El encuentro fue organizado por Quer junto al Comité de Enfermedades Cardiovasculares en la Mujer de la Federación Argentina de Cardiología (FAC), del que forman parte activamente la doctora Ayelén Rosso y el doctor Vita, con el acompañamiento del Concejo Municipal de Granadero Baigorria.
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Dos colores, un mismo compromiso
Octubre es el mes de concientización sobre el cáncer de mama, identificado con el color rosa. Pero este año Quer decidió sumarle el rojo, el color de la salud cardiovascular de la mujer. La razón es contundente: en la Argentina, una de cada tres mujeres muere por enfermedad cardiovascular, lo que equivale a una muerte cada once minutos, según datos de la FAC. El cáncer de mama, por su parte, es el cáncer más frecuente y el que más muertes causa entre las mujeres: se diagnostican más de 22.000 casos nuevos por año.
"Muchas mujeres tienen muy presente el control ginecológico y la mamografía, y eso está muy bien. Pero pocas saben que el corazón es su principal riesgo. Y la buena noticia es que la mayor parte de la enfermedad cardiovascular se puede prevenir", explicó Ayelén Rosso, cardióloga de Quer.
La especialista advirtió además que los síntomas en la mujer suelen ser distintos: "No siempre aparece el dolor de pecho clásico. Puede haber cansancio, falta de aire, náuseas o malestar general, y muchas veces se subestiman".
La literatura como punto de partida
La propuesta tuvo un formato poco habitual para una charla de salud. La escritora Mónica Morello abrió la mañana y su lectura , que funcionó como disparador para hablar de las distintas etapas de la vida de la mujer.
A partir de ahí, la conversación se centró en la perimenopausia, esa etapa de transición que suele empezar a partir de los 40 años y que trae cambios que muchas mujeres atraviesan en silencio. Las ginecólogas Vanesa Ortega y Renata Biciuffa explicaron qué cambios hormonales ocurren en esos años, cómo impactan en el sueño, el ánimo y el peso, y por qué es un momento clave para revisar los controles.
"La perimenopausia no es una enfermedad, es una etapa. Pero es una etapa en la que conviene estar acompañada, porque los cambios hormonales también modifican el riesgo cardiovascular", destacaron.
Entusiasmo y consultas
Lo que más sorprendió a los profesionales fue la participación. Entre mate y mate, las preguntas no pararon: desde los sofocos y las palpitaciones hasta qué estudios hay que hacerse y cada cuánto. Una de las asistentes señaló: "Nunca me había hecho un control cardiológico porque siempre pensé que eso era cosa de hombres". La frase sirvió para abrir uno de lo momentos más ricos de la charla.
"Ese es exactamente el mensaje que queríamos dejar. Ninguna mujer debería postergar su control cardiológico, sobre todo a partir de la perimenopausia", agregó Vita.
Un circuito pensado para ellas
La experiencia del encuentro refleja el modo en que Quer organiza la atención. En lugar de que cada paciente tenga que sacar turnos por separado con distintos especialistas, la institución creó Quer Mujer, un circuito en el que cada paciente es evaluada de manera coordinada por una ginecóloga, un cardiólogo y una nutricionista.
"La idea es simplificarle la vida a la mujer, que muchas veces cuida a todos y se deja para lo último. En un mismo circuito revisamos el corazón, los controles ginecológicos y la alimentación, y los profesionales trabajamos en equipo sobre cada caso", explicó el directivo del centro de salud.
La nutricionista Vanesa Tornacue, que integra el equipo, remarcó el peso de los hábitos: "La alimentación, el movimiento y el descanso son la base de la prevención, tanto del cáncer de mama como de la enfermedad cardiovascular. Y en la perimenopausia, pequeños cambios hacen una gran diferencia".
Cuidarse a tiempo
Antes de despedirse, los especialistas dejaron algunas recomendaciones simples:
• Hacerse un control cardiológico, especialmente a partir de los 40 años o al llegar la menopausia.
• Realizar los controles ginecológicos y la mamografía según la indicación médica.
• Conocer los propios valores de presión, colesterol y azúcar en sangre.
• No fumar, moverse todos los días y cuidar la alimentación.
• Consultar ante síntomas nuevos, aunque parezcan leves.
Desde Quer, que funciona en Pueyrredón 1034 de Granadero Baigorria, adelantaron que la intención es repetir este tipo de encuentros. "Vimos que hay mucho interés y que la gente se anima a preguntar cuando el ámbito es cercano. Vamos a seguir generando estos espacios", anticipó Vita.
Las mujeres que quieran realizar un control integral en Quer Mujer pueden solicitar turno al WhatsApp 341 200 9902.
Un espacio que crece sin pausa
Tomás Vita se refirió a los desafíos de sostener y hacer crecer un espacio de salud en tiempos complejos. En una charla con La Capital destacó que el crecimiento "tiene una lógica" y que "detectamos que detrás de una consulta de cardiología casi siempre hay otros problemas de salud".
¿Cómo se logra cumplir con objetivos ambiciosos en un contexto complejo?
Venimos creciendo mes a mes. Y ese crecimiento tiene una lógica. Cuando los pacientes empezaron a llegar, confirmamos lo que ya intuíamos: detrás de una consulta cardiológica casi siempre hay otros problemas de salud, como diabetes, sobrepeso, problemas hormonales. Queríamos darles a los pacientes una respuesta integral y de calidad, así que empezamos a sumar profesionales y a trabajar en circuitos, donde los especialistas se coordinan alrededor de cada paciente.
Eso simplificó mucho la atención y mejoró su calidad, y a su vez atrajo más pacientes. Se generó un círculo virtuoso: más personas nos permiten sumar especialistas y mejores circuitos, y eso hace que más gente nos elija. Mejorar nos hace crecer, y crecer nos permite seguir mejorando.
Para que ese círculo funcione hacen falta dos cosas: foco y equipo. Foco, porque en un contexto difícil hay que cuidar cada recurso y no perder de vista para qué estamos, que es resolverle el problema al paciente. Y equipo, porque nada de esto se logra solo. Siempre digo que es como un equipo de fútbol: necesitás buenas individualidades, pero si no juegan juntos, no hay resultados. Por eso elegimos con mucho cuidado a cada profesional que se suma a Quer.
En medicina, ¿escalar es sumar y sumar, o hay que tener en cuenta otras variables? ¿Cuáles son para Quer las más importantes?
Sumar especialistas por sumar no sirve. Escalar en medicina es crecer sin perder calidad, y para eso hay variables que para nosotros son clave.
La primera es la integración. Los especialistas tienen que trabajar juntos, no en paralelo. Por eso organizamos la atención por problema de salud, en circuitos como Quer Mujer, que reúne ginecología, cardiología y nutrición, o Quer Metabolic, que reúne cardiología, endocrinología y nutrición. Así el paciente resuelve en una mañana lo que antes le llevaba semanas de turnos, y los profesionales analizan su caso en equipo.
También son fundamentales la calidad y las personas: informes claros y a tiempo, medir lo que hacemos y elegir profesionales que compartan nuestra manera de trabajar, no solo un buen currículum.
Pero hay una variable que casi nunca se tiene en cuenta y que, para mí, es de las más importantes: ser parte de la comunidad. En medicina solemos ser reactivos. Esperamos a que el paciente llegue al consultorio con un problema ya instalado, y eso nos deja siempre un paso atrás. Por eso buscamos salir: charlas, encuentros como el del sábado, controles de presión, actividades de concientización. La idea es anticiparnos al problema y que la gente entienda lo importante que es cuidar su salud antes de que aparezca la enfermedad.
Sin salud no podemos trabajar, no podemos disfrutar de nuestra familia, no podemos divertirnos. Como centro médico que forma parte de la comunidad, tenemos que asumir nuestra responsabilidad y ser proactivos. Para nosotros, crecer también es eso: estar cada vez más presentes donde la gente vive, trabaja y se encuentra.
¿Objetivos para 2027?
Para 2027 tenemos varios proyectos, todos con un mismo hilo: la prevención y la mejora.
El primero es seguir consolidando los programas que mejor resultado le dieron a los pacientes, como Quer Mujer y Quer Metabolic. A eso vamos a sumar dos circuitos temporales para esta epoca del año: uno de apto físico deportivo y otro de apto escolar. Así, chicos, deportistas y familias van a poder hacer todos sus controles en un mismo lugar y en un solo día.
También proyectamos abrir un vacunatorio. Las vacunas son una de las herramientas de prevención más importantes que existen, y detectamos que en la zona no hay un espacio así. Es otra forma de seguir anticipándonos a los problemas de salud en lugar de esperar a que lleguen.
Además, estamos evaluando incorporar un área de actividad física, como un gimnasio de rehabilitación cardiovascular o un espacio de kinesiología. Es un proyecto que todavía está en etapa inicial, pero que completaría el camino de nuestros pacientes: no solo diagnosticar y tratar, sino también acompañarlos en su recuperación y en sus hábitos.
Y de fondo, el objetivo de siempre: seguir mejorando todos los días.
¿Qué enseñanzas te dejó como directivo el encuentro en Quer, con las mujeres?
Fue un reflejo de cómo trabajamos. La idea surgió de una charla entre Ayelén Rosso, médica, y Mónica Morello, docente y escritora. Ellas nos la propusieron y le dimos para adelante. Y nos dejó tres enseñanzas.
La primera es que había una necesidad que no estábamos viendo del todo. Pensamos un desayuno para 30 personas, se anotaron más de 70 y tuvimos que mudarnos al Concejo Deliberante. Las mujeres quieren hablar de su salud, pero necesitan espacios cercanos, sin la formalidad del consultorio. Y cuando ven que otras mujeres pasaron o están pasando por lo mismo, encuentran a alguien que las entiende, que habla su mismo idioma. Eso da mucha tranquilidad: sienten que no están solas.
La segunda es que la forma importa. Usar la literatura como puerta de entrada nos permitió hablar de temas como la menopausia o la sexualidad con total naturalidad. Era una mañana fría, y sin embargo a nadie le llamaba la atención ver a varias mujeres abanicándose. Al contrario: surgieron comentarios y chistes con mucha soltura. Ese clima relajado no se da en un consultorio. Lo hizo posible la literatura.
Y la tercera la confirmó una encuesta que hicimos antes del encuentro: la mayoría de las mujeres se hace controles todos los años, pero 6 de cada 10 no sabía que la principal causa de muerte en la mujer es la enfermedad cardiovascular. Eso nos marca con claridad dónde tenemos que poner el esfuerzo.