atendía una juguetería en Montparnasse.
Desde entonces la dupla magia-cine no ha cesado. Magos
convocados por el cine o actores que aman incursionar en el mundo de la ilusión han colaborado para
que el espectáculo continúe.
Actores magos
Desde el cine mudo, muchos actores tomaron la magia como
hobby. Nombres hoy olvidados como Wally Reid (1891-1923), uno de los primeros rompecorazones de la
pantalla, o Douglas Fairbanks (1883-1939), entre otros, practicaban magia, no sólo en sus ratos
libres sino también en algunas de sus películas. Revistas de ilusionismo de la época comentaban
acerca de las presentaciones de distintos actores en espectáculos de magia.
En su adolescencia, Harold Lloyd (1913-1947) se interesó
por la magia. Ya comediante famoso, y según sus propias palabras, la magia era un relax durante las
pausas en los sets. En una filmación en 1920, un accidente le causó serias heridas en su mano
derecha y perdió dos de sus dedos. Por eso se vio obligado a abandonar rutinas de manipulación para
pasar al mentalismo. Como colaborador de una revista de magia publicó en diciembre de 1938 un juego
de cartas que podía concretarse con una sola mano.
Otro de los actores del cine mudo interesados por la magia
fue Chester Morris (1901-1970). Presentaba efectos clásicos de la prestidigitación, como la
multiplicación de bolas de billar y la producción de conejos de una galera.
James Stewart (1908-1997), ganador de un Oscar, aprendió
magia con su amigo, cuñado e ilusionista Bill Neff, y trabajó como mago semiprofesional antes de
dedicarse al cine. Colaboró mucho tiempo con revistas especializadas en magia, donde publicó
efectos especiales que él mismo había creado. El carilindo Cary Grant (1904-1986) también era
mago.
Más cercano en el tiempo, Steve Martin realizó un acto de
comedia mágica en la década del 80, que puede verse en internet (www.youtube.com), personificando
al Gran Flydini, con una rutina muy graciosa.
La interminable lista incluye a Don Johnson, Woody Allen,
Dick Van Dyke y Bill Bixby, entre otros actores magos.
De la galera a la pantalla
Channing Pollock (1926-2006), genial prestidigitador,
deslumbró a fines de los 50 en el documental "Europa de noche", en un acto excelente de
manipulación y producción de palomas. Pollock protagonizó filmes de aventuras como "Rocambole" y
"El jeque rojo", entre otros. Fue uno de los grandes maestros en el arte de la magia. Se retiró del
cine en 1969.
Imposible olvidar, a su vez, a John Calvert, de 96 años,
leyenda viviente de la magia, aviador veterano, actor, productor y también guionista de cine,
trabajó como villano en varios de los westerns de Durango Kid.
Un grande: Orson Welles
Genio que no necesita presentación, Orson Welles
(1915-1985) fue actor, director y también aficionado a la magia desde muy niño. En 1943, en plena
época de guerra, cumple su sueño de presentar su propio show de ilusiones. Bajo una carpa en pleno
Hollywood produce un espectáculo ("The mercury wonder show") pensado como ayuda para la Sociedad de
Asistencia para la Guerra.
Uno de los números era realizado por Joseph Cotten, un
actor conocido de la troupe de Welles, a quien probablemente recuerden quienes peinen canas: tras
ser atado se escondía en un baúl, se levantaban unas cortinas y luego de unos momentos se bajaban,
se abría el baúl y Cotten había desaparecido. Welles comentaba con la gente su sorpresa y en ese
momento se oía el timbre de una bicicleta (recordemos que estamos en 1943) desde la entrada de la
carpa: era el mismísimo Cotten quien, vestido de mensajero, le entregaba un telegrama a Orson y se
retiraba.
Welles leía el mensaje al público donde se informaba que
era el momento del intermedio del espectáculo. Se oían golpes desde adentro del baúl y aparecía
nuevamente Cotten, que se había retirado segundos antes en bicicleta ante la mirada atónita de toda
la audiencia.
En la segunda mitad del espectáculo, Orson tenía planeado
cortar en dos a Rita Hayworth, su pareja en ese entonces, pero la Columbia Pictures había amenazado
con demandar a Rita por violación de contrato, dada la exclusividad de la actriz con la productora.
La genialidad de Welles recurrió entonces a Marlene Dietrich, con quien realizó esa ilusión.
Aunque Welles continuó relacionado con la magia, sus
actuaciones nunca alcanzaron el punto que tuvieron durante aquel verano del 43. Su creatividad se
traducía no sólo en sus obras de radio, teatro y cine sino también en sus creaciones en el arte de
la magia.
En 1944, Welles llevó al cine parte del "Mercury wonder
show" en la película "Sueños de gloria", en la que presentaba varios de los actos del espectáculo
original. En esta película es donde corta a Marlene Dietrich por la mitad.
Copperfield lo hizo
En 1992, Welles reaparece a casi siete años de haber muerto
y en forma realmente mágica, en un especial de Copperfield para la TV. A través de un filme
proyectado sobre una pantalla gigante se entabla un diálogo donde un joven Welles, rodeado de
hermosas mujeres, daba instrucciones no sólo a Copperfield, sino también al público para la
elección de una carta.
Todo el juego lo maneja Welles desde la pantalla,
Copperfield sólo se limita a que las instrucciones se cumplan al pie de la letra. Sobre el final de
la rutina, Orson muestra en pantalla una carta gigante, la cual coincide con la elegida por un
espectador.
Hay varios puntos curiosos en la presentación, salvo dos
pequeños detalles que no serán aquí revelados en honor a mantener los secretos de la magia.
En el corto, Welles se dirige a Copperfield por su nombre,
y la voz que se escucha es la suya, sin alteraciones. El filme no fue realizado a través de efectos
especiales, ni trucaje alguno y fue ideado y filmado por el propio Welles en 1953. Se trata de una
verdadera joya de la magia, recreada nada menos que casi 40 años después de su realización.
Pero en 1994 Copperfield fue demandado por el uso del
filme. El juicio fue entablado por Beatriz, hija del director. Según el periódico Los Angeles
Times, Copperfield usaba la película sin el acuerdo de los herederos de Welles.
El famoso mago respondió que había comprado los derechos de
la película a la viuda del productor del corto, quien supuestamente tenía los derechos de
propiedad.
Existe la posibilidad de que las partes hayan llegado a un
acuerdo o no, pero lo cierto es que a partir de esa situación Copperfield dejó de usar el polémico
filme en sus espectáculos, y nunca se publicó en el ámbito de la magia ninguna otra noticia sobre
el particular. Nada por aquí, nada por allá...
Películas mágicas
En 1931 aparecía la película de la Fox "The Spider", donde
Edmund Lowe (1890-1971) personificaba un mago. Tiempo después, el mismo actor trabajaría en el
filme "Chandu".
Un grupo de famosos magos de la época, pertenecientes a la
Sociedad Americana de Magos, fue invitado por la Fox a un preestreno para confirmar que el filme no
exponía secretos mágicos. Toda una consideración para con la magia.
En 1954, Vincent Price (1911-1993), otro famoso de la
pantalla, encarna a un ilusionista en "The Mad Magician", donde entre otros efectos produce una
asistente desde una maceta sobre una mesa.
La lista de magos de la ficción puede hacerse tan larga
como uno desee. Entre ellos, un famoso ilusionista que aún es recordado en Argentina: David
Bamberg, un inglés que se radicaría y moriría en 1974 en el país, conocido como Fu Manchú. Entre
1943 y 1944, filmó seis películas en México, realizando actos de magia en solo tres de ellas: "El
espectro de la novia", "La mujer sin cabeza" y "El as negro".
Algunas de las ilusiones ejecutadas eran la detención de la
bala, la cámara de tortura inventada por Houdini, efectos de mentalismo y su conocido acto de
sombras chinescas, sobre el que era un especialista.
Y para demostrar la unión entre cine y magia vale recordar
que el propio Fu contaba que fue John Wayne quien le enseñó trucos para realizar peleas en las
películas sin sufrir daño alguno.
Las conexiones entre el cine y la magia parecen no
descansar. No hace mucho se estrenaron nuevas películas donde la magia es un tema clave. Entre
ellas, "Scoop", donde el propio Woody Allen interpreta al mago "Splendini".
También "El ilusionista", excelente filme donde se recrean
efectos que fueron inventados y ejecutados por famosos magos durante la época de oro de la magia.
Entre ellos uno inventado a mediados de 1800 por el francés Robert Houdin (1805-1871), considerado
el padre de la magia moderna, donde un pañuelo previamente desaparecido aparece mágicamente
levantado por dos mariposas de un naranjo.
Entre Mèliés y el presente quedan en el camino muchos
nombres. El cine y la magia, aunque con técnicas distintas, producen casi lo mismo, generan en la
mente del espectador que todo puede ser posible, aun las situaciones más absurdas, el director es
el prestidigitador, el público cree lo que pasa en la pantalla y nadie muere, los actores pretenden
morir, todos son puros efectos de ilusionismo.
Mucha gente se sorprende ante la seguidilla actual de
filmes de magia, quizás la gente de cine este volviendo a sus raíces: a la ilusión.
Eduardo Sánchez ([email protected]) es ilusionista.