La Región

Repararán el puente colapsado sobre el arroyo Cañada

Plantean una estructura de una sola mano para vehículos livianos. Se deben hacer pilotes nuevos porque las bases están socavadas

Martes 26 de Diciembre de 2017

El jefe comunal de Correa, Fabián Cejas, se reunió recientemente con el ministro de Infraestructura, José Garibay, para tratar el estado del proyecto de rehacer el denominado "Puente Blanco" que hace muchos años está colapsado en Carcarañá. La estructura atraviesa el arroyo Cañada de Gómez y otrora facilitaba el tránsito rápido y directo entre dos zonas donde sus habitantes hoy deben realizar largas distancias para cruzar del otro lado del arroyo.

"La idea es hacer una estructura nueva de cuatro metros de ancho, y de una sola mano, para vehículos livianos y que sirva de conexión para los habitantes rurales de la zona, familias, empleados y chicos que van a escuelas. Se deben hacer los pilotes nuevos porque están socavados. En el primer trimestre de 2018, tras hacerse estudios y una cotización de costos, se evaluará la ejecución de la obra", detalló Cejas.

Desde que se sacó el puente Bailey —hace casi seis años— nadie transita ese paso porque está cortado el acceso, pero sí representa un peligro para chicos que, colgándose de una soga, lo cruzan tal como hace tres años lo vio este diario y también unos días atrás nuevamente LaCapital lo pudo verificar en una recorrida por la zona.

El puente Bailey —colocado en 2009 para reemplazar a la colapsada estructura por un aumento del caudal del arroyo—, fue retirado en 2012 y desde hace casi seis años los colonos y familias de trabajadores rurales se quedaron sin un puente crucial que comunica las márgenes del arroyo Cañada de Gómez. El paso estaba a metros del río Carcarañá —donde desemboca el arroyo— y permitía transitar un camino paralelo al río. Los reclamos fueron muchos estos años. Los damnificados piden que el puente se repare para evitar recorrer largas distancias, cada vez que tienen que llegar a sus campos o cuando quieren ir a los centros comerciales y educativos de Carcarañá.

El jefe comunal comentó a este diario que a "unos mil metros al este la provincia está construyendo un nuevo enlace sobre el Carcarañá, que unirá esta localidad con Lucio V. López. La obra se prevé terminar a fines del segundo semestre de 2018. Cuando se inaugure servirá para, fundamentalmente, el paso de tránsito pesado, camiones que llevan la cosecha a acopio".

Los pedidos se han reiterado sobre todo en épocas de clases, cuando los padres ven que sus hijos deben caminar varios kilómetros o cruzar el puente roto colgándose de sogas, a modo de improvisado y peligroso rappel, para alcanzar la otra margen.

El conocido "Puente Blanco" es una estructura de cemento, continuación de una ruta provincial que une las rutas nacionales 9 y 34, y a su vez a las localidades de Carcarañá (departamento San Lorenzo) y Lucio V. López (Iriondo).

Peligroso modo

Por años, ante la rotura de la estructura de cemento, fue cosa cotidiana que los chicos saquen una soga de los bolsillos, la enganchen en un hierro que sobresale del puente y se cuelguen para cruzar. Incluso hace unas semanas —con el arroyo en un nivel de muy poca agua— este diario pudo hablar con dos chicos que estaban allí y explicaron que esa rutina de colgarse para ir hasta la otra margen sigue ocurriendo, y seguidamente explicaron con ejemplos la peligrosa metodología.

Los chicos, de unos 11 o 12 años, dijeron a LaCapital que "muchos lo hacen, algunos como juego, y otros para cruzar en serio porque se evita una vuelta bárbara para llegar enfrente". Juego o necesidad este diario da fe de lo empinado del lugar y cuán peligrosa puede ser la "aventura"

Historia

Miguel Angel Vázquez, concejal de Carcarañá a principios de 2015 reseñó que "desde 2011 se trabajó para su reparación. Se hizo un estudio con la Universidad Nacional de Rosario y se pasó el presupuesto a la provincia. Por entonces, el gobernador prometió arreglarlo. En ese momento salía 4 millones de pesos. Luego la provincia planteó no repararlo porque se construiría un nuevo puente sobre el Carcarañá, continuación de la ruta 26-s. Esta obra de entonces 78 millones de pesos fue licitada en 2014, pero no hubo oferentes", recordó, y aclaró que "todos quieren el nuevo puente, pero también que se arregle el existente".

Se estima que más de 400 personas, chicos y adultos, tienen su actividad de uno u otro lado del puente y que para llegar deben alargar muchos kilómetros y tiempo. Los que tienen chicos en edad escolar también padecen la distancia, al igual que los adolescentes que van a la Agrotécnica, que suelen ir en moto para ganar tiempo en la vuelta extensa.

También están los chicos arriesgados que desde hace años se cuelgan literalmente del puente con sogas para cruzarlo y evitar el trayecto largo de unos 12 kilómetros, con el peligro que esa actitud representa.

El "puente blanco" cumple también la función de interconectar la actividad agropecuaria, ya que la coyuntura de hace tantos años complica a las empresas de acopio y cooperativas de Carcarañá, ya que cientos de camiones de agricultores desde hace años en época de cosecha, al no poder cruzar el puente, tienen que acopiar en las cooperativas de Salto Grande.

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